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Controlar las pasiones

Controlar las pasiones ¿Es factible el control de la pasión?. Yo, creo que no. Esa es mi opinión. Sobre la ‘pasión’ se manifiesta el Diccionario de la Academia como “Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona. / Apetito o afición vehemente a algo. “ entre otras acepciones. Es tema, como muchos que se podría tratar en un foro, yo no confío demasiado en los foros. No he participado ni creo que participe. Desconfío, por lo leído sobre ello, de los advenedizos que interfieren con el objetivo de ‘reventar’ los temas propuestos a debate. La discusión, no sé porque, parece que implica pelea, lid y contienda. Pues no la ‘discusión’ bien entendida es un intercambio de opiniones con la idea de sacar conclusiones, más o menos, eclécticas. Por ello invito a algún ‘atrevido’ (¡qué iluso, pretendo pensar que alguien me lee!) me dé su opinión sobre si es o no controlable la pasión.
La pasión es ardor, rebosamiento de los ideales, de los amores. ¿Es esto controlable?. Se podría hablar de que es contenible, se pueden poner diques, presas que frenen y regulen el caudal pero, al final, terminará en desbordamiento.
Del término pasión ignoro su etimología. Debo hacer un inciso en mi escritura, en mi ‘rincón’, estoy escuchando como música de fondo, de KissFM, “Yesterday” (Ayer) de los Beattles, con esta música brindaron al mundo un clásico del siglo XX, perdurará en el tiempo. Yesterday es música de añoranza. ¿Será añoranza para una pasión vivida?.
Como decía, trataré de encontrar el origen pero, tampoco hay que darle muchas vueltas. La pasión se vive, no se estudia ni se medita. Si se hiciera esto perdería su sentido, me contradeciría y sería señal de que podría ser controlable, algo que no admito.
¿Se elige el momento de la pasión? Imposible, tampoco sería pasión, estaría programada luego, una vez más, controlable. La pasión es espontánea, brota cual geiser en Islandia, con sifones de agua caliente,, cual volcán en erupción, expeliendo lava incontrolada desde su cráter, cual maremoto que inunda todo lo que encuentra a su paso, cual tormenta desértica o simún de arena que traslada y remodela las dunas. Hay un final, un final irremediable, después de la tempestad viene la calma, por ello es conveniente no eludir la pasión es necesario vivirla intensamente, sino no sería pasión.
Ah!, algo importante, nunca comparemos pasiones. Cada pasión que pueda surgir en la vida tendrá un argumento diferente aunque los síntomas sean del mismo estilo. Un río nace de su manantial y se alimenta y crece con sus afluentes. Un torrente, es inesperado, se forma con lluvias intensas, arrambla y arrasa y busca el camino por cualquier sitio posible, buscando desembocar donde sea posible.
Las pasiones, como digo, podrán aparentar similitud, pero son como las huellas digitales o el iris del ojo, nunca idénticos. ¡Benditas pasiones!
(El origen como tantas palabras viene del griego y con el nombre castellano proviene del latín passio-passionis.)
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