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Refranes

Refranes

Frases breves en rima o prosa, certeros pensamientos populares nacidos de la observancia de la tradición secular, de un devenir diario de la vida cotidiana, imperecederos, aplicables en cualquier momento pero, curiosamente, muchos tienen su réplica, la que se aplica, también, como para contrarrestar al original. Estos refranes muchas veces se aplican mal, a destiempo, por ignorar a fondo su significado y se sueltan sin sentido.
Yo hoy me inclino y con cierto fundamente por “”El que espera, desespera””. Es obvio, no necesita otra aclaración ¿no?. La réplica a este podría ser “”Más vale tarde que nunca.””. Por mas que los empleo, medito y pretendo que uno sea el antídoto, el consuelo del otro no lo consigo.
“”El que no se consuela es porque no quiere.””
Claro con éste se arreglarían todos los males pero a mí me parece de un ‘pasotismo total’. Con éste no existirían las depresiones, el famoso stress, sería la panacea de los agobios.
Hay quien casi lo llega a poner en práctica, los menos pero, sin honestos, si dicen la verdad, tienen una ventaja tremenda porque entonces no sufren pero, yo entiendo que, les faltan sentimientos. ¿Cómo se puede llegar a ser tan conformista.?.
Son famosos también los proverbios. Cada civilización tiene su enciclopedia dentro de sus culturas. Se achacan a Confucio, en la civilización china multitud de ellos, es más es como el pozo que recoge de cuando se ignora el origen decir “”Como dijo Confucio””. Un conformista diría uno de los que se le atribuyen “”Si tiene solución, soluciónalo. Si no la tiene, déjalo.””. ¿Es tan fácil saber si tiene o no tiene solución.?
Espero que alguien me aclare algo. A mis años no he conseguido encontrar a nadie que resuelva mi duda.
Así que como dice el bolero “”ESPERARɔ”, pero con cierta desesperanza.

imagen: la espera

Autumn leaves

Autumn leaves

Titulo así el artículo, la pronunciación figurada sería (Otom livs), la traducción literal “”Hojas de otoño””, el título castellano de la canción “”Las hojas muertas””.
Canción preciosa, romántica, entrará en los anales de la música del siglo XX, a pesar de su brevedad, es un modo de ver la música, estas piezas de poco mas allá de tres minutos. Melancólica letra, plena de nostalgias, así es parte del amor, en el amor se generan muchas alegrías pero, también abisales tristezas. Los franceses con su idioma suave en pronunciación la llaman “”Les feuilles mortes”” (le feil mot, pronunciación aproximada).
La breve letra original que ya la conocía de memoria, en inglés, me la he bajado por internet, para contrastar mis recuerdos, estaba clavada, mi posible Alzheimer todavía no está lejos que se mantenga así, no quiero esas ‘amistades’, la traduzco libremente, pero con todo su significado:
“” Las hojas caen, lo veo a través de mi ventana
“”Las hojas del otoño son rojizas y doradas
“”Recuerdo tus labios, y sus besos del verano
“”Tus manos curtidas por los rayos solares, me acariciaron
“”Pero desde que te fuiste, los días se hicieron tediosos, largos
“”Pronto oiré las canciones que acompañan al invierno
“”Pero yo sentiré tu ausencia, mi querida
“”Cuando las hojas del otoño empiecen a caer.

Intérpretes de la categoría de Frank Sinatra, Nat King y su hija Natalie Cole, en francés Charles Aznavour, Yves Montand, y Edith Piaff, en español José Guardiola. Bueno pues resulta que me olvidaba del mejor, el más importante, se llama Adolfo, (resulta que inmodestamente soy yo), ese la canta en los tres idiomas dando en cada uno el sentimiento preciso.
El vello se eriza con este tipo de estímulos, escalofríos recorren los botones de la columna vertebral, suspiros que brotan del interior profundo, ¿quién da más?

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXIX)-69º

...Voy a hacer un chiste fácil y por tanto carente de agudeza. Aunque el número del capítulo tenga connotaciones sugerentes, no va a tratar de nada de eso, no viene al caso, de ello haría capítulos especiales. No, no esperéis nada mas, el chiste era que ese número no iba a participar en este momento, yo seguiré con mis descripciones.
Continua esa vecindad, similar, imagino, a la de otras casas pero para mí, lógicamente más cercana. Siguiendo y continuando con la 3ª planta en la letra D, vivían los Taravilla, él Juan ordenanza en un banco, muy ceremonioso, solícito y risueño a la hora del trato o del saludo. Daba la sensación del que dobla el espinazo ante sus superiores en gestos de respeto reverencioso pero desde luego era educado. Casado de segundas nupcias, tenia dos hijas mas mayores de la difunta mujer, Mª Luisa, muy correcta de trato de unos 5 o 6 años mayor que yo y Mª Teresa, dos años mayor que yo. Ella fue la que inspiró mis primeros suspiros, como digo no es que fuera nada de ‘Casanova o D.Juan’, simplemente, enamoradizo, facilón en la impresión que me producían las chicas. Llegamos a dar paseos juntos, sin conversaciones comprometidas, llegué a ir a esperarla a la salida de los laboratorios donde trabajaba en calle amplia y paralela al arroyuelo que Madrid tiene por río, el Manzanares. Los laboratorios se llamaban ‘Antiobióticos’. Rematando sobre esta ‘relación’, no llegamos ni a tomarnos de la mano, eso fue todo nuestro acercamiento. La mujer vigente, bastante reservada contrarrestando la actitud de él, era la madre del niño pequeño comparado con las otras, Eloy. Muy mimado y consentido dada la edad quien menos le llevaba en años de la familia era Mª Teresa y serían unos 10 años.

