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SÍNDROMES CURIOSOS

SÍNDROMES CURIOSOS

Hoy 7 de septiembre, después de muchos días se presenta una tarde gris en Madrid y al parecer, según noticias en buena parte de España, son como los coletazos del verano, se va despidiendo con altibajos. Las piscinas municipales al aire libre ya se han cerrado. Ahora lo mismo te vienen días de cierto calor, como otros con frescos repentinos, demasiado contraste. Estos cambios radicales que te obligan a arroparte algo en la cama, cuando el día anterior estuviste ‘desnudo’, ese es mi pijama. ¿Tendrán reflejos estas variedades meteorológicas en el estado de ánimo de los humanos?. Posiblemente sí, claro está que siempre hay alguien mas vulnerable pero, además ahora cualquier circunstancia sirve para justificar variaciones anímicas. Hablamos de crisis postvacacional ¿tendrán estos problemas las tribus indígenas de las selvas amazónicas, por ejemplo?
Trabajé 40 años, no digo que no sintiera cierta nostalgia al final de las vacaciones pero de eso a tener que vivir tratamientos psicológicos. Oí decir a algún antiguo, cuando hacíamos algún melindre ante un plato de comida “¡Hambres es lo que os hacía falta para que supierais apreciar.!”. Otro dicho relacionado con esto, era “Hambre que espera hartura no es hambre pura.”
Bajo esa estela mediática de comentarios en teles sobre el victimismo que provoca el final de vacaciones, se crían los chavales. ¡Vuelta al colegio!, ¡Vade retro!, parece una amenaza.
Se habla tanto, se le da tantas vueltas al retorno laboral y estudiantil que termina calando en buena parte de la sociedad y el cumplimiento de unos deberes normales se convierten en una traumatización y síndromes con nombre y apellidos, injustificados.
También se ha establecido y hablado algo sobre los estados de anímicos mas o menos irritables que pueden propiciar los cambios estacionales. Se le achacan a la primavera y otoño un apogeo de nerviosismo adicional al cotidiano de esta vida que nos hemos impuesto.
Afrontemos la obligación a su tiempo para volver a encontrar las recompensas adecuadas, no pensemos, recurriendo al dicho “que todo el monte es orégano”. Aportemos cada uno nuestro granito de arena, el que nos corresponde.

imagen : vuelta al cole

URGENCIAS

URGENCIAS

Hoy, sorprendentemente, me encontré con un excompañero de trabajo, no tuve demasiado trato con él, no coincidimos en ningún departamento del Banco, cuando estuvimos en activo, apenas nos saludábamos pero, ya sé sabe, con los años, al encontrarte con alguien que estuvo en tu entorno es como si se pretendiera renacer, recuperar un poco aquellos tiempos. Estos encuentros muchas veces tienen bastante de negativo, porque siempre sale a relucir alguna desgracia, cuando alguien te dice “¿te acuerdas de...?, malo, algo ha ocurrido. Pues bien hoy digo, (08/09/05), me pregunta, ¿recuerdas a ‘Fulanita’ que estaba en...?. Le contesto, ‘bueno sí conocí de vista’. Me esperé lo peor. Pero se ve que influido por que recordaba mi operación de corazón, además llevaba yo la camisa un tanto desabotonada y se veía la cicatriz, me comentó que es que ella le había llamado, porque entre ellos si mantenían contacto, para decirle que esta en ‘Urgencias’, a su marido le estaban haciendo unas pruebas cardíacas, por una posible alteración. No sé trata de que yo sea mas o menos aprensivo pero, sentimentalmente, soy muy vulnerable, me sentí compungido, hubiera querido en esos momentos, aunque no la conozco demasiado, estar a su lado para infundirle ánimos, tampoco soy la persona ideal para ello, me falta entereza. Como yo pasé ese trance, muchas veces, el familiar, está mas afectado que el propio enfermo. Pero ya digo, no soy muy buen compañero para estimular. Sin exagerar, en esos momentos, casi soy yo el que necesita ‘consuelo’. De todas maneras, hospitales, UVI, UCI o como se le quiera llamar son lugares que cuanto menos se conozcas mucho mejor, aunque, a veces, sean inevitables. Si, es solo un ‘aviso’, ¡ojo al parche! ; pero, en general y salvo excepciones, en cuanto dejamos de ver ‘las orejas del lobo’, los temores del afectado se olvidan con prontitud, ya se sabe, el tiempo suele ser terapia ideal y, poco a poco, se empieza, ‘va total por’, pero es verdad, será por que yo pretenda justificar alguna de mis debilidades pero no se puede vivir una vida totalmente monástica. Yo olvidé el tabaco, quizá fue mi mayor esfuerzo, caían 3 paquetes diarios de Ducados. A veces pienso ¿merece la pena? ¿y si me sobreviene un Alzheimer prematuro?.
Bueno ánimo a cualquiera que deba afrontar estos traces imprevistos.

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LX)-60

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LX)-60

... como ya digo sobre el tema de la higiene personal, es que era complicado, porque al fin y al cabo una casa como la mía, modesta, disponía de agua corriente, pero multitud de viviendas no, con lo cual el problema se agravaba considerablemente con medios tan exiguos y restringidos. Hay que imaginarse esas galerías de las que hablé, llamadas corralas, donde entre 8 y 12 ínfimas viviendas en espacio y en todo, solo disponían de un servicio en la galería común para todos, pero además no es que fuera un aseo era, simplemente un servicio, un retrete. Entonces los aseos mas primarios, los de la cara, cabeza, axilas y pecho, se solían hacer en palanganas, recipientes de porcelana o loza, donde se echaba agua mediante un jarrón que solía acompañar al conjunto de aseo. De cintura para abajo, en barreños de cinc, claro, todo este montaje, llevaba a una pereza en su realización, además de falta de intimidad, porque no había sitio adecuado ni para eso al ser las viviendas tan reducidas y, por entonces, no sé practicaba el nudismo familiar, tan común hoy en día por lo que oigo, madres y padres que se bañan desnudos junto con sus hijos, da lo mismo la edad, dicen que con eso se gana en confianza en desenvoltura, en evitar antiguos tabúes, yo debo ser mi mayor, pero no me parece lógico, exhibir cuerpos entre padres e hijos, solo por puro esnobismo, seré un retrógrado, pero no comparto que un chico o una chica vean la vagina de su madre o el pene de su padre, ¿sé les invita también a los coitos? para que tomen nota y no tengan problemas en su futuro. Pues tanta demostración está dando pie a tergiversaciones de personalidad y confusiones de lo que toda la vida ha sido un apartado normalizado. Se puede hablar, se debe hablar del tema, pero las demostraciones directas no son el medio idóneo. Se me tachará de puritano, pues no, no lo soy. Por entonces, la madre, que es ya lo único que yo tenía, se mostraba en camisón cerrado y como excepción unas enaguas de tirantes en verano, esto era ya casi descarado. El padre donde lo había, el mío murió pronto, en burdo pijama o ropa interior larga y cerrada. Entonces como digo era complicado mantener un ejemplar nivel de higiene...

