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Los caminos de la vida ¿sé acierta siempre?

Los caminos de la vida ¿sé acierta siempre?

Es difícil acertar en la manera de elegir el camino adecuado. La vida está llena de cruces. En muchas localidades hay algún punto denominado ‘Cuatro Caminos’. Yo resido en Madrid, lo hay. Hay un barrio tradicional llamado así. Pero insisto sin pararme a investigar, creo que sería casi inabordable, en la cantidad de lugares en el mundo que haya denominaciones idénticas. Ni siquiera es necesario que se ubiquen en el interior de ciudades, villas o pueblos. Cualquier cruce de carreteras ofrece esa posibilidad. No es ni más ni menos que una orientación basada en los propios puntos cardinales establecidos oficialmente, Norte, Sur, Este y Oeste. A su vez entre cada uno de ellos puede haber unas orientaciones intermedias que se apreciaría observando la llamada ‘Rosa de los Vientos’. Inicié comentando la dificultad de elección en la ruta a seguir. Si te marcas, previamente, una meta quizás tengas mayor facilidad, pero aún así, partiendo de un punto y pretendiendo seguir esa meta prevista, te encontrarás que no siempre, como bien establecieron en la Roma antigua, en el dicho que el camino más corto es la línea recta, por nada es fácil encontrar esa directriz. El punto de partida es el origen del ‘laberinto’. A partir de ahí, será complicado encontrar la meta o salida pretendida. Te encontrarás con todo tipo de trabas, también de satisfacciones. Administrar cada una de ellas será la habilidad personal la que consiga hacer mas o menos escabroso el camino a seguir. Si te empeñas en pretender obtener rápidos resultados, posiblemente, por no decir seguro, desesperarás, porque nada es sencillo. Si tienes felicidades y no sabes aprovecharlas adecuadamente, perderás el rumbo debido, por ello es recomendable, asentarse en la paciencia, buena administración de recursos, disfrutar del ‘carpe diem’, asimilar con sosiego las alegrías y macerar las desventuras, soslayar estás y ponerlas el remedio adecuado, procurar no tropezar, excesivamente, en la misma piedra, algo connatural en el humano. Escuchar consejos que nos dieron, no desgastar nuestras energías en desesperaciones.
Si consigues la meta, si encuentras la salida, viene también el siguiente paso, no menos escabroso. Saber mantener la posición, no acomodarse en exceso, demasiada confianza puede dar al traste con tan difícil logro en el camino seguido. Conserva la posición no menoscabes y te envanezcas de la consecución. Observa que los demás también tuvieron problemas, como tú, en esa consecución y tienen tanto derecho como tu a ocupar tan privilegiada y conseguida posición.

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida. (VI)

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida. (VI)

Bien pues por motivos familiares nos trasladamos a Barcelona, Mi padre, retirado prematuramente de la Guardia Civil, por exceso de cupo. Explicaré algo de esto último para que se haga comprensible. Él, al vivir al inicio de la Guerra Civil en Madrid, le tocó estar en la llamada ‘zona roja’ y encima en un cuerpo militar. Su ideario, según creo era el de apolítico. Así que, como tantos españoles, no era ni rojo ni azul, pero el destino y la situación le tiñeron de ‘rojo’. Curiosamente, por su aspecto físico, un granadino atípico, bueno, realmente, salió de Granada a los 6 años y ya no volvió, de ahí que su acento fuera castellano puro, donde siempre residió, su estatura, rayana al 1,85, su pelo ondulado rubio, algo oscurecido, ojos azules y buena planta en general, le daba por lo visto o mejor dicho oído, un aspecto centroeuropeo y en mas de una ocasión le confundieron o situaron en las ‘brigadas internacionales’, equipos mercenarios o ideológicos que actuaron en ambos bandos de los contendientes. Mi padre, estuvo en vanguardia o frente de guerra en varias ocasiones y zonas donde se libraron duras batallas, en Somosierra al norte de la sierra madrileña y en la Cuesta de la Reina, altozanos, próximos a Aranjuez, focos de encarnizadas y crueles contiendas. Se comentó en términos familiares que un ‘caciquillo’ de la propia familia y por envidias que se generan en estos cruentos ambientes, le denunció por algo para tratar de quitarlo de en medio, se llegó a airear que le gustaba mi madre y podía ser un motivo para ‘mojar’ en ese río revuelto. Estos, prácticamente, analfabetos comisarios políticos tenían mucho peso específico, se paseaban con altanería con la pistola al cinto haciendo patente su ‘poder’, manejaban la vida a su ambiente. Pues a mi padre, sin cargo acusatorio, le internaron apresado en los bajos del actual Cuartel General de la Marina, próximo a la famosa plaza de Cibeles. Ahí y durante un período superior a 1 año, en condiciones infrahumanas, como solía suceder en estas malhadadas confrontaciones. Fue ‘sacado de paseo’ en un par de ocasiones. “Sacar de paseo”, en el argot guerrero de aquel momento significaba que en la madrugada, hacinados en camiones sacaban a presos para fusilamientos con el alba, sin juicio, ni acusación conocida...

