Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida. (XXVII)
... continuando hacia abajo, topábamos con Ateca (famosa por la fabricación de chocolates), Terrer, Alhama de Aragón (de aquí tendré capítulo especial, mas adelante), la vega frutera del Jalón, especialmente, sus melocotones, los aragoneses cerrados los llaman malacatones, Ariza, Monreal de Ariza, para entrar en la numantina provincia de Soria, al paso por Arcos de Jalón (observar detalles en www.arcosdejalon.com), después el emblemático poblado de Medinaceli, romano y árabe, representativo arco romano (no dejes de observar www.medinaceli.com, merece la pena). Esta población ya está a 150 kms de Madrid, son los ¾ del viaje, pero todo un mundo por delante todavía hasta la etapa final. Ya accedemos a la provincia de Guadalajara, primer pueblo Alcolea del Pinar, zona muy fría en épocas invernales, Sigüenza, histórica con su Doncel, continuamos por Atienza, Torija, todas ellas con piedras romanas, sino más antiguas, en algunos casas y ya la capital de la provincia Guadalajara, bañada por el río Henares, con puente árabe del siglo XII, se llega a Azuqueca y ya se traspasa a la provincia de Madrid, topándose con el primer pueblo de esta línea, Meco. Siguiendo el curso llegamos a la Complutum, fundada por los romanos en el siglo I de nuestra era. A mediados del siglo VIII es dominada por los musulmanes, que construyen un castillo, llamado Qal´at abd al-Salam (castillo de al Salam), del que deriva el actual nombre de Alcalá de Henares. La patria chica de nuestro D. Miguel de Cervantes, Alcalá de Henares, huele a historia, todo historia, famosa Universidad fundada en el siglo XVI por el Cardenal Cisneros. En esta estación un producto muy típico siempre era ofrecido, las almendras garrapiñadas, almendras tostadas con azúcar, hoy en día ese tipismo totalmente erradicado, ahora los trenes de cercanías y los talgos de alta velocidad no permiten que se vea ya ningún tradicionalismo, siguiendo el curso del río Henares, se pasaba por San Fernando, Torrejón y pronto se avistaba la férrea construcción de la estación de Atocha. Explicaré mas adelante el cambio actual. Entonces la estación abarrotada de receptores de viajeros. Besos, abrazos, risas, lágrimas, nerviosismo, final del trayecto...Imagen: Universidad de Alcalá
...Tomando como orientación el viaje de ida de Barcelona a Madrid, lógicamente, atravesabas localidades barcelonesas, tarraconenses, me suenan nombres como Flix, Marsá-Falset, etc. Había alternativa de ir por la provincia de Lérida, pero no era la habitual. Luego ya se adentraba por Aragón, arideces en la provincia de Zaragoza, con el deshago que suponía llegar a esta capital, mediada la ruta y su caudaloso río Ebro. Gentes de la zona todo carácter, nombres de pueblos como Épila, Caspe, etc todos ellos con connotaciones históricas, unos por batallas, otros por firmas y compromisos de acuerdos históricos, de guerra o paz, como el famoso Compromiso de Caspe, porque el que se evitó una guerra en los reinos de Aragón, al morir el rey Martín el Humano en 1412 sin descendencia y se reunieron 9 compromisarios en esta localidad, 3 por Aragón, 3 por Cataluña y 3 por Valencia, acordando nombrar rey al infante Fernando de Antequera que provenía de la familia castellana de los Trastámara. La batalla de Épila en donde Pedro IV el Ceremonioso venció a la Unión Aragonesa aboliendo sus privilegios. En fin toquemos por donde toquemos encontraremos historia. Así que ya vemos el templo de Nª Sª del Pilar, el puente de piedra sobre el Ebro, estamos en la Cesaraugusta romana, la Zaragoza posterior. Aquí parada amplia, unos 30 minutos, hubiera casi dado tiempo a ir a ofrendar flores a la Pilarica. Asomado en la ventanilla, oías con atención y curiosidad el acento fuerte de los maños, a veces, con vocablos ininteligibles por ser expresiones propias de la tierra y no usadas, normalmente, fuera de ahí, como en tantos sitios de esta variopinta España. Parecía sentirse hasta entonar y bailar jotas típicas de la región y de alegres y ágiles pasos. ¿Dónde váis, pues?, pregunta frecuente que te hacían desde los andenes con su entonación característica. Cruzar Zaragoza, representaba el privilegio de pasar por el río más caudaloso de España, nacido por allá en tierras cántabras y desembocando en delta impresionante por tierras tarraconenses, con amplia y productiva ribera. Al seguir bajando por los