Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida. (XIV)

En otro apartado descomunal del muelle, tuve la suerte de contemplar el amarre y estancia en escala de dos transatlánticos de lujo de la época, los mayores, después del Queen Elisabeth I, británico, esto eran americanos, el Constitution y el Independence, lujosas naves americanas que hacía cruceros a través del mundo, con mas de 300 metros de eslora.. Refiriéndome a este asunto, tuve la fortuna de embarcar, en visita portuaria claro, en un lujoso crucero italiano, el Julio César. Mostraban el barco con un pase especial que ignoro como conseguiría mi padre, pero nos quedamos extasiados de contemplar su lujosa interioridad. Hasta recuerdo que viendo el comedor dispuesto para las comidas, un camarero me dio unos panecillos.
Hacia primeros de los 50, los dos hermanos menores de mi padre, Emilio y Carmelo, ambos de veintitantos años, emprendieron desde ese puerto la aventura de emigrar a la Argentina. Como detalle que recuerdo referente al puerto, desde allí había una línea regular que unía Barcelona con Mallorca. Unos barcos de escaso tonelaje pero, en aquel momento, aparentes, daban ese servicio.
Mis padres, haciendo algo excepcional, hicieron esa singladura para pasar unos días en la isla en plan vacaciones, algo inédito para nuestra modesta situación, pero algo merecían en su vida. A nosotros, a mi hermana Pilar y a mi nos encomendaron a la pareja de la Guardia Civil que hacía el turno del tren, nos mandaron a Madrid, con mis abuelos maternos...
0 comentarios