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida. (V)

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida. (V)

Como dije, la comadrona, Felisa Celorrio, era mujer corpulenta, de aspecto hombruno. Grandona, obesa, teñida de rubio platino, voz grave y fumadora de puros. Ella fue la que colaboró a extraerme de las entrañas maternas. Fui el tercer hijo del matrimonio que formaron José y Teófila, pero en aquel momento ya era el segundo. La primogénita, Pilar mi hermana 9 años mayor que yo, falleció, prematuramente, en la década de los 90, consecuencia de un cáncer de útero, metástasis de uno anterior de mama. Cuatro años le extirparon un pecho y cuando parecía que todo funcionaba bien, la extensión irreversible se produjo. El segundo, fue un varón, José Luis, que hubiera sido 4 años mayor que yo, pero éste falleció con dos años, a consecuencia de unas hemorragias internas que se le provocaron a raíz de un corte de digestión cuando una niña de 9 años vecina, jugando le asustó amenazándole con un cuchillo diciendo que era una bruja que le iba a matar, el niño tuvo mala reacción y las reacciones endocrinas posteriores dieron al traste con su vida y en unos 15 días falleció. Por eso pienso que 4 años mas tarde fui el sustituto para enmendar en parte aquel desconsuelo del hijo perdido. Nunca se puede saber si yo nací como consecuencia de ello, pero hay posibilidades de que fuera así.
Mi nombre, Adolfo, no tenía antecedentes familiares, tan dados en el seguimiento de la raíz paterna, pero me fue impuesto, quizás por la moda de la época en una corriente algo germanófila que hubo en España a raíz, del líder fascista alemán. Ya digo de origen germánico, dicen significa ‘lobo noble’. No soy creyente de horóscopos pero nacía bajo el signo de la constelación de Géminis, dicen la de la doble personalidad, aunque yo opino que ‘dos caras’ tenemos todos, quizás esté mas marcada en este signo. Algo de lobo si tengo, un tanto solitario, lo de la nobleza no seré yo quien me la impute, pero he procurado hacerla símbolo de mi ‘estandarte personal’.