rudimentarios y traqueteados raíles y desgastadas y carcomidas traviesas que soportaban el paralelismo necesario para el avance de las ruedas del tren, llegabas entonces a Calatayud, localidad en la que mi madre con unos diez años residió, por destino de su padre, mi abuelo. Es ciudad monumental, curiosamente atravesada por dos ríos que discurren paralelamente, como una mínima separación por la ciudad, el Jiloca y el Jalón, el primero afluente del segundo y este a su vez del Ebro. Tiene una historia curiosa, que parte de un mito que durante muchos años fue de mal encaje para ellos. Hasta había coplas dedicadas al efecto. Es la historia de la Dolores. Había un dicho si vas a Calatayud, pregunta por la Dolores, y comprendía algo como una hembra amiga de hacer favores y claro esta historia les ponía malitos, porque desde los trenes, mucha gente que conocía algo del tema tenían el mal gusto de hacer la preguntita de la Dolores y había encabronamientos y enfados. Hoy he en día, reciente, he sabido que hasta han abierto un mesón de cierto nivel, llamado de La Dolores, en una antigua casona señorial remozada, así que del mal, ha pasado a ser explotación...
... otra peculiaridad en los viajes, era el asunto de compartir, en general, entre los ocupantes del departamento. Por educación, se saludaba nada mas entrar en el compartimiento, más o menos, pero poco a poco se iniciaban ciertas presentaciones y consultas del destino del viaje y el clásico ofrecimiento del estar a su disposición para lo que necesite o guste. Estas ofertas tenían su riesgo, porque en muchos casos se tomaban como simples cumplidos pero muchas veces había quien las tomaba al pie de la letra con un grado de desfachatez rayana en lo descarado. Pues bien como digo el compartir se refería tanto a los diálogos y conversaciones, como las vituallas reponedoras y necesarias para tan largos recorridos. Mi madre era el prototipo de la previsión. Un amplio maletín comprado al efecto o en su caso un bolsón colmado de diversos alimentos, empanados, rebozados, embutidos, tortillas, frutas, etc lo habitual de llevar hecho, alimentos modestos pero precisos y adecuados. Por el contrario de esta provisión estaba el listo o pícaro, ese que iba con las manos en los bolsillos, como vulgarmente se dice y que aceptaba cualquier ofrecimiento, eso sí no a la primera, y además lo hacía claro ¡por no despreciar!. Como las paradas en las estaciones, que eran muchas, solían ser prolongadas, daba lugar a que desde los andenes o subiendo al mismo tren, te ofertaran productos propios de cada localidad. La venta no era demasiado productiva ya que los bolsillos estaban menesterosos.
... en estos viajes, variopintos prototipos, desde el clásico gañán con su cesta de hortalizas o aves o animales de corral, hasta la modesta familia que, casi obligada, hacía algún desplazamiento, para ver a algún familiar próximo o solucionar algún tema en la capital. Éstos no eran viajes de placer, el turismo no existía, pero para no ser placer, daba esa sensación por la expresión de felicidad mostrada en los viajeros que según iba, lentamente el viaje, iban cambiando de coloración. Me explico, las máquinas de vapor, armatostes monstruosos de tamaño, calderas de agua, calentada por los fogoneros, a carbón. Este material iba en vagón situado detrás de la máquina, llamado tender el cual rebosaba de la negra piedra. Ésta en su incandescencia atizada por citados fogoneros, provocaba la vaporización del líquido elemento y este vapor activaba las válvulas que ponían en acción las bielas, avivando e impulsando la rotación de las ruedas, iniciándose el arrastre de los vagones. Bueno pues esta combustión expelía como resto una columna de negro humo que arrastrada por el viento a modo de cola de cometa recorría todo el tren, penetrando por las ventanillas y claro al contener partículas carboníferas se posaban por el rostro de los acalorados viajeros que al pasarse las manos por la cara poco a poco se iban tiznando, caricaturizando y maquillando al receptor. Al final del viaje los rostros de los atribulados viajeros estaban decorados con ese hollín en asimétricos dibujos. Eso sí, llegabas a casa y tenías, bueno el que lo tenía, la pileta de la cocina para poder, a duras penas asearte, frotándote con un jabón muy extendido por entonces Lagarto, nada de aromas, simplemente jabón y una vez restablecido y aclarado el semblante, pues todo olvidado...