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LIX)-59

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LIX)-59

... Le toca el turno al váter, retrete, inodoro y cuantos apelativos se nos ocurra. Un angosto aparente pasillo, al fondo la taza, con una tabla de madera, para adecuar mejor el asiento. Una cisterna de loza también blanca como la taza, en la que se recogía agua, para mediante una fina cadena de eslabones con un mango, sirviera para vaciar su contenido y asear el servicio. Un gancho a modo de pincho para sujetar unos cuadrados de papel, que se cogían bien de periódico, vamos, que te ilustrabas el trasero, o material que se encontrara para la prestación, el papel higiénico existiría, pero era todo un lujo por el momento. La celulosa se escatimaba mas para estos menesteres. Una ventanita pequeña prolongación de la de la cocina daba luz a ese pequeño espacio de unos dos metros o algo mas por unos 85 cms de ancho. Encima de la puerta se hizo un tipo de estantería de madera para desahogo de guardar cosillas del hogar, había que aprovechar cualquier hueco. Con respecto al aseo íntimo de mujeres, como en aquellos tiempos el tema era tabú, ignoro cual sería el medio utilizado pero supongo que cada cual trataría de cumplir lo mejor posible. Ya digo había que poner bastante voluntad para mantener una higiene adecuada en tales condiciones. Hoy en día todos presumimos mucho de una o varias duchas diarias, son las ventajas de los adelantos técnicos, yo no voy a ir contra el progreso, solo justifico, en parte, que aquello no era el ideal para mantener unos mínimos de higiene y desenvolvimiento. Épocas anteriores habrán sido peores por supuesto, pero claro lo cuentas a los jóvenes y lo encuentran como ‘batallitas’, historias para no dormir. Todos en algún momento de la vida deberíamos vivir alguna privación, para después poder valorar mejor las cosas...

imagen: inodoro, pero actual, del que yo hablo era mas rudimentario.

Fama

Fama

Nuevo tema y tratamiento desde mi ‘rincón’. Bar La Peseta, bar de barrio, esquinazo bien configurado, el bar existe hace muchos años, empezó siendo la típica taberna de chateo y venta de vinos a granel y sifones y gaseosas, aunque durante mucho tiempo lo mantuvo una misma familia, padre, luego hijo e hijas, cambio en alguna ocasión de nombre según iba ‘asciendo de categoría’, paso a ser cervecería, ya actualizado algo a los tiempos con el nombre de Bar Ros-Mary. Hace un par de años, un zaragozano de gesto antipático, cabeza rapada, creo que por alguna enfermedad capilar, y de trato cordial una vez se le conoce, lo arrendó a sus antiguos dueños y le puso ese nombre de añoranza monetaria de nuestro país. El local está algo descuidado la economía del titular no es muy boyante, ha cambiado demasiadas veces de cocinero/a y de personal de barra, éstos últimos, siempre extranjeros, imagino que contratos precarios, pero esto es algo común en la hostelería madrileña. Bueno pues unas mesas y sillas de material acrílico pero simulando y bastante bien conseguido a los mármoles que al uso de las mesas de los cafés antiguos. Amplios locales que servían como ‘residencia y hogar de refugio’ a multitud de bohemios artistas en ciernes, mostraban allí sus penurias económicas, bocetaban escritos para tratar de que salieran a la luz, algunos para alcanzar la fama, otros para mantener sus frugalidades mientras lograban la aparición de algún mecenas que los introdujera en el mundillo de las letras o artes, dependiendo de sus prácticas. Aquí en España eran mayoría los aspirantes literarios. A duras penas tenían las monedas suficientes para costearse un humeante café, el consumo de esa taza, parecía eterno, nunca se acababa del todo y acompañado por la jarra de agua, daba para estar buen tiempo a techo cubierto. Ropajes raídos, ‘sonrientes’ zapatos, pues sus aberturas se mostraban como con gesto de sonrisa, intercambiaban ocurrencias, recelos, temores, envidias. Al camarero le transmitían sus dificultades para afrontar el pago y este le comunicaba al dueño o dueña que se asentaba como rey de la caja y otorgaba el ‘fiado’ dependiendo del nivel de simpatía en que tuviera al deudor pero más a la espera de alguna publicación fortuita, porque cuando eso se producía, había largueza en el entrampado. Ese día de ‘fortuna’ estos vates aficionados, saldaban la deuda, invitaban a troche y moche a los contertulios, incluso con los que mantenían ‘duelos personales’, para ‘joderles’ y estos agachaban su orgullo con tal de cazar algo al vuelo. Si había sobrante después de estos dispendios, se permitían extravagancias y lujos fuera de tono, cual cigarra canora pero, claro, al día siguiente vuelta a las andadas.
Por fin me dirijo al origen que di al título del artículo. No quería yo hablar de ‘fama’ como notoriedad o prestigio. La auténtica fama y reconocimiento solo debería existir para los personajes que han aportado algo beneficioso a la sociedad, a aquellos de consecuciones positivas prestigiosas.
Desgraciadamente la fama, vista desde la mediatización, está marcada por los niveles de audiencias, la consiguen los exhibicionistas, inhibidos de brindar sus vulgaridades corpóreas o sentimentales. ‘Del rosa al amarillo’, filme de Manolo Summers del año 1963, aunque el contenido de aquel era de distinto curso que lo rosáceo y amarilleo actual. Estos colores en su actualización llevada a la tele o revistas se ha degradado, han perdido su cromatismo, solo ciertas flores, se muestran con esos colores con pureza. Bueno, de una vez por todas, la fama a la que me refiero es a la del clásico refrán ‘ cría fama y échate a dormir’, en sus espectros, positivo y negativo. Yo quiero con ello expresar que en la vida cotidiana de una persona sencilla en su entorno, ni se debiera ensalzar a nadie por un simple acto, ni crucificar por lo mismo. La constancia debe labrar el camino, no el azar o lo fortuito. Si persisten los aciertos, cimientas esa fama precisa pero no para echarte a dormir sino para obtener frutos de lo bien realizado, sin espíritu de ‘peloteo’, sino satisfacción del deber cumplido. Por el contrario la parte negativa, si se adquiere, va formando un dique que dificulta la obtención de logros,
Mi ideal, mi objetivo, radica en que me consideren con mis defectos y cualidades y admito sugerencias. Otra cosa es que éstas me sirvan, realmente, y haga caso de ellas.
Terco si soy, pero si es preciso mi brazo se tuerce, ahora tendré, para ello, que estar muy convencido.