6 años después por fin título para el Barça

6 años después por fin título para el Barça

En un país donde el fútbol es parte de la vida, en cuanto a afición se refiere. de tantos de sus habitantes, es difícil soslayar y dejar a un lado la consecución de títulos. Indudablemente, el título por excelencia en fútbol, es la consecución del primer puesto en el calendario oficial de la Liga, dado que a través de 38 partidos, en nuestro caso, por muchas objeciones que siempre pongamos, sino es nuestro equipo el ganador, el título se obtiene por el mantenimiento de una mayor regularidad. Es verdad que influyen muchos factores que colaboran a ‘ apoyar’ esa regularidad. Presiones de cierto nivel, arbitrajes presionados por el ‘peso específico’ de ciertos equipos, tratamientos beneficiosos que, normalmente, obtienen los llamados grandes y demás bagatelas que, acumuladas, colaboran a la consecución de ese éxito. Pero no podemos restar tanto como para no festejar y homenajear al vencedor. ¿Algo habrán hecho sus jugadores? Si encima, han mostrado sistemas eficaces, despliegue de buen juego y tácticas, en general contribuyen en gran medida a la apreciación de los que se entusiasman con este extendido juego. La Liga española, además se cuenta entre las mejores del mundo, por la cantidad de jugadores de nivel que en ella participan. Bien es verdad que salvo casos excepcionales, Athletic de Bilbao, único representante en primera con jugadores nativos de su entorno, aunque algún navarro colabore y con excepción, en ocasiones de entrenadores, el resto de los equipos son globalizaciones de etnias diversas unidas bajo una ‘marca’ que en la mayoría de las ocasiones es el nombre de la ciudad, pero como negocio específico, cada uno monta su empresa con los mimbres que la legalidad establecida contempla.
Yo, no el único, pero caso especial, soy madrileño pero muy ‘adicto y forofo atemperado’ del Barça, por lo que estoy ilusionado con el título que se ha hecho esperar 6 años. Sequía algo prolongada para el carisma de la entidad. Pero su reciente gloriosa década de los 90, no es fácil de emular. Hay demasiados intereses creados y demasiadas transacciones de jugadores que rompen la armonía y la estabilidad de los equipos. Hoy todos los seguidores del Barça estamos de enhorabuena, pero hay poca fidelidad, en cuanto aparezcan los tropiezos que aparecerán lanzaremos los dardos envenenados, aunque es lógica la exigencia, sino no habría pasión. Ésta pasión debe ser bien entendida, que no sirva para exteriorizar movimientos incontrolados de radicalismos.
Respetemos al resto de los equipos por mal que nos caigan y tengamos presentes a los modestos que tanta ‘guerra’ dan a veces y casi diría yo que frente a ellos, por la ilusión que ponen, es donde mas hay que demostrar el espíritu de lucha necesario para la consecución de ese preciado objetivo final.
Una pequeña aclaración, mi edad supera los 50, como digo, soy madrileño, pero los 10 primeros años de mi vida los pasé en Barcelona. Mi primera partida de futbolín, fue manejando muñequitos blaugranas, de ahí mi afición por este club y sus colores.

Opiniones: ¿Me atrevo? ¿Interesan?

Opiniones: ¿Me atrevo? ¿Interesan?

Me pregunto si es conveniente manifestar abiertamente opiniones aunque éstas pretendan conciliar. A veces, según la interpretación, puede ser hasta contraproducente. No es fácil expresar mediante signos los reales sentimientos. En un bis a bis, el gesto, la expresión, la entonación, el énfasis, componen una imagen que acompaña a las ideas, es más, existe y proporciona un derecho a la réplica o rectificación, instantáneos. Más difícil, por supuesto, es generar la misma reacción a través de unos grafismos que, aunque, estén bien estructurados y abarquen mucho sentido, les falta la tridimensionalidad de la presencia física. No obstante, las mejores situaciones de vivencias personales e históricas se han desarrollado por medio de la escritura. Novelas, historia, ensayos, poesía, teatro, códigos, leyes, guiones, etc. han necesitado de plasmaciones manuscritas. Y, ¿por qué no decirlo?, en la mayoría de las ocasiones el argumento de una novela llevado a la pantalla siempre ha superado al desarrollo de la interpretación de ésta, incluso a través de eminentes actores.
Con los escritos se puede idealizar, cada uno, le puede dar su interpretación, sitúa su propia acción, lo ve con el ‘color’ que desea. Otra cosa es querer dar el sentido exacto que el lector espera o pretende de un tema concreto. La sinceridad y la buena intención es el espíritu del opinante, otra cosa es que así se le interprete.
¡Se ruega comprensión!