... a través de aquella radio de la época, hoy sería bonita como antigüedad, conocí al inconfundible y a su espléndida voz de un maestro de locutores, competente y supremo narrador de retransmisiones, deportivas, taurinas, siempre bien documentadas, vestidas con el atuendo de la cultura de D. Matías Prats, de apellido catalán pero cordobés de nacimiento. Voz clara, diáfana, contundente pero reposada, alteración de tonos solo para dar énfasis y emoción a los comentarios que lo merecían. Su espléndida descripción te hacía visualizar la situación de los jugadores en el terreno de juego. Luego con los años, fui conociendo mucho mas de la amplia faceta de este maestro del medio. En Barcelona como segundo equipo, estaba el Español que jugaba en el campo de Sarriá. En categorías inferiores, dentro de la ciudad, estaban el España Industrial, que luego se llamó Condal y fue como un filial del Barcelona, el San Andrés, etc. En pueblos periféricos estaban el Sabadell, Manresa, Mataró, etc, los que representaban a los grandes pueblos industriales de los alrededores.
... el tercer y último domicilio fue, retornando a la zona de las Ramblas, en la calle Puertaferrisa, nº 13, de esta ya hablé, cuando viví en Petritxol. Vivíamos en el último piso de una casa de cierta solera y antigüedad, no sé si era el 4º o el 5º, pero el piso, de los dos que había por planta, era el de la mano izquierda. Casa amplia, luminosa, bien adecentada y que chocaba en su interior, de bastante nivel para la época, con lo vetusto del portal. El piso, como digo, era demasiado grande para los 4 de mi familia. De entrada un amplio recibidor o hall. A su izquierda daba entrada a la zona de cocina, donde previamente una amplia habitación dotado con armarios estantería de techo a suelo y puertas corredizas con tela de malla metálica para la protección y ventilación, era una gran despensa. Seguido una amplia cocina, dotada de los elementos normales de la época, pero bien revestida, con encimeras de piedra marmórea blanca y un ventanal superior que daba a un amplio patio. Mi madre creo que se seguía apañando con los hornillos con cisterna de petróleo. Al fondo de esa cocina había una puerta que era de una habitación (posiblemente para servicio), ahí acomodaron al gato, con su caja-cama y comedero. Este gato, tuvimos 2 iguales, rayados, grisáceos con negro y blanco, a los que llamamos Pichi, no recuerdo porque hubo sustitución, posiblemente, desapareciera uno de los dos en sus correrías por los terrados de las casas colindantes. Estos presuntos vigilantes que tuvimos para intimidar a los ratoncillos que se colaban por los balcones de corredera desde el terrado, eran unos cabrones, estaban tan bien alimentados que la única vez que se le puso frente a frente de un roedor que detectamos en el baño grande, se le introdujo, y se tumbó medio dormido, mientras el ratoncillo campaba a sus anchas, tuvo que ser mi padre, el que cumpliera el papel del gato. Fue digno de una película de dibujos de Tom y Jerry.
...No recuerdo realmente, cuanto tiempo permanecimos en esa inmunda habitación pero quiero interpretar que mis padres trataron de no prolongar la estancia. El siguiente destino de residencia fue la calle Mallorca nº 408 , en casa ubicada y situada justo enfrente de la maravillosa iglesia gaudiana, la insólita, inadjetivable, Sagrada Familia. En aquel momento y todavía con mucha obra por delante, tenía 4 torres esbeltas, casi imposibles de definir sino se tiene conocimientos arquitectónicos suficientes para describir tal obra. Eso si, de una esbeltez digna de la mayor elegancia femenina. Al parecer el conjunto consistía o consiste en hacer un entorno cuadrangular con cuatro torres en cada lado que simbolicen a los 12 apóstoles. Al ser una obra por suscripción popular, la obra va a ser de prolongada realización y eso que el catalán, austero de carácter y de bolsillo, donaba y dona con amplitud para la consecución de ejecución tan importante. En la citada calle, vivimos en el primer piso. La vivienda suficiente y amplia, menuda diferencia, y con balcones a la calle que daban a esas torres maravillosas de la Sagrada Familia. Solo una habitación de la casa la ocupaba el casero y apenas aparecía por allí, el resto de la casa era para nosotros. Este barrio, ya mas moderno, calles mas amplias, bien trazadas, la de Valencia, Cerdeña, Sicilia, Provenza, Plaza de la Sagrada Familia, Plaza de Gaudí, en el barrio del Eixample (Ensanche), próximo a la avenida Diagonal, avenida Meridiana, Gran Vía, todas ellas confluían en la plaza de las Glorias Catalanas. En la plaza de la Sagrada Familia hacía yo mis pinitos de montar en vehículos, un recio triciclo de madera asiento y hierro con lógicas 3 ruedas. Es el único vehículo que he tenido en toda mi vida, porque luego no tuve ni bicicleta, ni moto ni coche, nunca he sido aficionado.