Oprobio y desfachatez política una vez más

Oprobio y desfachatez política una vez más

Me altera, me descoloca, me subleva entrar al trapo de temas y conductas de política. Pero hay veces que te tienes que quitar las orejeras y ‘denunciar’. Nada se va a resolver con mis comentarios, las actuaciones políticas crecen como esa famosa mala hierba. Cada uno es libre de tener ideas, pero las ideas deben regularse por conductas, derechos y deberes y, ante todo, respeto con el oponente, discusión constructiva, no pelea y agravios. Está saliendo una frase muy a menudo en la prensa que dice , al parecer achacada al Gatopardo de Lampedusa. Pero los cambios se deben producir sin traumas, sin afrentas. Si las ideas se salen de la mínima ética hay que coartarlas, ponerles tope, refrenar para que no arramblen cual torrentes anegadores de cualquier terreno. La obtención de logros personales o políticos, estos todavía con mayor motivo, no debe rebasar las fronteras que invadan las áreas de los no coincidentes y, con ello, perjudicarles.
Sé que esto es un terreno de arenas movedizas y complicado de compilar en unas pocas ‘servilletas’. Claro está cada cual arrima el ascua a su sardina. Madrid, como ciudad, para los que viven fuera, resulta la cuna de un centralismo arrebatador de privilegios. Madrid como capital del país, de la nación, ha sido morada, centenaria, de monarcas y gobiernos. Por ello ha disfrutado de cierta megalomanía en construcción. Todo los países del mundo tienen su capital donde reside el gobierno y siempre se dan estas circunstancias. Los capitalinos, los que residimos en la ciudad ‘privilegiada’, carecemos de privilegios, todo lo contrario, sufrimos el estigma y somos calificados, en muchas ocasiones, por nuestros paisanos de otras provincias como prepotentes. A muchos de los que nos encuadran en tal tesitura, me encantaría que residieran aquí el tiempo justo para ver que la convivencia en estas ciudades tan heterogéneas nos tan agradable como parece. Sufrimos grandes incomodidades, la masificación no es buena. Hoy en día con la inmigración se multiplican los problemas. Muchos sin papeles, recurren a la delincuencia para subsistir o manipuladas por diversas mafias. A ver me cuenta alguno de tantas y tantas poblaciones del territorio nacional si saben, directamente, no a través de los medios de comunicación, lo que son ‘los Ñetas’, ‘los Latin Kings’. Pues son bandas salvajes de sudamericanos que tomas las nocturnidades a golpe de cuchillo o pistola, muchas veces solo guerrean entre facciones opuestas, pero algo de esto te puede salpicar. Lo curioso es que la Policía (sufrido y arriesgado cuerpo), los conoce, detiene y pone a disposición judicial. Pero la justicia española, lo dijo el exalcalde de Jerez, Pedro Pacheco , él lo dijo, los demás lo pensamos y sufrimos), esa mal llamada justicia es como una gaseosa sin presión. Jueces y juezas (no me vayan a censurar) tienen curiosas interpretaciones de los hechos y justifican mas al agresor que al agredido y como resultado de ello, venga a soltar gente con fichas de delincuencia que son auténticos libros sobre fechorías. Hubo una película famosa del oeste llamada , está claro lo que el título representa. Pues la ciudad e Dodge comparada con el Madrid actual sería, hoy en día, como ‘Ciudad del Vaticano’. Repito es difícil resumir en un pequeño comentario algo tan complicado como el tejemaneje político.
Mi destino era otro, pero mi prólogo siempre se desvía algo. El camino que pretendía seguir era censurar contundentemente a este ‘ineficaz Desgobierno’ que nos rige. Amparados en ambiguas sonrisas, en talante, en alianza de civilizaciones, en consentimientos terrorista e independentistas, en... , en ... , sería inagotable continuar con los ‘en...’. Los ‘señores de la poltrona’ niegan la autorización de un segundo canal autonómico de TV a la Comunidad de Madrid, regida por un gobierno del partido de la oposición. Eso no lo digieren, no lo perdonan. Cataluña tiene 3, el País Vasco y Andalucía creo que 2. Las dos primeras Comunidades o pretendidas Naciones, ZP, las necesita, la tercera la tiene amarrada, el andaluz se doblega ante una imagen distorsionada del socialismo, como partido cercano al pueblo, nada mas lejos.
A mí, personalmente, me resbala otro canal autonómico. Son como alcancías acogedoras, agujeros negros del despilfarro presupuestario, un sin fondo de manipulación y mangoneo. Lo que me fastidia, me jode, es ser discriminado por razones políticas. La propia Constitución ordena que todos los españoles tendremos los mismo derechos.
El madrileño residente, pasota por naturaleza, carece de derechos ante este gobierno y ahora no sé manifiesta en la Puerta del Sol, como con el Gobierno anterior, que pareció el circo ambulante dominical que preparaba aquella oposición, hoy Desgobierno, y manipulaba a través de privilegiados ‘artistas y famosos’ con sus proclamas y pancartas. Triste y sola, se ha quedado la Puerta del Sol, sola se queda Fonseca, triste y sola queda la Universidad, que decía la tunesca canción. ¿Qué harán ahora esas masas los domingos?. Son tan ilusos que se creerán en el País de Alicia, el País de las Maravillas. El ‘señor de las sonrisas’, parece que ahora sonríe algo menos, prometió que gobernaría por igual a todos los españoles. ¿Se dirigiría a etarras o independentistas?.
Un complicado sudoku de difícil o imposible solución.

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXVIII)-68º

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXVIII)-68º

...Siguiendo con nuestras vecinas algo mohínas, para los comentarios generales, de la madre ignoro el nombre, la hija Alicia, ya dije bastante guapa, unos 3 o 4 años mayor que yo, siempre sentí cierta atracción pero, como digo siempre, era platónica mental, solo nos cruzamos durante todo nuestro tiempo de proximidad un hola y adiós, toda nuestra conversación, tenía un hermano mas mayor, pero solo le vi de visita en alguna ocasión.
En el 3º , en la letra C, una familia al completo, Julián muy chusco y guasón, trabajaba de guarda de noche en una próxima factoría y almacén de la empresa alemana AEG, Ibérica de Electricidad, también era el utilero del equipo de fútbol de la fábrica, donde jugaba su hijo. Aurelia, la mujer, sus labores, rechoncha y oronda, comunista de arraigo que destapó ‘sus esencias’ al llegar la democracia, por entonces solo le faltaba ponerse la camisa azul el yugo y las flechas. Como dije un hijo varón, el mayor, que trabajaba en la misma fábrica, y luego dos hijas Rosi y otra más pequeña, también vivía una de las abuelas, así que el camarote estaba a tope. Aunque no me importe el sentido político de estas personas, destaco que un régimen dictatorial de signo contrario, había muchos tapados, la gente llegaba a saludar al estilo de los nazis, palma en alto con la mano derecha, llegado el 78, descansaron este brazo y elevaron el contrario con el puño cerrado, se plegó el ‘Cara al sol’ y se cambió por la ‘Internacional’, las personas somos maleables, variables, soplamos al aire que nos conviene o al que nos obligan. Hoy en día se hablará de libertad, pero bailamos el agua a unos políticos que su única intención es llevarse sus gatos a sus aguas. Pueblo aborregado en general siempre hay excepciones, Nuestros pastores, poco inteligentes, nos manejan a su antojo. Siembran odios, promueven enfrentamientos, no buscan el bien común. Cuando toman la poltrona, mejor dicho, antes de tomar esa posición, prometen un gobierno justo para todos sean del ‘color’ que sean, flagrantes mentiras, deberían de prometer ante notario y si no cumplieran ser castigados ejemplarmente, Habría menos candidatos, nos ofertarían menos mentiras. Ahora bajo la capa de nacionalismos, otro tipo de políticos que distorsionan historias y geografías centenarias y no sé conforman con ello, sino fomentan odio y rencor entre sus convecinos. No pretendía hacer una proclama política, pero era contar los encubrimientos de aquellos momentos que luego salieron a la luz...