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida. (IV)

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida. (IV)

Ese pisito de 38m2 estaba distribuido en un tipo salón-comedor, en aquella época, no sé porque, se estilaba el comedor, mesa, 6 sillas aparadores cuando, realmente, luego no se usaban y se comía en un rinconcito pequeño alrededor de una mesa camilla, redonda con faldones largos y un brasero en su interior que servía en épocas frías para mantener un calorcillo reanimante a las piernas, se salía de ese comedor a un pasillo que distribuía el resto de las piececitas, una cocinita con basares, para la cacharrería elemental de la cocina, un fogón con placas de hierro, desmontables en espiral, una carbonera baja donde se guardaba una mínima reserva de carbón para alimentar ese fogón, una pila de una especie de piedrecitas de diversos colores, que servía para todo, lo mismo se fregaban los cacharros que hacías el principal aseo de manos, cara y cuello. Continuaba un diminuto espacio alargado donde existía una taza de vater, y luego dos habitaciones, una mas pequeña y la denominada de matrimonio que tampoco era muy grande. Todos los sitios tenían una ventana que daban a dos patios estrechos diferentes. La oscuridad era grande ya que al ser un primer piso no llegaba bien la luz solar. Solo la habitación de matrimonio, mientras dio a un solar que salía a la calle Ferrocarril tenía algo de luz, esta se extinguió con los años cuando construyeron casa y garaje.
Debajo, en los locales comerciales, una desvencijada carpintería, en un espacio ínfimo, al otro lado un taller de calderería, este negocio era como un tormento para la vecindad de las dos casas, del 32 y 34, puesto que los talleres estaban en patios de vecindad y el ruido durante todo el día atormentaba. En el número 34, vivía mi tía, hermana de mi madre, era una casa que tenía como corredores interiores y esos daban a un patio donde estaban los talleres descritos. Mi tía, de nombre Esperanza, vivía con su marido y su hija Caridad. Estos familiares, prácticamente, han sido los únicos con los que siempre ha habido relación y quizás por la proximidad. Mi madre y su hermana eran inseparables, compartían su vida de amas de casa, sus paseos, en fin de todo. En la continuación de la calle había una fundición, se llamaba ‘Iglesias’, casi derruida por los bombardeos de la guerra y solo un guarda trataba de que nadie se internara entre las ruinas porque había peligrosidad, desde los techos con hojalatas colgando y proyectiles sin explotar. La cara izquierda de la calle era ocupada en toda su longitud por el lateral de la fachada de un cuartel de la Guardia Civil, zona donde había la única acera de la calle. Al final, el llamado rincón, tenía una puerta por la que se entraba a un picadero de caballos y la calle no tenía salida, ya que un vetusto horno de panadería cerraba el paso a la calle transversal, llamada Embajadores. De esta manera, la calle con tierra y sin tráfico, nos servía a los chiquillos para nuestros juegos, clásicos. De ello hablaré mas tarde, cuando llegue el momento oportuno. Mis padres residían en la letra F del primer piso de la escalera interior que mencioné. El alquiler de esos 38m2 habitables era de 50 pesetas en el año 35, precio demasiado caro, según las cuentas de la época, cuando fueron a residir. Mi padre sargento de la Guardia Civil, destinado en el mencionado cuartel de enfrente le convino esa residencia por cercanía. Con anterioridad, al casarse, habían vivido en la calle Ávila en el barrio de Cuatro Caminos, pero dado el destino, buscaron la proximidad, aquello era el norte y esto está en el sur.
Ahora describiré datos alrededor del nacimiento.

rincones: Expertos en rutas turísticas( boquilla)