imagen : café antiguo

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LVII)

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LVII)

... Siguiendo con esa minúscula cocina, a determinada altura, en las paredes derecha y la del frente el fogón habían unos vasares de mampostería, para almacenar ahí, los platos al uso y demás menaje, a la vez que paquetes en bolsas de papel, de azúcar( de esta había un más barata que le llamaban, morena, por su tono amarillento, era menos refinada), harina, legumbres, café o achicoria o malta que eran subproductos del café, también mas económicos. En fin esa era su utilidad, en mi casa hicieron un gran armario de madera pintando en blanco que sustituyó a estos anaqueles y así estaban las provisiones y el exiguo menaje mas reservado de curiosidades. Con el tiempo una mesita de cocina en tosca madera con cajoncillo, donde se guardaban los cubiertos al uso y un taburete que, mas que para sentarse, servía para auparse a los estantes altos del mencionado armario de cocina, pues aras al modernismo se sustituyó por una de las llamadas de libro, por abrirse y duplicar su tamaño, de un material llamado formica, que eran virutas de madera prensada y rematada a modo de tapas por una lámina abrillantada, como de tipo plastificado y era de un color verde y blanco jaspeado, a juego se puso el taburete, éste ya con patas de tubo de acero inoxidable, como las de la mesa y remates de goma en las puntas de las patas, para evitar mayores chirridos y rallamientos en las baldosas del suelo que eran de una loseta rojiza más bien poco pulida. Añadiendo algo a la estructura completa de la cocina una bombilla de unos 10 o 15 watios de luminosidad y una tulipa que le hacían proyectar la luz mas recogida hacia el suelo, porque en estas casas la altura de los techos estaba sobre 2,75 metros. Ya expliqué los cables y llaves de luz iban todos exteriores, no era decorativo precisamente...
imagen: alacena de cocina, esta ya es moderna comparada con la nuestra

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LVIII)

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LVIII)

... como ya comenté la casa, entre tuberías de agua y cables de luz, exteriores, sin empotramientos, estaba recorrida por una serie de líneas que recorrían las habitaciones, como enredaderas, trepando hacia el techo para luego llegar a caer a altura adecuada y desde un casquillo de loza y metal donde se enroscaba la bombilla, ‘iluminar’ bueno, a duras penas, las estancias. Las llamadas llaves, interruptores de apagado y encendido, ya dije que era un saliente, de loza rematando una especie de pieza en forma de lazo alargado que girándola valía para esa función. A la entrada de la casa en esa pieza más amplia que era sala de estar y comedor, había un aparato de baquelita en negro que era el contador del consumo. Mensualmente, personal de la compañía de luz, venían a tomar nota para luego facturar. Por cierto, los recibos que emitían también tenían cobradores que iban de puerta en puerta, recaudando, con el tiempo las domiciliaciones bancarias, acabaron con esa profesión de cobradores de diversas compañías de servicios. Ni que decir tiene que mi casa aún siendo de las habituales modestas, reunía la independencia de tener agua corriente y váter interior e individual. Multitud de viviendas en Madrid, no digamos ya en pueblos, no disponían ni de servicios, ni agua corriente, ni electricidad. Había viviendas en Madrid, con galerías a patios, denominadas ‘corralas’ que tenían un servicio, un váter, para toda la planta, fueran las viviendas que fueran. Siguiendo el hilo de nuestra vivienda, en la cocina se me olvidó comentar un pequeño detalle, en el alféizar o repisa de la angosta ventana, muchos vecinos colocaban una especie de armazones de madera con unas mallas tupidas metálicas, a modo de jaulas, que servían para tener ahí determinados productos de alimentación, verduras, frutas, se llamaban fresqueras...

imagen: llaves luz antiguas

Recuerdos 06/09/05

Recuerdos 06/09/05

Ahora son la 1 y cuarto del mediodía, estoy tomando un tercio de cerveza Mahou, sentado en mi `rincón’, en la barra del bar La Peseta, bonito nombre de recuerdo de nuestra última propia moneda, donde acostumbro a ir. Lo regenta un aragonés, cabeza rapada, que no skin head, el asimismo se llama ‘el calvo’, en barra una peruana Rosa, simpática y agradable, atiende la barra, sirve en las mesas el menú del día y colabora a compras y encargos, un poco de todo, como en todos los trabajos, en la cocina, ahora, Paloma, prepara los menús para los comensales que por allí aparecemos. A veces colabora Nadia, persona agradable, pareja del jefe, por las tardes la terraza veraniega la atiende Gonzalo, también muy atento, algo familiar. La clientela como en todos los sitios peculiar y variopinta, cada uno con sus rarezas, algo común, ya digo. En ese ‘rincón’, y luego en mesa por la tarde narro mis devaneos sobre diversos temas que vienen al hilo y una serie especial autobiográfica, pero más que para contar mi vida, es para hablar de como se desarrolló el entorno de mi vida, los tiempos en los que me tocó vivir y describir medios y escenas al uso de aquella época. Como soy mayorcito tengo campo abonado para describir multitud de curiosidades que, los mas mayores conocerán, los mas jóvenes si llegan a leer algo de ello se documentarán de las privanzas ocasionales por las circunstancias de los tiempos.
Las ‘servilletas’ son mi útil donde plasmo mis escritos, las tengo a mano y me acostumbré a este modo. Mis gafas de leer y escribir de farmacia con una graduación de 2,5 dioptrías y, ahora, un modesto bolígrafo de plástico transparente con caperuza azul, la tinta también es azul, en ocasiones, la utilizo negra. Mi eterno compañero Dupont de oro, regalo que me hicieron hace muchos años, está en reposo, es tan ostentoso, que solo conozco una tienda en Madrid, de rancio abolengo, en la calle Mayor y próxima a la Puerta del Sol, ‘Estilográficas Sacristán’, donde venden la carga ‘ que el presumido’ necesita, al módico precio de 5 €, todo un lujo, para este artilugio, pero ‘el señor’ es así de exigente. Eso sí, una vez lo cargas, su duración es amplia y colabora tanto conmigo que, aunque quisiera poner una falta de ortografía, cosa, modestia aparte, difícil, creo que no me lo toleraría.
Todo este preámbulo para decir que estando en ese ‘rincón’ ha entrado una mujer. Se le transparentaba la falda, algo muy normal, el contorno de sus piernas se mostraba en esa transparencia.
¡Ya estáis pensando mal! ¡Pues os equivocáis!. No es eso lo que me lleva a escribir. La mujer con una muleta en cada mano era la muestra de el sufrimiento de una poliomielitis.
Al verla mi mente ha entrado en el túnel del tiempo y se ha trasladado a un recuerdo de mi juventud. Me remonto a cuando tendría yo unos 20 años, era bastante tímido pero muy bailarín. Después de mi trabajo y mis clases, con unos compañeros íbamos casi a diario un par de horas a bailar. Buena zona Argüelles, una Sala de Juventud (todavía no se llamaban ‘discotecas’) Imperator, Allí conocí en directo al Dúo Dinámico, Miguel Ríos, el mexicano Enrique Guzmán, la italiana Gigliola Cinquetti ganadora de un Festival de Eurovisión, en fin una serie de cantantes de moda en aquel momento.
Pues ya digo, aún dentro de mi timidez, como yo sabía que bailaba bien, conocía que eso entre las chicas solía ser un buen carnet de presentación. Echabas una mirada a tu entorno y si veías un rostro agradable ibas a pedirle que bailara contigo. Me dirigí un día a una cara guapa y la chica acepta, se levanta y veo que llevaba una pierna articulada, traté de no mostrar ninguna extrañeza, recuerdo que me dijo que si seguía mi propuesta en pie, le dije que por supuesto. Bailamos un buen rato, con las limitaciones que ella tenía, pero yo traté de adaptarme a su estilo. Al cabo del rato me dijo que se iba a descansar un rato y me dio las gracias, le acompañé a la mesa y le dije que sino le importaba en una media hora volvería, me sonrió y me dijo que bueno. Me dirigí en el tiempo previsto y ya se había ido, nunca volví a coincidir con ella.
Luego me preguntaba yo, si lo que hice lo hice por bondad, por conmiseración, por respeto. Ignoro realmente porque lo hice, pero no me arrepiento, lo que si deseé es que ella lo tomara como algo bueno, no como la persona que por no dar un desprecio actuó así.