imagen: fábrica de corte antiguo

A vueltas con la climatología

A vueltas con la climatología

Yo censuro caer en el tópico de emplear comentarios sobre el tiempo como escape a conversaciones de mas enjundia pero, comprendo que es inevitable referirse en ocasiones a ello.
Hoy en Madrid, 17de septiembre, un brusco cambio de temperaturas de ayer a hoy 10º menos, de 31º a 21º, ha sido suficiente para ver las vestimentas más variopintas. Comprendo que ante el fresquito de una máxima de 21º, éstos serían buenos inmersos ya en el otoño, pero en estas postrimerías estivales, una variación así se hace más cruda. La indumentaria se rige mucho por el calendario, nos metemos todos en el saco, las excepciones confirmarán la regla.
Bien pues lo de hoy ha servido para observar las variaciones en el vestir. He visto desde chaquetones acrílicos y forros polares a camisetas de tirantes y pantalones cortos, desde botas, a chanclas flip-flop y en el intermedio de esos extremos ropas de todo tipo. Hombres y mujeres se mostraban con grandes diferencias de atuendo. Mirando a las gentes pasabas de la primavera al invierno, tocando todas las estaciones. Parecía verse de Enero a Diciembre, reflejado en las indumentarias. ‘Las cuatro estaciones’ de Vivaldi, éstas armonizadas por las notas del pentagrama.
El guardarropa a la calle sin orden ni concierto.
¡Qué difícil resulta el término medio!

Fines de semana

Fines de semana

Entiendo que la persona en ambiente laboral ‘saboree’ con apetito los fines de semana, sobre todo sino se trabaja en algo que a uno le guste o el ambiente laborar, como ocurre en muchos casos, esté enrarecido. Entonces el ‘fin de semana’ es una liberación de tensiones, un ‘calmante’. El que se libera del trabajo el viernes por la tarde hasta el lunes, yo eso lo viví los últimos años de mi vida laboral, esa tarde del viernes es gozosa, proyecto de idas y venidas, de paseos, de lecturas, de práctica de aficiones varias. En contraste opuesto, la tarde del domingo es un punzón amenazante del retorno sino eres capaz de eliminarlo de tu pensamiento. A mí, personalmente, que me encontraba a gusto trabajando, salvo alguna excepción puntual, la tarde del domingo me resultaba fastidiosa.
Bien pues desde mi perspectiva ociosa actual por mi prejubilación, los fines de semana no me resultan atractivos, más bien tediosos, rompen mis esquemas personales. Prefiero el día corriente, laboral, observo bajo este prisma una vivencia mas normalizada. Sé que se me echarán encima ‘los trabajadores’, pero no olviden que he trabajado y cotizado 40 años, pues ellos, llegado el momento, experimentarán una sensación similar. ¿Soy raro, soy mayor?. Seguro, pero tiempo al tiempo, todos cambiamos de idea en el devenir de las circunstancias. “Caminante no hay camino se hace camino al andar.”

Difíciles relaciones

Difíciles relaciones

Difícil interpretación ha tenido siempre la amistad entre hombre y mujer y no digamos si ésta proviene o surge entre personas casadas, pero como amistad individual, no de ambos miembros de la pareja. Nunca se le va a dar correcta interpretación por correcta que sea la relación. Es muy complejo un razonamiento o entendimiento de estos contactos.
Voy a puntualizar, si se trata de una compañera de trabajo, por ejemplo en mi caso, en mis últimos años laborales estuve en un departamento donde había bastantes mujeres, si bastante mas jóvenes que yo, pero mujeres al fin y al cabo, en razón de proximidad tuve mas trato con una que con otras, en general tuve muy buenas relaciones y respetuosas, yo notaba que me apreciaban y ya digo sobre cosas de las que a veces hablábamos comentaba yo, en casa con mi mujer, llegó a conocer a alguna, cuando me operaron del corazón, varias comisionadas, fueron a verme, acompañaron a mi mujer. Bien, visto desde ese prisma, nunca hubo mala interpretación familiar. Si las amistades cruzadas son comunes de la pareja, en principio, nada anormal. Si se observara alguna conducta de sospecha, entonces, claro, se encendería la alarma. Hace años salimos en bastantes ocasiones a bailar con parejas amigas. Para mí ha sido siempre mi gran afición. Como más de uno de las parejas que salimos no eran especialmente muy bailones, yo bailaba con sus mujeres, me refiero a las que les encantaba bailar. Esto no se veía mal, éramos amigos ¿no?. Sin problemas, pero tengo que confesar que en alguna ocasión, después de bailes sueltos o rápidos, a veces, en alguna pieza lenta que viniera a continuación se comprometían un poco las cosas, algún acercamiento, alguna situación..., entonces claro procurabas que no se notara nada, aunque, realmente, nada ocurría, pero se intuía algo en esa pareja que formábamos y creo que en silencio algo nos decíamos. Resumiendo, nunca hubo problemas, pero... algo quedaba en el ambiente entre las dos personas que por respeto a nuestros respectivos nunca se habló ni se hizo nada pero, las actitudes, a veces, resaltan algo.
Hoy en día, medios de comunicación avanzados han propiciado muchos contactos personales amistosos o de grado más íntimo, desde una primera coincidencia. Esto último, quizá pueda ser curiosidad pero, me da pie para pensar que a veces suple carencias ocultas para unos y claras para otros. Muchas personas llegan a ignorar que las tienen hasta que se encuentra en una situación extra, de este estilo. Estaban en su rutina, en su monotonía ¿eran felices así?, eso creían, no se paraban a pensar en otra cosa y no digo que no fueran felices, pero no habían caído en la cuenta que algo faltaba en esa aparente relación. Se tenían los contactos como quien hace la necesaria tarea habitual, pero de tanto camino recorrido por el mismo sendero, se llegaba a ignorar que otros caminos son interesantes. Dentro de la monotonía, el amor se desmorona, el hombre va a lo suyo, y cuando acaba, pues cumplido el proceso, la mujer quizá más ansiosa de amor de detalles, de susurros, le falta el cariño que necesita pero ya casi ni se da cuenta. Llega el ‘príncipe’ le da el beso ‘a la bella durmiente’ y ésta ‘despierta’ y se encuentra en una nueva nube más bonita que en la que estaba, eso ya no era nube. Había descargado todo el amor, le faltaba el ‘algodón blanco’. Nota que algo se había perdido en su camino y ha descubierto uno nuevo, más florido, con mas fragancia. Los vientos constantes erosionan hasta las montañas.
No soy experto ni profesional psicólogo, solo mi forma natural de observancia me hace ver que la mujer se doblega mas ante el cariño demostrado que ante un terreno, exclusivo, de realización sexual y sobre todo con los años, es como si añorara que algo importante se había perdido en su camino.
Incluso, observador del tema, he visto que pasada la efusión de los años iniciales, cada mas prontamente perecedera por las circunstancias de esta vida acelerada, ante tan poca delicadez masculina aumenta la ambigüedad, la falta de apetencia. Se cumple como mucho, como una obligación. ¿Es eso correcto? ¿Es eso bueno?, queda a la interpretación de cada uno, cada uno que se aplique su cuento. En estos temas hay mucha hipocresía, cuantas veces se aguanta por egoísmo o conveniencia o dejadez o pasividad o falta de plantar cara o o o Muchas oes se podrían añadir.
El hombre, insisto, va a lo suyo, al poco tiempo, busca lo que busca, la descarga y, en general, si por ahí, le ofrecen algo, no tiene reparos en probar bocado, considera que no hace ningún daño puesto que siempre dirá que en esas relaciones no hay amor. Pero ¿ama a su pareja, realmente o es que se siente atendido en el servilismo de cualquier tipo?. Eso sí no toleraría aventuras similares en su pareja, le tacharía, como mínimo, de puta. Claro él tiene derecho a la ‘descarga’ donde le dejen, sin reparos. Ella no tiene derecho a ‘catar caldos’ de los que él no se cohíbe. Machismo imperante y que conste lo dice un hombre algo tonto pero no ciego, ni sordo, bueno para estas cosas, en las precisas necesito gafas para leer y en ocasiones no oigo lo bien que quisiera.
Se aproximan algo los puntos de mira pero todavía median años luz de aproximación. Eso sí, la mujer con su tenacidad va consiguiendo justas reivindicaciones. Lo celebro... pero creo les queda mucho camino por recorrer.