... Bueno pues en estos contras y pros detectados y, lo expreso al revés aposta, dado que siempre canta mas lo negativo. Estos adolescentes se putean en los centros educativos cual mafias organizadas, los chulillos de baja estofa lideran a lameculos cobardes que parasitan del gran cabroncete para intimidar a los que ellos consideren niños pijos o débiles, según esa estirpe. A ese le incomoda una discreción modélica, un cumplimiento del deber, consideran, a los que lo practican, sumisos al sistema adulto, pero ellos no eluden, no renuncian a las marcas, a la dolce vita, ahí me las den todas, eso si, sin aportar el más mínimo esfuerzo, eso que lo hagan los demás, ellos son los capo y sus sicarios. Acosadores de mierda. Los padres de estas criaturitas colaboran a que ejerzan este poder, se sienten orgullosos de sus bravatas. El gran cabrón, progenitor del cabroncete se sentirá maltratado si se cruza un valiente e irresponsable (no sabe con quien se la juega) instructor que le plante cara y entonces exigirá entrevista para advertir al docente que ojito sobre ningún tipo de amedrentamiento, ni coacción hacia su encantador retoño, advirtiendo que no volverá a tolerar discrepancias con el delfín, su sucesor.
...La otra montaña, la vigía del mar, la de Montjuic, partía por su espalda al mar de la Plaza de España, que a su vez servía de recinto ferial. Allí se celebraba la Feria de Muestras, símbolo y emblema de la representatividad industrial que ejercía Barcelona. Ahí se celebró en 1929, la Exposición Internacional. Unas espectaculares fuentes creo que diseñadas por Buigas. El ingeniero Carles Buigas, creador de ellas fue premiado en 1961, por el Presidente de la Diputación de Barcelona, marqués de Castell Florite con estas palabras " Fue una Exposición que en el extranjero empezó siendo la Exposición de Industrias Eléctricas y acabó siendo la Exposición de las Fuentes del Ingeniero Buïgas... Aquellas fuentes maravillosas y luminosas del ingeniero Buïgas fueron la sensación del mundo y contribuyeron a enaltecer y valorar esa Exposición, en que España había cifrado tantas esperanzas, con juegos de chorros de agua y una iluminación coloreada y demás faustos, hacían de ello un marco incomparable con el Palacio Nacional al fondo. Desde ahí se iniciaba un ascenso sinuoso, acompañado de bosques, instalaciones deportivas, piscinas, etc. También un museo dedicado a costumbres artesanales y productos de todo el país, llamado el Pueblo Español. Pabellones de todas las provincias donde se desarrollaban muestras de artesanía, gastronomía, etc.
...Digamos que en la Barcelona, siempre tradicionalista, esta plaza de Cataluña era y es como el centro neurálgico, comercial y popular. De ahí hacia el mar, siempre éste como referencia, como en todas las ciudades que tiene este beneficioso don, calles como la de Pelayo, la próxima plaza de Urquinaona, cerca la Universidad, comercialmente, primero los almacenes Jorba, luego Jorba-Preciados luego, con los años, El Corte Inglés, los principales grandes bancos. Todo ese conjunto daba renombre a la siempre estampa trabajadora, de esta laboriosa ciudad de gran espíritu comercial y popular. De ahí partían las populares Ramblas. El amplio y elegante Paseo de Gracia, con casas importantes, algunas de ella con la firma del eterno Gaudí, la Ronda de Universidad. Próxima la Granja Maldá, cafetería tradicional y de cierto renombre en la época. Parte de estos recuerdos los tengo revividos provienen de que en viaje de novios, años mas tarde, pasamos 6 días en Barcelona y me sirvieron para refrescar recuerdos infantiles.