Controlar las pasiones

Controlar las pasiones

¿Es factible el control de la pasión?. Yo, creo que no. Esa es mi opinión. Sobre la ‘pasión’ se manifiesta el Diccionario de la Academia como “Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona. / Apetito o afición vehemente a algo. “ entre otras acepciones. Es tema, como muchos que se podría tratar en un foro, yo no confío demasiado en los foros. No he participado ni creo que participe. Desconfío, por lo leído sobre ello, de los advenedizos que interfieren con el objetivo de ‘reventar’ los temas propuestos a debate. La discusión, no sé porque, parece que implica pelea, lid y contienda. Pues no la ‘discusión’ bien entendida es un intercambio de opiniones con la idea de sacar conclusiones, más o menos, eclécticas. Por ello invito a algún ‘atrevido’ (¡qué iluso, pretendo pensar que alguien me lee!) me dé su opinión sobre si es o no controlable la pasión.
La pasión es ardor, rebosamiento de los ideales, de los amores. ¿Es esto controlable?. Se podría hablar de que es contenible, se pueden poner diques, presas que frenen y regulen el caudal pero, al final, terminará en desbordamiento.
Del término pasión ignoro su etimología. Debo hacer un inciso en mi escritura, en mi ‘rincón’, estoy escuchando como música de fondo, de KissFM, “Yesterday” (Ayer) de los Beattles, con esta música brindaron al mundo un clásico del siglo XX, perdurará en el tiempo. Yesterday es música de añoranza. ¿Será añoranza para una pasión vivida?.
Como decía, trataré de encontrar el origen pero, tampoco hay que darle muchas vueltas. La pasión se vive, no se estudia ni se medita. Si se hiciera esto perdería su sentido, me contradeciría y sería señal de que podría ser controlable, algo que no admito.
¿Se elige el momento de la pasión? Imposible, tampoco sería pasión, estaría programada luego, una vez más, controlable. La pasión es espontánea, brota cual geiser en Islandia, con sifones de agua caliente,, cual volcán en erupción, expeliendo lava incontrolada desde su cráter, cual maremoto que inunda todo lo que encuentra a su paso, cual tormenta desértica o simún de arena que traslada y remodela las dunas. Hay un final, un final irremediable, después de la tempestad viene la calma, por ello es conveniente no eludir la pasión es necesario vivirla intensamente, sino no sería pasión.
Ah!, algo importante, nunca comparemos pasiones. Cada pasión que pueda surgir en la vida tendrá un argumento diferente aunque los síntomas sean del mismo estilo. Un río nace de su manantial y se alimenta y crece con sus afluentes. Un torrente, es inesperado, se forma con lluvias intensas, arrambla y arrasa y busca el camino por cualquier sitio posible, buscando desembocar donde sea posible.
Las pasiones, como digo, podrán aparentar similitud, pero son como las huellas digitales o el iris del ojo, nunca idénticos. ¡Benditas pasiones!
(El origen como tantas palabras viene del griego y con el nombre castellano proviene del latín passio-passionis.)