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXII)-62º

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXII)-62º

...en esa habitación, en ocasiones, y cuando me era factible, no como obsesión, pero en los inicios de la pubertad, nocturnamente, me asomaba por el resquicio que dejaba la persiana de madera de tiras verdes, para intentar ver a una sirvienta que tenían en la casa de enfrente, no porque fueran ricos, sino que tenían un kiosco de periódicos y al tener una niña pequeña, tenían una persona de su pueblo, posiblemente, algún familiar para quedarse con ella, Lo más que conseguí como aficionada a ‘voyeur’, fue verla en un par de ocasiones en sostén, demasiado para aquella época, y justo cuando ya se lo iba quitar, apagaba la luz y entonces claro, mis modestas apetencias infantiles se iban al traste, Me da algo de vergüenza confesarlo ahora, pero ¿quién no habrá intentado en su vida algo por el estilo?. Fue mi mísera ‘ventana indiscreta’, con resultados pírricos. Fue mi ‘gran hermano’, algo que con los años he detestado, luego con los años he detestado todo eso y si he visto algo, ha sido porque la gente mas desinhibida lo pone, a veces, a huevo, sin yo estar en ese objetivo. En el espacio entre las dos camas, cuando estaban, guardadas, que era durante el día, poniendo una mesa, me servía para hacer deberes y algún entretenimiento, como solitarios con baraja y cualquier otra cosa que se me ocurría. Me apañaba muy bien jugando solo, era capaz de plantearme juegos de cartas o dados o parchís, con contrincantes imaginarios y, además, practicaba bastante la corrección, no pretendía hacer trampas, ganaba quien lo hacía mejor, aunque yo fuera ejecutor único. En el verano, extendía una alfombra fina en el suelo y con un cojín, en ocasiones, dormía algo de siesta o leía, o ‘revolvía’ con cualquier artilugio a mano, o clasificaba cromos, ya digo siempre me apañé para realizar actividades individuales...
imagen: cámaras no permitidas

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXVII)-67º

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXVII)-67º

... De las otras 3 viviendas de la planta que separaban la escalera, tengo vagas referencias, de la letra A ya hablé de la familia de extremeños, en la B un matrimonio reservado, decía que eran judíos en aquel tiempo no ser católico era algo no correcto y en la C, aunque recuerdo algo de un matrimonio con una hija pero sus nombres se me han ido.
En el segundo piso, además de los ya relatados con referencia al patio, en la letra B, vivía una oronda y ‘chulesca’ mujer de expresión castiza y dura, llamada ‘la Juanona’ pero, para tenerla de amiga. era buena persona, se hablaba de que había sido de ‘vida fácil’, los chismorreos, al no estar en tele, no existía, pues eran sobre los vecinos próximos, tenía un hijo moreno, pelo rizado, Jesús. bien plantado según opiniones y trabajaba en Standard, como tantos de la zona, éste se casó con una mujer con bastante sobrepeso, Angelines y, con el tiempo, fue a mucho mas, de tal manera que casi le era imposible andar, estos genes los transmitió en buena medida a la hija que tuvieron. Otros de los que conservo sus rostros pero no sus nombres ni historia era los de la letra D, un matrimonio con un chico un par de años menor que yo, Pepe, que formaba parte de nuestro reducido grupo de juego. En la E, volvemos a encontrarnos con trabajadoras de Standard, ya digo que esta fábrica se llevaba la palma en este barrio de Delicias, por aquella época y gran parte de los vecinos vivían por los alrededores, pues en esta vivienda, madre e hija trabajaban también ahí. Madre e hija eran guapas, de corta estatura, no sé sabe si viuda o separada, no eran muy comunicativas aunque, realmente, era mejor ser algo discreto y reservado porque sino ‘las termitas de la vecindad’, te sacaban hasta el tuétano con tal de ‘informarse’, vamos de cotillear a fondo...