... Era bonito observar como aerodinámicas lanchas y helicópteros iban y venían para transportar a la tripulación, libres de servicio y a visitantes con credencial para ello, en alarde de exhibición. El resto de la unidad en servicio, destructores, fragatas y demás componentes del parcial de la unidad, atracaba en el interior del puerto. Todos ellos eran también muy visitados en su exterior, los marines de vez en cuando arrojaban para regocijo de los niños, los famosos chicles mentolados americanos. Esos días las Ramblas de se animaban. El barrio chino, era muy frecuentado para espabilar bolsillos y dejar unos cuantos dólares, por los servicios prestados. Los tugurios escanciaban todo tipo de alcohol de baja calidad a los sedientos marines. Una policía naval propia, dotada de impresionantes ejemplares , imponían, rápidamente, el posible desorden o desmán que los efluvios del alcohol provocaran a descontrolados beodos que se atrevieran a alterar el orden y, enseguida eran reclutados a sus respectivas naves, para cumplir el arresto que les correspondiera a tenor de sus desmanes.
... El puerto, inmenso, el más grande de España y uno de los más importantes de Europa, estaba dividido en diversos muelles y dársenas, unos para pasajeros, bien de líneas regulares o de escala, otros para mercancías. Próximo a esas escalinatas que daban acceso a embarcarte en las mencionadas golondrinas, una réplica de la carabela Santa María, nao capitana del terceto completado por la Pinta y la Niña que avistó la ignota América para los europeos de entonces. Parece ser y bastante confirmado que con anterioridad pudieron arribar de otros continentes o civilizaciones, pero se considera oficial el descubrimiento llevado a cabo por Cristóbal Colón. Como digo esa réplica naval servía como motivo turístico.
... Saliendo de los soportales de tanto recoleta como animada plaza Real y volviendo a la Rambla, creo que de Santa Mónica (que conste que estoy memorizando en edad inferior a 7 años) y continuando hacia el puerto, me suena otra típica calle, la de Escudillers, donde varias casas de comida de modesto rango ofertaban alternativas económicas de cierto tipismo, pero de modesto nivel. La plaza de Colón, donde tal personaje, culminando la estilizada columnata ennegrecida, metálica, la clásica figura con su dedo índice señalando el camino o derrota a seguir para llegar a aquellas ignotas américas que él creyó fuera Catay, nombre antiguo de China. Monumento de 51,30 m de altura. Este monumento es obra de Gaietà Buigas i Monravà que lo construyó en 1886, la estatua tiene 7 metros de altura. Un ascensor comunica la base del monumento con el mirador superior, desde donde se dominan excelentes vistas. Recuerdo la ilusión que me hizo la primera vez que ascendí a dicho mirador. Una atalaya de contemplación, tanto del puerto como otras zonas de Barcelona. Rebasado este monumento, se llegaba a unas escalinatas, desde donde se podía acceder a unos transbordadores de dos pisos que hacía ruta interior por el puerto, desde ahí hasta el faro del rompeolas. Comúnmente llamadas golondrinas'. El faro final de un amplio y granítico rompeolas que hacía de protector de las, a veces, corajudas aguas, al magnífico puerto. Éstas, mis primeras incursiones marinas, dejaron tal huella en mi infantil y liberada mente que me embriagué y aficioné al sabor y espectáculo marino. Desde entonces envidio a toda persona que tiene un mar cercano. No he llegado a saber ciertamente como no me propuse una vida próxima a la mar... Como los auténticos profesionales y los poetas denominan. Femenina tenía que ser, para que fuera preciosa...