Infidelidades virtuales

Infidelidades virtuales

¿Dónde está la frontera de entender una relación con otra persona, generalmente, del género opuesto, hoy en día es necesario puntualizar, para que nadie se sienta ofendido, para distinguirla con el apelativo de ‘infidelidad’?.
Es curioso, si mantienes unas relaciones abiertas, visibles, aunque puedan tener cierto trasfondo, todo tiene su inicio, éstas se suelen aceptar.
Voy a escribir el artículo en todo momento bajo la perspectiva del ‘y viceversa’.
Un ejemplo particularizado pero, que se suele dar, amistad entre varias parejas, salidas a comer, a cenar, a bailar, se gastan bromas, algunas ‘picantonas’, se piropea. Se intercambian parejas a la hora del baile, no todos tienen la misma predisposición para ejecutar danzas. Hasta ahí todo normal y aceptado. El peligro se cierne si se atisba alguna privacidad, aunque ésta sea ingenua y desinteresada. Vuelvo a insistir en el viceversa, si le dices a tu mujer, en mi caso, que has tomado café con fulanita, amiga común, y que hablasteis de esto y de lo otro, sea o no sea verdad, en principio, vale, no pasa nada. Si esto, aún por coincidencia, sin búsqueda, se produce mas frecuente, ya te sientes un poco cohibido a la hora de contar en casa, no sea que vaya a dar lugar a malentendidos. ‘no vaya a pensar qué...’. Tampoco, incluso con toda la sinceridad incluida, le gustaría que le hablaras de esos encuentros, porque empezarían las elucubraciones.
No digamos, ha existido el amor virtual, desde que se inició el mensaje escrito, desde el intercambio epistolar. Las cartas fueron cómplices de multitud de relaciones amorosas. Con las técnicas actuales de comunicación todo esto ha proliferado se ha incrementado. Aunque los encuentros propongan foros por coincidencia de gustos o culturales, se van a dar por mal interpretados. No tenemos capacidad para pensar que la relación nos lleva a una conversación por ordenador es solo de compartir ideas o culturas.
Hoy en día mensajes de móvil, conversaciones por el mismo medio, desde cualquier lugar, correos electrónicos, conversaciones de ‘messenger’, dan pie para compartir vivencias, ciertas intimidades, pero en la mayoría de los casos en personas adultas y con pareja no pasarán de la virtualidad, la imaginación. El que se siente ofendido por ello siempre argumentará que la situación es la misma, porque se siente menospreciado, relegado, comparado.
Quizá no se para a pensar, si no fallará algo para que alguien sienta alguna ilusión renacido por otro alguien que no conoce. Es como revivir una ilusión en algo que suele haber ‘desmoronamiento’. Incluso quien piensa que en su casa ‘no le falta de nada’, de buenas a primeras le resurge una nueva forma de sentimiento. Algo habrá, el caso es que se incrementa la relación. Es como un nuevo mordisco a la manzana. Hace tiempo se venían realizando los contactos de siempre y era acabar y darse la vuelta o fumarse el cigarro, se cumplió el requisito y hasta la próxima. No digamos cuando hay ‘dolores de cabeza continuados’ o ‘cualquier dolor excusa’, claro eso suele ocurrir en la mujer, pero el macho, cuando no está por la labor, porque todo decae, aparte de olvidar que existen palabras de amor, si él no está dispuesto, desde luego no se va a sacrificar por su hembra, esta no tiene las mismas necesidades anatómicas, justificará él, para tener razón, no se da cuenta que puede dar lugar a que en alguien se cree una necesidad de cariño, digo de cariño, si por ende hubiera algo más, lo pensaría, pero con lo virtual, se facilita este camino, porque al no haber contacto físico directo, se disimula el ‘engaño’, no es adulterio directo, es solo mental. El caso es que por mucho que se censure, no es igual, no es lo mismo la ‘infidelidad imaginaria’ que la de hecho y obra.
En la segunda hay toma de posesión, si se quiere algo absurdo que se considere del mismo calibre. Las relaciones virtuales con personas que, normalmente, nunca conocerás en directo, como mucho por foto, son incompletas aunque produzcan satisfacción, pero es por lo que digo, es un renacer de ilusiones muertas o perdidas. Sirve de ilusión, de ideal, de imaginación.
Multitud de parejas practican esa publicidad de relaciones, pero el ‘cameo’ es con su pareja próxima. Se dirá que en momentos cada cual puede pensar como si estuviera con la pareja virtual, pero la realidad es la realidad. La parte animal, fisiológica, se la lleva el que vive la relación actuando en directo, el otro solo está en la mente del contrario, como diciendo ‘¿y si fuera él, o élla?’. Pero los orgasmos mas o menos disfrutados, aún rutinarios, se viven en directo, lo del pensamiento es relativo. Duro y fuerte es decirlo pero, el virtual, en ese momento, no participa, normalmente, ni siquiera sabe que está ocurriendo, aunque sepa que en cualquier momento esa relación se va a dar y si encima es celoso, le comen los nervios solo de pensar que el solo vive ‘virtualidades’. Los ejecutores del acto, quizá se han engañado mutuamente, cada cual estaba con su ‘virtual’, pero ellos ha sido los participantes.

¡Ánimo!

Hace breves días ‘viví’, unos días, una semana para ser preciso, en un hospital. La Clínica de la Concepción de la prestigiosa Fundación Jiménez Díaz, colaboradora con la Seguridad Social, ahí me operaron hace 8 años del corazón. En esta ocasión me han extirpado un pólipo intestinal, creo que benigno, pero por mis problemas de coagulación sanguínea, a raíz de la operación de corazón, recibí mas ‘castigo’ en el preparatorio y vuelta a la normalidad de mi sangre que en la propia intervención. Bueno se acabó de hablar de mí. Quería infundir ánimo, mira por donde un ‘cobarde’ por naturaleza, a cuantos tengan alguna cita con la cirugía. Los profesionales lo son y, además. Mucho. Ejecutan su trabajo con precisión casi matemática. De ahí mi estímulo, mi apoyo, mi ánimo a cuantas personas deban afrontar correcciones beneficiosas, por duras que sean.
¿Quién me iba a decir a mí que fuera alentador de ánimos?. Yo, que he llegado, hace pocos años a llorar por crispación nerviosa ante un análisis de sangre.
¡Fuerza futuros pacientes.!

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LVI)

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LVI)

– 02/08/05***
... debajo del comentado pilón en el hueco que quedaba hasta el suelo, servía para guardar artículos de limpieza, el cubo de la basura, el recogedor de basuras de cuando se barría la casa, el cubo de fregar, es decir artilugios varios. A continuación de la pileta, en ese frontal, estaba el fogón de hierro negro y mampostería, abajo un horno y hueco para carbonera. En la superficie del fogón, unas arandelas concéntricas de unos 4 cms de ancho, que se retiraban con un gancho, dejaban el hueco, donde se situaba el carbón, ahí se producía el encendido y el mantenimiento, claro era ir agregando carbón de vez en cuando para mantener el sistema. No convenía apagarlo, sobretodo en invierno era una manera de mantener algo mas caliente la casa en general que, al ser pequeña, de algo servía el calor expelido, por esas placas de hierro. En esa superficie se colocaban cazuelas, ollas, sartenes, etc. El humo desprendido en esa conducción salía a través de una tobera, cada casa tenía la suya que salía al tejado, por encima del cuarto piso. Anualmente estas toberas era necesario desatascarlas, porque se forma un hollín de los residuos que era imprescindible quitar para que funcionara bien el sistema. Una profesión hoy desaparecida era la de deshollinador que desde arriba introducía unas bolas, para ir limpiando las paredes de la tobera. Como tantas profesiones, con el tiempo y al ir retirando ese sistema de las casas, el oficio éste dejó de existir...

imagen: deshollinador

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LV)

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LV)