Brisas imprevistas

Brisas imprevistas

Hoy 16 de septiembre, viernes, tarde bochornosa en Madrid, anuncian frío, pero hoy ha sido cálido, son las 7 y media, acaba de entrar un soplo de aire fresco por mi ventana, lo he percibido casi cuando iba a cerrar el ordenador para irme a tomar la copilla a mi ‘rincón’. Ha sido raro ya digo no hacía fresco y esa suave brisa me parecía que venía de algún sitio no lejano del mar. Hay fenómenos inexplicables, el del bar que estaba en la puerta, atento a las mesas de la terraza, la tarde acompañaba, al comentarle si él había notado un frescor repentino, casi me toma por un chalado y me ha comentado que el no ha tenido ninguna sensación de este estilo. Le he dicho ‘te faltará el sentido de la percepción’, habrá pensado de nuevo que estoy algo locuelo. He pasado a mi ‘rincón’ y digo mira ya tengo tema, voy a relatar algo sobre mi manera de avizorar sensaciones que otros no notan.
Un inciso ponen ahora en KissFm de música de fondo del bar ‘Careless Whispers’ de George Michael, preciosa y de sugerente título ( en español Susurros atrevidos). No puedo ni debo apartar el romanticismo de mi imaginación. Hubo una romanza y canción que titulaban como ‘El último romántico’, no creo que se refiriera a nadie en concreto y decir el último es bastante arriesgado y gratuito. Es verdad que quizá seamos una especia a extinguir pero no reniego a pertenecer a ese grupo en peligro de desaparición.
¿Puede morir el amor?. Me niego a admitirlo pero, si hay decadencia. La capacidad de romanticismo es un don innato, algo que no sé puede enseñar, además lo material impera. Oigo decir que con amor no se sobrevive. Separemos conceptos son antitéticos, incomparables.
Mañana anuncian una bajada de temperaturas importante, 10º en Madrid, ¿volveré a notar ese aire fresco? Pienso que no, no será similar, será climatológico, mi aire fresco era ideal. No sentiré lo mismo que hoy.

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXVI)-66º

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXVI)-66º

... La casa en general de esa calle Ciudad Real, tenía 4 plantas, dos escaleras, una donde daban una serie de pisos a la calle y la otra, donde nosotros vivíamos a patios interiores. A cada planta se accedía por dos tramos de escalera con 9 escalones cada uno y giro natural de 180º. Escalones en tipo de piedra aglomerada de tono gris algo jaspeado, una barandilla de hierro forjado. En cada una de ellas, seis puertas desde la A a la F, para aquellos tiempos las puertas eran consistentes, para nada existía la puerta acorazada, se ve que el latrocinio estaba controlado, hoy eso sería falta de libertad, si un chorizo decide apropiarse indebidamente de algo (no se debe decir robar, no sea que se ofendan) pues debe protegérsele adecuadamente sino se coarta su libre albedrío. Esas puertas labradas en cuarterones rectangulares tenían una amplia mirilla dorada que, interiormente, tenía una puertecilla, al abrirla se podían ver a través de la rejilla, la cara del visitante y del visitado. Hoy como bien sabemos son mas discretas, un ojo con lente cóncava, permite ver desde el interior, no así desde el exterior, como debe ser claro, algún privilegio debe tener el residente. Que recuerde en mi planta, nosotros vivíamos en la F, en la E, que después adquirió mi madre y unió ambos pisos, mi padre ya había fallecido, vivía una familia con dos hijos de los que solo sé que el se llamaba Luis. Enfrente de nuestra puerta, en la D. Un matrimonio, Federico, jubilado de la Guardia Civil y excompañero de mi padre y abuelo, su mujer Eudoxia, burgalesa oronda, conocida por ‘la Osia’, Dos hijos varones, Luis, dependiente en una tienda de medias de mujer, el segundo Rómulo, deficiente mental en alto grado y la menor Merche, unos 3 o 4 años mayor que yo, refinadita de modales y que trabajaba en la ya mencionada Standard. Trabajaba en el taller y luego pasó a la oficina, yo siempre algo enamoradizo, tenía para mi cierta atracción, pero todo esto estaba dentro de mi platonismo. Cuando pasaba a casa nunca, creo, dejé entrever mi afición o sentimiento aunque, visto desde la memoria de hoy, quizá, cierto arrobamiento en mi rostro me pudiera delatar. La sagacidad femenina no tiene límites y es inversamente proporcional a la capacidad del disimulo masculino...

Súper, híper

Súper, híper

Establecimientos de multinacionales que nos invaden, nos bombardean con panfletos publicitarios, resaltan “precios oferta”, la eterna tentación, saben que tienen el terreno abonado, el incauto consumidor adquiere montones de cosas innecesarias solo porque están bien de precio. Al poco tiempo van a parar al ’baúl de los recuerdos’, pero estamos satisfechos, hemos comprado barato, nos han hecho un buen descuento comparado con lo que valía. Conclusión ese artículo inútil adquirido ha resultado carísimo, por eso por su falta de uso o aplicación para nosotros. Se me dirá que no toda compra tiene ese cariz. ¡Ya lo sé!, faltaría mas, entonces ya seríamos tontos del todo y del todo es bastante difícil, se puede ser muy tonto pero del todo sería el colmo.
Cada cual tiene sus aficiones (odio la palabra hobby, teniendo nuestro idioma la apropiada con creces), a estos entusiasmos se les dedica cierto presupuesto, repito, la mayor parte de las veces, la adquisición resulta baldía porque no se le da uso adecuado. Somos como niños, eso no es que sea malo, ¡ojalá fuéramos como niños!. Pensamos en alguna compra, sopesamos sobre ello y mantenemos una tremenda ilusión hasta que lo conseguimos, justificamos que nos vendría muy bien para.... Una vez obtenida la ansiada ‘recompensa’ del objeto, escarbamos en él y poco a poco se diluye el encanto y se va arrinconando. De lo que se demuestra que es mayor el deseo de consumismo que la servidumbre o eficacia de lo conseguido.
Estos ‘súper – híper’ van desplazando al pequeño y tradicional comercio así como a los mercados municipales. Es una lástima defendemos nuestro enraizamiento, nuestro arraigo, somos tradicionalistas para muchas cosas pero caemos en la tentación consumista. Nos diferenciamos en tradiciones, pretendemos nacionalismos diferenciados pero ante el consumismo pasamos todos por el mismo aro, como los leones en los circos, nos amaestran los ‘catedráticos de la venta y tentación’.
Encima el consentimiento irracionalizado de horarios de estas grandes superficies imponen criterios. En general, no cierran al mediodía, pero si a ellos por organización laboral les interesa cerrar, lo hacen y con ello ocasionan problemas indirectos. Luego las ofertas programadas para días concretos el objeto que persiguen es tentar al comprador a ‘salir corriendo’ porque si no se agota enseguida y hay que llegar de los primeros, antes que los demás. Quizá el objetivo, aparte de atraer al consumista es, también hacer la puñeta.