Barcelona, en aquellos, momentos, la ciudad mas europea de España, en esto siempre tuvo privilegios, ofrecía un amplio aspecto cultural. A las elegantes y aristocráticas sesiones del Liceo, en donde la alta y distinguida sociedad acudía a las representaciones, muchos a exhibir, no tanto por su melomanía, el modesto pueblo, como he comentado, acudía embelesado, era como la revista del corazón de la época, in situ, para presenciar en vivo y en directo lo pomposo del atuendo, sobre todo de las damas, siempre mas llamativas con sus modelos exclusivos de alta costura, en una palabra a observar la elegancia y ensueño que cada uno le hubiera gustado representar, como en los cuentos de hadas. Pero esta humilde gente, que remedio, se conformaba con presenciar la ostentación, ni siquiera se oían críticas altisonantes, mas bien ohesss de admiración, esto formaba parte de la distinción de la época, algo que siempre ha habido y habrá, pero en aquella situación de estrechez resaltaba todavía mas.
La llamada avinguda del Paral-lel, bueno entonces, simplemente El Paralelo, próxima a la Rambla del Raval, representativas zonas festivas de la época y que actualmente cuentan con diversidad de atracciones. Barcelona siempre cultural en cualquier manifestación artística, por esta avenida del Paralelo, tenía locales como El Molino, donde las más diversas castas de las varietés triunfaban o empezaban a destacar. Los teatros Apolo, Victoria, Arnau, zona por donde el ilustre Gaudí marcó sus pasos, taberna de El Parelelo, próximo a La Pajarera Catalana, en fin un sinfín de recorridos festivos. Demasiado pequeño era yo para tener esos recuerdos, reverdecidos posteriormente con ilustraciones y anecdotarios.
... Según cuentan, yo era muy bueno, muy tranquilo, tanto que un día hubo alarma, me buscaron por todos los rincones de la tétrica casa y yo resulta que estaba jugando con algún juguetillo, debajo de una mesa camilla y oculto por sus faldones, ajeno a la inquietud de los mayores.
Bien, pues para esa descripción desde mi infancia, apelaré a la memoria personal y los hechos oídos y contados por mi madre. Iniciaré por narrar sobre la primera residencia de las que tuvimos en Barcelona. En aquel momento, después de las circunstancias de postguerra había auténticos problemas para hacerse con el alquiler de un piso, tanto en lo económico y más si había niños por medio. Así que dimos con nuestros huesos y cuatro bártulos, en una desvencijada y centenaria casa de una calle muy estrecha, muy céntrica, eso sí, a la vez muy emblemática, situada en el casco antiguo de Barcelona, próxima y paralela a las Ramblas y que iba desde la de Puertaferrisa, donde residimos en años posteriores y la plaza del Pi. Ésta llamada así porque estaba la basílica de Santa María del Pino. La calle se llamaba y se llama Petritxol, hoy en día, por lo que he visto peatonal. Recuerdo que aquellos tiempos existía una sala muy famosa de arte y pintura, llamada sala Parés (investigaré sí continua) Pues sí, realizada la comprobación y para los curiosos esta sala sigue funcionando tras 125 años de su apertura y facilito las señas para los curiosos (www.salapares.com). En esa maltrecha vivienda, de escaleras de madera carcomida y crujiente por su sequedad y ondulantes en su parte central por su mucho desgaste de pisadas, ocupamos una habitación. Ignoro si sería en el piso tercero, la casa no tendría mas de tres pisos y los acostumbrados terrados en Barcelona, con sus buhardillas. Pues ahí ocupamos una habitación, creo recordar de forma triangular, con un balcón a un patio. En ella una cortina colgando del techo separaba la estancia de cama matrimonial de la zona donde dormíamos mi hermana Pilar y yo. El alquiler incluía derecho a cocina. ¡Dios mío qué cocina!. Unos fogones de hierro negro de la costra acumulada, unas carboneras, vivero de grandes cucarachas negras que se enseñoreaban del lugar. Las caseras del piso, madre e hija, adictas al alcohol, eran prototipo de un despliegue de suciedad que embargaba el ambiente. Cada una de las diversas habitaciones de la casa, estaban ocupadas por hacinadas familias de modesta condición. En especial recuerdo a unos salmantinos de Ciudad Rodrigo. Matrimonio, él de oficio paleta que era la expresión vulgarizada en catalán de albañil y creo que 3 hijos, una varón, Memi, también paleta y luego dos hijas Goya, ignoro su dedicación, podía ser la de sirvienta, y Tilí, administrativa en la Clínica del afamado oftalmólogo Dr. Barraquer (sigue existiendo regida por hijos o nietos del eminente doctor). Al ser yo el benjamín de la casa, por lo oído era el juguete del resto de los convecinos...