... Para ir documentando sobre los mínimos y escasos artilugios y útiles de la época con los que nos desenvolvíamos y, además, con cierta soltura, porque al no conocer otras comodidades, nos parecía lo normal, me adentraré en una cocina como la nuestra de aquellas modestas habituales y eso hablando en las ciudades, porque en pueblos, la cosa era muy inferior, en cuanto a elementos. Nuestra cocina, en un piso total de 38 m2, era un minúsculo habitáculo que así, grosso modo, tendría unos 4 m2, seguro que ni siquiera llegaba. El frontal con una ventana estrecha a un patio interior y que te separaba del vecino de enfrente unos 4 metros, en ese frontal un pilón de unos 90 cms de frente por una profundidad de unos 30 cms y anchura de unos 45 cms, todo ello aproximado claro, era de un material de piedra jaspeada, en tonos verdosos y blanquecinos. Ahí lo mismo servía que, para eso principalmente estaba destinado, para fregar los cacharros pero, también era la pileta de aseo, donde te lavabas las manos, la cara. Un grifo de latón a modo de caño con una pieza superior que mediante giro servía para abrir y cerrar o regular el chorro. Las tuberías de plomo gris y gruesas que suministraban el agua iban exteriores, bueno al igual que todos los cables de la luz, que eran un trenzado de dos coberturas de tejido aislante y que ‘adornaban’ toda la casa, desde unas llaves de porcelana blanca, con una especie de pinza que girando encendía y apagaba unas bombillas de 15 watios o 20 o 25, máximo, había que restringir el consumo al máximo, para que la factura de la luz no sé incrementara y eso que solo teníamos bombillas y el aparato de radio.
Volviendo al pilón multiusos obligado, una pastilla de jabón ‘Lagarto’, pieza hexaédrica de color verdoso-amarillento, servía indistintamente, para el aseo y para el fregado de platos y menaje. Cazuelas y ollas, era de porcelana, gris azulado en su esmalte interior y tono burdeos al exterior, también se estilaba mucho el aluminio, en mi casa no, siempre se oyó decir que se conservaban peor los alimentos, aunque la realidad es que se utilizó mucho y durante tiempo. El aseo mas corporal que el simple lavado de cara y brazos, se hacía en un barreño de cinc mas grande donde se vertían cazuelas de agua calentadas en el fogón y con un estropajo de hilos de cáñamo, para el frotado del menaje igual, pero por higiene en casa teníamos uno para cada situación. Con esas ‘comodidades’, el aseo personal de mucha gente dejaba bastante que desear...

imagen: grifos de la época

Dove l’amore ¿Dónde está el amor?

Dove l’amore ¿Dónde está el amor?

Viernes la tarde del 2 del 9, estoy en mi ‘rincón’, la mesa donde escribo en servilletas, tengo lagunas, como muchos días mi mente no se propicia, está en blanco, navega sin destino. En ello, estoy escuchando la música del fondo del local, están sintonizando “BesoFM”, bueno KissFM, acaba de cantar Elton John su ‘Sacrificio’ (Sacrifice) y toma el relevo Cher, con su ‘Dove l’amore’, ¿Dónde está el amor?, se pregunta, es una canción donde mezcla el italiano con inglés, su potente voz hace resaltar con contundencia la pregunta que se hace. ¿Contestamos a la pregunta? ¡Qué difícil!, el amor aparece y desaparece como nuestro río Guadiana. Cantaba Raphael, bueno y canta y en una de sus letras dice “” Todo termina algún día en el amor, nada es eterno jamás...”. Realmente, nada es eterno, pero el amor es algo incontrolado, no hay veleta que sepa de que dirección viene o va. Es tema muy delicado, ríos, torrenteras de tinta han arramblado las riberas del amor. Imposible, diría yo, a través de una escueta servilleta, extractar, sintetizar una palabra y obra de tan amplio espectro. Es la sublimación de los sentimientos. Volvemos a la pregunta que se hace la ‘recompuesta’, tantas veces y aún vistosa Cher, ‘Dove l’amore’. El amor es omnipresente y a la vez velado. Where is the love?, dirían ingleses. ¿Où est l’amour?, dirían franceses, lo mismo se preguntarían en swahili, pero hasta ahí, no llego para hacer la consulta. El amor nos invade y a la vez es invisible. Se percibe pero parece inalcanzable y confuso, porque, a menudo, parece que te inunda, pero casi siempre es como un ‘invitado’ que degusta lo ofrecido, da las gracias y se va.
Pira, hoguera de llama de difícil mantenimiento. Chisporretea, se reaviva y cuando parece llegar a la coronación ardorosa y lumínica, plaf, apagón. ¡Disfrutemos de su calor mientras perdure!
Se confunde amor con apasionamiento, deseo desorbitado, cierta lujuria aunque sea como sinónimo de lo anteriormente dicho, no como pecaminosa. En todas esas manifestaciones, desde luego hay amor, pero le faltan ciertos filtros para extractar un amor mas puro. Algo casi imposible, es necesaria y complementaria la pasión.

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LIV)

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LIV)

– 26/07/05*** blogia 03/09/05
... cuando aludí anteriormente, a los fríos del invierno lo mismo ocurría con los calores y además las defensas no tenían parangón con las actuales.
Me referí al brasero, muchos por supuesto lo conocerán, somos mucha la gente de cierta edad que ha conocido el brasero o que tiene referencias de él, pero para muchos les costaría saber en que consiste realmente.
Por su nombre se puede uno hacer una idea, lugar para mantener brasas, pero alguien se podría hacer la idea de una forma de barbacoa actual. Pues bien el brasero era un recipiente circular metálico, que podría tener un diámetro de unos 60 centímetros y que soportaba un tablero con agujero para que el fondo del brasero encajara en él, completaba el resto una mesa circular, llamada camilla a la que se le ponían unos faldones de tela de cretona hasta el suelo, de manera que recogiera el calor en el interior. Ahí nos calentábamos las piernas, pero claro la parte de la espalda ya no tenía ese ‘abrigo’. El brasero tenía su arte, para prepararlo y encenderlo. Se ponía el carbón en el interior, el carbón podía ser tipo picón, cisco, pero el mejor era el herraj, carbón de origen vegetal, parece ser que de huesos de aceituna triturados, prensados en el molino, con lo cual quedaba muy molido y fino, se prendía y se mantenía removiendo su ‘cráter’ central con una badila, paleta metálica para remover poco a poco las brasitas e ir extendiendo su encendido poco a poco, manteniendo la combustión. Los carbones tanto de piedra, para los fogones, como los vegetales para los braseros, se compraban en las carbonerías. En cubos de tipo cinc se compraba y se almacenaban en la carbonera que el fogón tenía para ello...
imagen: modelo de brasero