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXV)-65º

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXV)-65º

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... Continuando con la vecindad, en el tercero de la misma fila de enfrente, vivían una familia de Zamora, la abuela, matrimonio y una chica, Mª Tere, mas o menos de mi edad. No formaba parte de las pandillas habituales, pero tengo pocas referencias ahora mismo. En el cuarto, una tal Candelas y su marido, Evaristo, trabajaba de ordenanza en el Banco Hispano Americano y por las tardes hacía chapuzas de albañilería en casas donde se le requería, en nuestra casa fue el ejecutor con el tiempo de varias reformas. Ya encima de nosotros, en el segundo un matrimonio y tres hijos, Juan y Felipa, el matrimonio, la mayor Antonia, amiga de mi hermana de edades similares, Juanini y Fernando, los otros dos, todos, padre he hijos, excepto la madre, trabajan en Standard Eléctrica, la fábrica de teléfonos hoy en día Alcatel. En el tercero, una tal Nati. Aquí hay una historia. Siendo niña, unos 9 años y jugando se puso una media negra por la cara y con un cuchillo de cocina hizo como si amenazara a mi hermano José Luis (yo no le conocí, nací dos años después quizá para llenar su hueco), el niño tenía 2 años y hacía poco había comido, posible, por un corte de digestión provocado por el susto empezó a tener convulsiones y en, escasamente, un mes falleció. Ella sigue viviendo en el mismo lugar, claro no se puede imputar era muy niña como para distinguir las consecuencias que pudieran resultar de su juego. En el 4º vivían ‘la Plateras’, se ve que tuvieron algo que ver con trabajar sobre este metal alguno de la familia. Eran bueno la abuela y la madre, de un pueblo de la provincia de Jaén, La Carolina, recuerdos todavía el nombre completo de la abuela era Purificación Caravantes Zaldívar. Había tres nietos, Pilar la mayor como mi hermana unos 9 años mayor que yo y algo menores, pero no mucho, dos chicos, Fernando y Paco. Todos ellos eran de aspecto agitanado, bueno yo diría que eran, realmente, gitanos, lo digo sin ningún tipo de menosprecio hacia esa etnia, he tenido amistades y clientes estando en el banco aunque alguna faenilla me hizo alguno, pero esas te las hace cualquiera. A esta familia, les llamaba también ‘los negros’, por su piel tan atezada Ya digo que el desarrollo de mencionar a la vecindad no tiene otro sentido que entrar en curiosidades del entorno de aquella vida...

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXIV/I)-64º /1(adicional)

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXIV/I)-64º /1(adicional)

... Para no desviarme demasiado y visto que la explicación vecinal me llevará mas espacio de lo previsto, completaré la descripción de la vivienda. Solo quedaba, como dije, la habitación de matrimonio. Una fuerte cama de níquel con barrocas decoraciones floreadas y doradas, 1,35 de tamaño, (estándar en aquella época), somier de malla metálica trenzada y férrica que daba cierta elasticidad, hacía de plataforma para el colchón, tela de lona y relleno de espesos vellones de lana. Estos vellones, cada año mas o menos, eran vareados por colchoneros. Una vara larga y fina terminada en cierta curva, con ella sacudían una y otra vez, los pegotes de la lana aplastada para desapelmazarlos y dejarlos mas sueltos y mullidos de nuevo. La funda del colchón, ya digo, de tela de lona fuerte solía ser rayada en franjas de unos 15 cms (de ahí que a los seguidores del club de fútbol At.Madrid, que llevaba rayas rojas y blancas, les apodaran ‘colchoneros’). Almohada y colchón, una vez aireados y vareados sus vellones resultaban mas mullidos.
Como anécdota diré que mi almohada sigue siendo de lana, herencia de aquella que no faltaba en las casas, en muchos pueblos y, bueno en muchas casas, los colchones seguían siendo de paja, lógicamente mas barata, pero de menos comodidad. Un arcón baúl, servía para almacenar ropas de hogar y algún ‘trasto’ que se presumía pudiera servir en alguna ocasión. A este mueble, le habían hecho una funda en madera, con dos cajones por encima y un espejo a modo de coqueta. Una mesilla, no cabían dos y un armario de cuatro cuerpos, todo ello elaborado por el vecino ebanista, Sr.Segura, en buena madera y bien trabajado, en casa de mi madre siguen estando y en nada se han desvencijado tras mas de 50 años. Esta habitación tenía una ventana a otro patio de la casa. Enfrente había un solar y se veía desde esa ventana una calle muy principal y amplia, la calle del Ferrocarril, por debajo de su había una vía de tren que unía dos estaciones de la ciudad. Esta amplitud de miras desde la ventana hacía de esta pieza la mas luminosa de la casa. Hasta que un día, claro, construyeron y nos encontramos frente a una pared de ladrillo que ‘cerró’ cualquier visión y luminosidad. En el alfeizar de esta ventana, se atravesó un tope de madera para evitar caídas al patio si se ponía ahí algún objeto. Nosotros en el verano poníamos un botijo, para que con la corriente que se establecía entre ambos patios refrescara el agua contenida en dicho receptáculo. El botijo, producto típico elaborado por alfareros, eran famosos los de Extremadura y los vendían por las calles los botijeros. Voceaban anunciando la mercancía ‘el botijeroooooooo’, a lomos de un borrico y entre pajas, los llevaban de dos tipos, unos amarillos de barro mas tosco y otros ‘coloraos’, rojizos, más refinados pulidos y decorados, en casa siempre nos gustó mas este último. Solía tener unos 30 cms de altura por unos 25 de diámetro, haciendo abombamiento, un asa superior para cogerlo y una boca para llenar de agua y en el lado opuesto un pitorro. Lo cogías del asa, levantabas, volcabas y por el pitorro salía el agua hacia la boca, había que aprender a utilizarlo y aún así alguna vez te llevabas una ducha inesperada, pero era la única forma de tomar agua algo fresca. Cuando se compraban, para quitar el sabor a barro original, se le llenaba de agua y se echaba una copa de aguardiente que comiera ese saborcillo, se mantenía así un par de días y a veces se renovaba un poco, siempre me gustó echar un traguillo de esta mezcla, el gustillo que le confería el aguardiente, edulcorando el líquido resultaba agradable, aún teniendo algún sabor al material. Si estaba la madre delante, te limitaba a hacer esta catadura. Una extensión sobre el botijo, es que por las calles de Madrid, señoras mayores, con un delantal blanco y sentadas en una sillita de enea tenían un botijo a disposición de los viandantes. En muchos casos cobraban ‘la voluntad’ que, lógicamente, no era mucha. Y también gritaba ‘agua fresquitaaaaa para calmar la sé. Bueno, nuevamente, me he enrollado con el botijo pero, ya digo que el objetivo principal de estas narraciones es describir, circunstancias y hechos de la época.)
Con la explicación sobre esta habitación finalicé el tema de la descripción de la casa.

