Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida. (XXIII)

Cataluña era la región abanderada del deporte nacional. Solo en fútbol, el Real Madrid era capaz de superar el historial en ocasiones. Pero en secciones o deportes como baloncesto, balonmano, hockey sobre hierba y patines sobre todo, natación, atletismo, etc, copaban los calendarios. Quizá por el privilegio de contar con muchas instalaciones por el nivel económico dentro de la penuria nacional, era región favorecida en inversiones y otras cosas.
No llegué a dominar catalán, dado que fui al colegio allí poco tiempo y además en las clases, estaba prohibido, error del franquismo, solo en los recreos se chapurreaba algo. Perdí esa oportunidad que me hubiera enriquecido culturalmente.
En esos años de estancia y residencia barcelonesa, mi padre cogía vacaciones el mes de septiembre y lo aprovechaban para venir a Madrid; el piso de la calle Ciudad Real, se mantenía, dado que algún día habría que volver, una vez acabara el cometido que tenía allí. Además el ver a las familias, mis abuelos por ambas partes, paternos y maternos y otros varios familiares, tíos, residían también en Madrid y el mes servía como época de reuniones familiares.
De la estación de Francia en Barcelona, un tren denominado rápido, cubría los 625 kms hasta la estación de Atocha en Madrid., oficialmente en unas 12 horas, pero lo normal eran retrasos de unas 2 horas, por lo menos. Hasta en una ocasión en viaje de retorno de Madrid a Barcelona, llegamos a tardar 36 horas, debido a incidentes varios, algo sospechosos. Hablaron de corrimiento de tierras, pero bien pudieron ser atentados de los revolucionarios que quedaban por los campos y que tardaron en desaparecer. Por supuesto íbamos en 3ª clase, en departamentos de 10 personas, 5 frente a 5. Curiosos viajes, vistos desde la perspectiva actual...
(Imagen: Locomotora vapor con su columna de humo arrastrando los vagones de viajeros)
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