Tarde algo aciaga

No ha sido un día, especialmente, agradable. Un cúmulo o suma de pequeñas contrariedades han ido coincidiendo para afectar mi sensibilidad, siempre algo débil. Nada muy grave, en general pero, en ocasiones, estas punzadillas erosionan el estado de ánimo demasiado vulnerable.
Bueno, el punto de partida no ha sido el ideal. Esta mañana, después de bastante tiempo, por razones varias, salud y otras, he tomado la decisión de visitar a mi anciana madre. Lo venía haciendo con asiduidad semanal, aunque de poco servía, ella siempre estaba ya, últimamente ausente. Su mente se ha vaciado, mira y ‘no ve’, hablas y ‘no oye’. Dejó de ‘conocernos’ a todos e ignoró la historia de su vida, ni siquiera sabe con quien vive. Bien, pues de tan ardua visita, de nada sirve, ni se alegra, ni se inmuta, sales abatido.
Bajo esa pesimista, pero real, perspectiva, encima lees cosas que te inquietan, oyes cosas que no desearías. Entonces viene la parte segunda, algo insustancial, pero así se ha producido. Salgo de mi casa, en la tarde, como acostumbro, me dirijo a echar las quinielas de fútbol, al llegar al establecimiento, observo que me he dejado los boletos en casa. Llego al bar, el whisky que acostumbre a tomar se ha acabado, el vaso especial, abombado y achatado que me reservaban, se ha roto. Busco mis anotaciones para continuar con ‘Mi bitácora', también las olvidé.
Resignado pienso en escribir sobre algo, sin saber bien que y, cuando voy a escribir en mi clásica servilleta, esa vulgar de ‘Gracias por su visita’, tampoco está en el servilletero, en su lugar hay unas, tipo kleenex, que absorbe tinta y parece que escribo sobre algodón.
Con las cosas tan graves que ocurren en el mundo, me avergüenzo un poco de plasmar estas ínfimas contrariedades pero, mis lamentaciones no son conducentes a implorar compasión, ni siquiera comprensión, son simples comentarios cotidianos. Prometo que otro día seré mas positivo.

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LIII)

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LIII)

... rematando el tema de la ropa, ya digo que esta debía de ser duradera, no se convertía en harapos porque las madres zurcían, cosían, remendaban, ponían parches, coderas, rodilleras, todo lo que en tiempos actuales de economías ‘satisfechas’ se hace con los vaqueros, queriéndolos desgastados, rotos, ajados, maltratados, descoloridos, ocurría entonces pero por el uso, el uso prolongado, interminable. La costura en la mujer era asignatura obligatoria dadas las circunstancias y sus profesoras habían sido sus madres; ya digo era indispensable para el ‘ama de casa’ casi la única profesión que para la mujer existía. Siempre incomprendida, ardua y gratuita. Pero claro casi su única misión era casarse.
La lucha en el cambio de la vestimenta, empezaba hacia los 14 años, sobre todo porque los chicos demandaban el pantalón largo pues ya les entraba la vergüenza de enseñar los pelos de sus piernas y las chicas ya pretendían las medias de cristal (mas o menos burdas, pero transparentes), daban ya el barniz del paso a la adolescencia, aunque ellas ya hubieran menstruado, seguían siendo niñas. Nosotros no sabíamos ni que era eso de la regla. Pensábamos en algo con medidas en centímetros. La palabra menstruación era ignorada, se oía lo de ‘estar con el mes’, pero sin saber, los chicos, que sentido tenía o quería decir, nadie explicaba nada. Estas reivindicaciones, a duras penas eran atendidas de inmediato, había que machacar y tras larga ‘lucha’ la madre trataba de ir convenciendo al padre del momento de la mutación. El padre no estaba al tanto de la casa, él, era el soporte económico, pero ejercía el mando autoritario, aunque la habilidad de la mujer, siempre sibilina, aparentemente, dócil, inteligente, erosionaba algo el machismo natural a ultranza. El dicho, “dos tetas, tiran mas que dos carretas...”
imagen: las que pueden mas que las carretas

Temas sobre la marcha

Temas sobre la marcha

Uno de septiembre, ya escribí sobre el ‘nuevo año’, no voy a insistir o volver sobre ello pero quería hacer la reseña. Septiembre, por su etimología latina debería ser el séptimo mes del año, pero Julio César y Octavio Augusto, emperadores romanos, quisieron figurar en el calendario y se intercalaron con sus nombres entre junio y septiembre, así que éste y los tres restantes quedaron desconfigurados ordinalmente.
No tenía previsto el tema de hoy como tantos días, pero muchas veces es espontáneo, algo que sobreviene y, a veces, me lo ponen a huevo, dicho vulgarmente. Esta tarde, según venía a mi ‘rincón’ del bar, en el camino dos chavalas, embutidas en sus vaqueros, algo normal, detecto un culo, especialmente provocativo. Un momento, nadie se precipite, mirar culos los miro, todos miramos cosas y seguiré mirando, eso no es perversión, creo yo. Si son bonitos, mejor para la vista, si no son tan bonitos, no pasa nada. La belleza, en general, no depende de un culo ni de ninguna otra parte del organismo. Es un conjunto de cosas difícil de componer. Es como un puzzle, lo físico y lo mental se deben compaginar. El 10 no existe, ni en mujeres ni en hombres. Además la belleza, afortunadamente, es muy subjetiva. “Siempre hay un roto para un descosido”.
¿Entonces?, ¿Por qué hablo de un culo provocativo?. En lo físico no es que estuviera mal, pero el quid de la cuestión, mi observancia está en el rótulo que la joven llevaba entre ambas nalgas de su pantalón, “ THIS IS FOR YOU”, aún sabiendo poco inglés es, prácticamente, inteligible, pero claro con traducción no tiene vuelta de hoja, “ESTO ES PARA TI”, ¿Para quién?, ¿Para todo ser, hombre o mujer, hoy hay que especificar? ¿Hacemos uso de la oferta?. Puedo entender que una mujer u hombre vistan con despreocupación, eso no da pie para que nadie pase a la acción, por mucho que un juzgado en Cataluña, recientemente, amparara a un ‘seductor de mal calibre’ por haber acosado a una empleado que utilizaba minifaldas, según, Su Señoría, provocativas y eximían en parte al acosador.
Ni siquiera en una playa nudista, no las comparto, nunca fui ni creo que lo haga, no es cuestión de mojigatería, allá ellos y sus cuerpos, pero ni siquiera ahí creo que haya esas ofertas en carteles. Ya vi en una revista, no hace mucho, creo que fue por internet, revista no dedicada a eso, en la que una muchachita, a la altura de sus pechos en su camiseta, ponía “FUCK ME”, (FÓLLAME), si siguen su petición los ejecutores ¿serían violadores?. Depende del juez, claro.
Aunque a esta especie los odio a morir, como mínimo los caparía y sus testículos se los introduciría en su boca hasta la asfixia, ante eso carteles, casi tendría que opinar que, simplemente, estaban obedeciendo.
Pongamos freno, todos.