imagen: botijo

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXIV)-64º

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXIV)-64º

... En las ventanas que daban a ese patio común, vivían una familia, Matrimonio, Enrique, creo que albañil que, es como se llamaban antes a los trabajadores de la construcción y Carmen, sus labores, y alguna asistencia en hogares. Tenían dos hijos Mª Carmen, le llamaban ‘la mudita’, porque tenía cierto defecto de dicción y tartamudeaba un poco, sería unos 2 años menor que yo y ‘el Quiqui’, el pequeño, ya comenté la normalidad en la colocación de apodos, a ello sumado una hermana de la tal Carmen. Encima estos pisos, tenían una habitación menos con lo que las dimensiones totales serían de unos 30 m2. Encima de ella, ya enfrente de nosotros, al principio conocí a los mencionados que tenían un puesto de venta de prensa, luego ya, al poco tiempo, una familia de Extremadura. El sr. Francisco, jardinero en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Sra. Paca, sus labores, tuvieron tres hijos varones, Francisco el mayo, y luego Antonio y Joaquín. Como gente muy de pueblo en aquellas épocas, tenían su particular modo y acento al hablar que a veces se hacía ininteligible, lógico en la formación que los mayores recibían, ya los hijos, tomaron otros derroteros, el mayor entró en un Seminario, pero la idea no era la de profesar, según la madre, era para conseguir formación gratuita. Luego, con el tiempo, fue sindicalista en un banco. El segundo entró de botones en un hotel, del tercero ya nada sé era todavía pequeño y con los años, aunque la Sra. Paca sigue viviendo allí, el marido en una residencia de ancianos, pues les perdí la pista. En fin quizá alguien piense no ser muy interesantes estas descripciones vecinales pero, mi minuciosidad descriptiva necesita de detallar, ya que parte del objetivo es detallar profesiones y oficios de la época, entonces estos detalles tratan de enriquecer vivencias.
En el segundo piso y siguiendo con los del patio, encima de los extremeños, moraban un matrimonio, el marido Ángel Mozas, albañil, pero encontró, como se diría un enchufe, trabajo algo menos duro, guarda de noche en los inicios de unos grandes almacenes que un indiano (llamados así a los que habían ido a América y habían hecho fortuna), procedente de Cuba, natural de Grado (Asturias), llamado Pepín Fernández, estos almacenes fueron Galerías Preciados. Abrió su primer establecimiento en Madrid el año 1943. Este empresario se formó en unos Almacenes de La Habana en Cuba, llamados ‘El Encanto’, de donde salió también Ramón Areces, asturiano y mediante la adquisición de una pequeña sastrería con ese nombre fue el fundador del todo poderoso ‘El Corte Inglés’. Bueno pues continuando con los vecinos, la mujer de nombre Pauli, sus labores, éste empleo común a todas las mujeres, de la vecindad, alternando también con labores de asistencia doméstica, lavandería, planchadora, oficios varios, vamos. Tenían dos hijas, Mª Carmen, dos años mayor que yo modosita y aunque nunca hubo nada pero sé que en nuestro interior nos mirábamos mas de la cuenta, incluso en alguna ocasión fuimos juntos al cine, pero eran otros tiempos, nada de nada, me explico ¿no?. La pequeña, Gloria, era un ‘infierno’, valga el juego de palabras, siendo muy pequeña ya empezó a beber lo que encontraba por la casa, fuera anís, vino o cualquier cosa, en mas de una ocasión hubo que llevarle a urgencias, por ello. Pareció, al hacerse mas mayor, sentar la cabeza, pero se casó, vivieron debajo de mi madre y tuvieron una niña, un día tras bronca diaria, se les encontraron al matrimonio, ensangrentados y muertos, no llegué a saber si a consecuencia de pelea o suicidio, ya en esa época que les ocurrió, se habían convertido en drogadictos, cosa que en mis años mozos, el pueblo llano hasta ignoraba esos temas de estupefacientes. Algo solo practicado por personajes del la ‘dolce vita’ y cierta capacidad económica...

imagen: Pepín Fernández (fundador Galerias Preciados)null

Variaciones climáticas

Variaciones climáticas

El tema del día es el tiempo, el tiempo en cuanto a clima se refiere. Nos sorprende en sobremanera, no termino de entenderlo. Cada año se producen variaciones similares estacionales y, sin embargo, éstas nos siguen sorprendiendo. Es verdad que ciertos ciclos son mas desapacibles que otros, pero los huracanes, (con nombres femeninos, en los tiempos de diferenciación que corren, se debería decir ‘huracanas’) devastan siempre por los mismos lugares. Los tifones afectan a las mismas zonas. Terremotos y maremotos, tienen sus propios ‘circuitos’, donde se ubican las fallas. Pues a pesar de estas continuadas repeticiones, todo resulta como sorpresivo. No voy a decir que, tristemente, no sean noticiables las grandes desgracias que dejan atrás, pérdidas humanas y materiales pero, si me sorprenden que las variaciones normales copen las noticias de los telediarios y los comentarios entre nosotros.
Hoy (11/09/05) en Telemadrid, afortunadamente, a falta de desgracias mayores, hablaban de que habíamos tenido mínimas de 12º y hasta hacían entrevistas in situ a los ‘señores de la noche y madrugada’ que, de por sí salen calientes de los ‘jolgorios’ y éstos se mostraban quejumbrosos del ‘frío gélido’, como a la prensa le ha dado por llamar en cuanto bajamos de los 14º sobre cero. Pero lo que si sé es que ahora ya ni en la parte mas cruda del invierno el personal tengan sabañones. La mayoría tendría que consultar el diccionario para saber que significa esa palabra.

Moral frágil

Moral frágil

Yo, que censuro algo sobre los síndromes, que tan de moda se han puesto, tengo que decir que, como la mayoría, tengo más de uno. Otra cosa es con anterioridad no se les había bautizado como ahora ni se hablaba tanto de ellos. Cada uno pasaba su trance, mejor o peor llevado, pero todo quedaba mas en el interior de cada uno. Los míos imagino que tendrán nombre, pero ese no me preocupa tanto como la incidencia en sí. En principio creo que precisaría una buena dosis de ‘moralina’ que no sé que letra podría tener en la escala literal de nominación vitamínica pero, posiblemente, la que yo necesito sería la XXL dada mi envergadura y, a la vez, mi fragilidad.
Me voy a piropear, ya me mis abuelas hace tiempo dejaron de hacerlo por razones comprensibles, he tomado la decisión de autohalagarme.
Soy como una figurita de cristal, ignoro si de Bohemia o Murano; soy como una estatuita, no sé si de Capodimonte; soy como una pieza de vajilla, no sé si de Sevres, soy como un mantón de Manila, soy como una puntilla de bolillos encajeados en Almagro, claro está todo lo refiero a mi moral. En cualquier caso no os creáis mucho que soy como todas esas cosas. No soy tosco, pero creo que tampoco tan refinado. Cuando me refiero a tanta delicadeza es simbolizando a mi fragilidad anímica. Mi sensibilidad se resquebraja a la mas mínima. ¿Seré depresivo?. Lo ignoro, tengo sentido del humor, suelo caer bien en ambientes de conversación y distracción, inculco inquietudes, promuevo animaciones sobre temas diversos. Y, sin embargo, yo mismo, me considero como esos ‘ídolos de barro’ a los que basta una simple lluvia fina para derretirlos, deshacerlos.
Cualquiera que mantenga una presión sobre mí, alguien que me deje un poco de lado cuando yo pretendo lo contrario, basta para encontrar con facilidad esa faceta de endeble moral que me abruma y entonces, muchas veces, se revela en un drástico cambio de humor que raya en una agresividad contenida, entiéndase agresividad como cólera, irritación, sublevación de ánimo menospreciado.
Soy orgulloso, pretendo ser fuerte pero, quizá la crianza en un ámbito matriarcal ha condicionado algo. Pero, realmente, ignoro si esa inconsistencia psíquica tendrá un origen concreto.

imagen: cerámica de Capodimonte

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXIII)-63º

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXIII)-63º

... Bien, antes de seguir con la última habitación, la del matrimonio y como hay cambio de patio, hablaré algo del vecindario que daba a ese patio mencionado al que daba las ventanas de las piezas descritas. La curiosidad de estos patios angostos en esta época es que entre los vecinos más próximos se establecían comentarios, incluso haciendo las faenas de la casa, daba lugar a levantando algo el tono de voz establecer comunicaciones entre varias mujeres a la vez, digo mujeres, porque son las que estaban en el hogar, en su dura misión. También era muy normal oír cánticos, sobre todo coplas españolas que estaban muy promocionadas por las emisoras de radio. En el bajo, justo el inferior al nuestro, vivía la comadrona, esta vivienda tenía derecho al usufructo del suelo del patio, esta comadrona, Dª Felisa Celorrio, asistió a mi madre en sus partos, bueno y a los de toda la casa. No sé como se contrataría el servicio, pues por entonces el tema de la Seguridad Social no creo que estuviera muy al corriente. La gente nacíamos en los hogares. Quizá me repita al hablar de la comadrona, pero Dª Felisa, pero merece la pena hablar algo sobre ella. En aquellos tiempos donde todo llamaba la atención, ésta era una curiosa mujer. Como de 1,70, complexión fuerte, como para poder tirar bien para que los niños salieran al mundo, llevaba una cabellera rubia o mejor dicho de un gris plateado, bastante rizada, parecía una peluca, vestía con cierta excentricidad, batas de tipo raso y algo más característico todavía era el famoso puro que, normalmente, llevaba entre sus dedos y al que le daba buenos chupetones. Se anticipó en el tiempo a la, luego conocida estampa, de Sara Montiel. Tenía una asistenta muy cateta, bruta pero noble, laboriosa, de un pueblo de la provincia de Toledo llamado Gerindote, de nombre Marta, con los años cuando la comadrona falleció, ella se casó y compró un piso en la misma casa, hoy en día vive en la misma planta que mi madre...

imagen: comadrona atendiendo parto

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXI)-61º

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LXI)-61º

... en el pasillo que distribuía a las diversas piezas de la casa se hicieron también dos obras de mampostería, bueno eso de diversas es algo extenso, estaban la cocina, el váter y las dos habitaciones. Pues esas obras al nivel, por encima, del marco de las puertas, de recia construcción y buen soporte, sirvieron para el desahogo de esas cosas que tantas veces se guardan en las casas sin mucha necesidad, pero siempre por si acaso, todo podía valer en algún momento y mas cuando no sobra. Ahora cambiamos de platos y vasos, por ejemplo, de esos que utilizamos a diario porque nos hemos cansado ya de utilizarlos y estamos hartos de ver siempre lo mismo. Entonces un vaso o un plato, aunque estuviera algo desportillado, seguía sirviendo, hasta que llegaba a la rotura total y si significaba peligro. Yo siempre tuve curiosidad, me refiero, siendo pequeño, de saber que se guardaban en esos ‘altos’ y, a veces, cuando me encontraba solo, trepaba con una escalera de madera que había para limpiar las partes superiores y para alcanzar a estas cámaras, para tratar de observar, cosas que hubiera allí, procurando no revolver mucho y tratar de dejarlo como estaba, porque mi madre era muy perspicaz y enseguida notaba si había estado ‘el ratón’ (yo, claro está) buscando. No me increpaba, pero recuerdo que siempre me decía “¿qué es lo que piensas que habrá?, pues nada importante, cosas que pueden ser útiles y las pocas prendas de cambio de temporada, para liberar en parte los armarios.”. Yo siempre pensé que podía haber ‘tesoros’. Recuerdo que había una espada-sable, mi padre como había estado en Caballería en la Guardia Civil, tenían este complemento de uniforme que ellos mismos se tenían que comprar, por tanto cuando dejó de ejercer quedó en casa, al final con el tiempo mi madre se lo regaló a su hermano que como seguía en la Guardia Civil, le hacía ilusión mantener aquel recuerdo. Allí estaban también las maletas de las que solo hacíamos uso para nuestros traslados de Barcelona a Madrid, en esos meses de septiembre para ver a la familia, luego ya, quedaron aparcadas y rellenas de lo que fuera, servían de contenedores de la ropa fuera de temporada y demás telas de las que mi madre siempre le gustaba mantener cierto stock, como toallas, sabanas, etc. Para mí siempre fue un poco ese cuartito secreto, jajajaja. En el final de este pasillo y contigua a la puerta del mencionado servicio había una habitación de unos 8 m2 que también tenía ventana al mismo patio que salón, cocina, servicio. En esta se instalaron dos camas de las llamadas guardadas. Un carpintero de la casa que, aunque decían algo carero, trabajaba muy bien y utilizaba buenas maderas, hizo dos muebles alargados tipo aparador en tono marrón avellana y dentro se contenían dos somieres que se bajaban frontalmente y sin doblez alguno la cama quedaba ya preparada. Unos tirantes elásticos y cruzados sostenían el colchón y la cama hecha, para que no se deslizara al subir y bajar, quedaban dos somieres, ya digo, al fondo de la habitación, enfrente de la ventana y en el hueco que dejaban las camas, un armario, para ropas y calzados, completaba el mobiliario. Detrás de las puertas de las habitaciones, se colocaban percheros de pared y en la misma puerta, también por detrás uno o dos ganchos servían para colgar algo al uso, además de colocar, la tabla de la plancha y la escalera necesaria para los altos...

imagen: percheros tras las puertas