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LII)

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (LII)

... se que me dejo muchos en el tintero, en este caso, en el bolígrafo, pero quizás he hablado de los mas comunes o corrientes en el entorno de mi vida de aquella época, ahora me trasladaré un poco a las vestimentas. Éstas eran de lo mas modesto, bueno como todo, los chicos, hasta los 12 o 13 años íbamos con pantalón corto o bombacho (este era largo hasta el tobillo y ahí se ceñía a éste con una goma), llevaban bragueta de botones, la cremallera no se había aplicado a este cerramiento. Calzoncillos y camiseta, blancos de tela, tela de tipo sabana el calzoncillo con una abertura en el lugar procedente para facilitar la salida de la ‘colita’ para hacer pis, y la camiseta, bien de tirantes, yo es la que siempre llevé hasta que hacia los 20 años dejé de utilizar, que era como de un tejido acanalado o liso pero se ajustaba al cuerpo o la de manga corta o larga, mas propicias al invierno, de esas nunca usé. Los zapatos o sandalias, en casos, zapatillas, eran fuertes, suelas de goma, y piel fuerte y duradera. En Madrid existía una popular zapatería ‘Segarra’, de origen castellonense, un pueblo llamado Vall d’Uxó, era el lugar de su fábrica. Esta tienda curiosamente situada en la céntrica plaza del El Callao, en esquina crucial con la Gran Vía, tenía un surtido muy económico, donde buena parte de los chavales nos llevaban ahí para comprar ‘aguerridos zapatos’ que resistieran al máximo las agresiones a que eran sometidos y además perduraran. De una prolongada duración se ocupaba luego el zapatero remendón, oficio muy extendido entonces, donde colocaba medias suelas, tacones, reforzaba punteras, cosía descosidos, etc., todo artesano, todo manual. En esa mencionada tienda, encima tenían una promoción especial publicitaria para la chiquillería, por la compra de un par de calzado, te regalaban un globo de gas con el nombre del establecimiento. En la parte superior del cuerpo, camisillas finas, jerséis de lana tejidos a mano. En mi casa mi hermana era buena especialista. Existían muchas tiendas que vendían madejas de lana, bien por madejas o al peso. En la Plaza Mayor de Madrid, estaba la mas famosa, se llamaba ‘El Gato Negro’ que, por cierto, todavía existe, ha resistido los embates del comercio moderno. Hoy ya no se estila, ni casi se sabe hacer punto. Además sale mas caro. Solo conjuntos para bebés, por la delicadeza de la labor sigue siendo algo artesano. Para estas épocas de mayor necesidad e abrigo existían los tabardos, tipo de chaquetones de paño grueso y burdo, de tamaño tres cuartos que se decía, no completaba como el abrigo, y en muchos casos dos jerséis de punto gruesos y una tosca bufanda. Unas medías de lana hasta la rodilla, cubrían las piernas. Las chicas, algo similar pero claro versión blusa, falda o vestidillo, y de abrigo lo mismo, tejidos de punto. El pantalón era algo todavía ‘prohibido’ en aquella sociedad y calcetines hasta los 14 o 16 años. En el invierno se veían muchas caras y piernas moradas, el frío era mas intenso que el actual, la atmósfera mas limpia daba paso a los aires serranos. En las casas para calentar algo se utilizaba el brasero, artilugio de chapa o hierro, donde se echaba carbón, ahí también había sus categorías en orden al precio...
(haré extensivo este método)
imagen: tienda de lanas El Gato Negro - Pza. Mayor de Madrid

Sueños

Sueños

Soy un caza artículos y además me ‘aprovecho’ de ellos. Les saco partido, sustancia. Tengo un amor platónico, bueno pienso que mas de uno, toda la vida fui así. El amor del que hablo tiene nombre, se llama Mónica y no es, precisamente, mi hija mayor, para ella dedico el, lógico, amor paternal. Esta otra Mónica, es una periodista-bióloga, creo que riojana y, posiblemente, residente en Galicia, pero en el campo, habla a menudo de ello. Escribe en ABC, actualmente un artículo pequeño, es un néctar biólogo-literario. Su marido, creo, es piloto de líneas aéreas y tiene un niño, de 10 a 12 años, no es mi fuerte su biografía, ni tampoco veo posible documentarme más, pero carece de importancia, porque no es de su vida de lo que pretendo hablar. La he visto en foto y resulta guapa. Pero, insisto, no son su biografía ni su físico los que me interesan especialmente. Mi platonismo discurre sobre sus escritos. Leo a diario sus miniartículos, ¡ojalá!, vuelva a columna completa. Leí ayer una frase de ella que dice, simplemente, “El sueño es el lugar donde vivo mientras duermo.”... (pausa), así de sencillo.
Ya que ella se refiere al sueño me da pie para tratar algo sobre ello. Sigmund Freud, padre del psicoanálisis y nacido en 1856, hizo de su “Interpretación de los sueños”, algo rebosante de erotismo. La ruta de cualquier sueño, desembocaba en el mar del erotismo. Cualquier sueño para él, tenía connotaciones sexuales.
Calderón de la Barca dijo y escribió “La vida es sueño” y completo esté título con el ‘cierre’ de ‘y los sueños sueños son’.
Para dar variedad a personas que tocaron temas alrededor del sueño, nuestra cantante Mari Trini, algo del estilo de la exitencialista francesa Edith Piaff, cantó “Los sueños son míos, déjame soñar...”.
Bueno pues ahora entro yo según escribo me está tentando hablar algo de los sueños y tirando de mi vena poética, casi olvidada y desentrenada, que practiqué en algún momento, pero abandoné, me ha sobrevenido y me ha sorprendido la fluidez que me ha facilitado llevar esta rima consonante de versos heptasílabos y que son como siguen:

“”Sueño que tengo sueños
“”sueños trascendentales
“”sueños que tienen dueño
“”sueños muy principales

“”sueños que no desdeño
“”sueños; no son casuales
“”sueños que yo pergeño
“”sueños que son reales

“”Sueños con gran empeño
“”Sueños fundamentales.

Aportada esta modesta colaboración, solo me queda rematar con la distinción entre sueño como necesidad reparadora y fisiológica y sueño como elevación y sublimación de la fantasía. Espero seguir soñando de ambas formas.

imagen: Sigmund Freud