Desde mi ‘rincón’, (de aquí en adelante se considerará en el bar, aunque pudiera ser cualquier otro punto, siempre algo solitario) sigo, sin demasiado esfuerzo, a pesar de mi condicionado sistema auditivo por el lado izquierdo, pero bien es verdad, que mi posición, casualmente, no elegida, deja mi pabellón derecho como receptor, aunque, como ya he explicado, en otras ocasiones, el tono de los tertulianos es de elevados decibelios, pues bien, en ese griterío, el tema de hoy era la ‘geografía sui generis’. Me explico, no se trata de un foro cultural, sino dar fe de los recorridos veraniegos de cada cual, sus excelencias y, en algún momento, estas, ¡claro está! las menos, sus vicisitudes. Las excelencias consisten en demostrar la buena ruta elegida, lo habían programado previamente, los inéditos, para ellos, paisajes, las bondades e ignotas oportunidades gastronómicas, (las más de las veces bazofia a elevado precio, pero esto se silencia para no caer en ser un pardillo), esa calita solitaria (solo en la imaginación), en la que no practicaron el nudismo por no tener esa costumbre. Citan de memoria, nombres de pueblos, aldeas, riachuelos, restaurantes, chiringuitos, platos típicos, etc. Vamos si tomaras notas taquigráficas o los grabaras, tendrías un completo documental digno de una TV seria y educativa. De todo lo oído hay que hacer un gran descuento porque son pocos los que confiesas las tribulaciones pasadas en esas aventuras. Admitir fracasos no está en el espíritu habitual del ser humano.
El ‘sincero’, especie en extinción, es un fracasado, un tonto, un necio. ¡Hombre, ¿cómo no me consultaste?! Yo te habría situado. Ahora no tendrías esa pesadumbre! La próxima vez...! Parece mentira....!. El sincero se hunde ante esa despiadada incomprensión y se promete que la próxima vez... Pedirá consejo a sus avezados y consumados ‘amigos exploradores’
“Más vale lo malo conocido

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida. (III)

Establecido el preámbulo necesario para el nacimiento, a modo de prólogo, de mi bitácora, pretendo iniciar la singladura. No soy experto en términos náuticos, pero siempre me gustaron, pero ya digo al no dominarlos es posible confunda, en alguna ocasión, su utilización, por ello me agradaría que si alguien detectara una alteración en la expresión, colaborara a su corrección. Quizás soy un engreído en exceso al pensar que alguien, cual gaviota extraviada, siga mi navegación de cabotaje. El mar adentro, título tan de moda actual por tema cinematográfico (The sea inside) oscarizado, me fascina, pero daría aquafobia, mejor expresado y más técnico hidrofobia (me estoy aficionando a la invención de palabras, como suele hacer Francisco Umbral, éste en plan profesional y el gobierno socialista intentando ‘deslumbrar’), pues decía que me sentiría agobiado al verme solo, rodeado del vaivén de un bravo oleaje o inmensidad acuosa, por ello, necesito, el cabotaje, ‘un tierra a la vista’ cual Rodrigo de Triana al descubrir la ignota América, aquella Guanahaní, denominado en términos cristianos San Salvador, para sentirme mas seguro, aunque ni siquiera alcanzaría la costa ante mi ignorancia natatoria en caso de riesgo.
Bueno suelto amarras y salgo de mi personal puerto.
Mediada la década de los 40, no precisaré mucho las fechas, éstas me acomplejan y con ello inicio mis ‘rarezas, peculiaridades y especialidades’, pues nací un 19 de junio, en Madrid. Habían acabado, recientemente, dos guerras infernales, todas son infernales. La II Mundial y con anterioridad la Civil española. En la primera de las mencionadas no intervinimos directamente, pero sufrimos sus secuelas, nos vimos aislados. Hasta un plan americano, el Marshall que trazaron para la reconstrucción de Europa nos dejó de lado y eso que habíamos combatido o derrotado al comunismo, algo tan denostado por los americanos. En una película, las llamadas españoladas, pero de gran mérito por los pocos medios, se trato de este asunto, ‘Bienvenido Mr. Marshall? Era su título. Realizada en plan humorístico pero de auténtica veracidad. La segunda, la Civil, una mas de las ‘concelebradas’ en España, desgraciadamente, sobre todo desde el final de la Guerra de la Independencia, en ese agitado siglo XIX, donde surgieron, casi siempre, desavenencias bipartidistas, los de un lado y los del otro y con pocas ganas de llegar a acuerdos, mejor dicho tratando de evitarlos. Siempre que digo esto lo digo en el tono de los dirigentes políticos, al fin y al cabo, los interesados en enfrentar a los pueblos, máxime, cuando estos eran analfabetos, aunque el pueblo, en masa, siempre somos manipulables.
Como dije nací en Madrid, en casa claro, entonces era lo habitual, solo que, casualmente, tuve una protección o ventaja especial. La comadrona o partera que asistió a mi madre, Dª Felisa Celorrio, parece que la estoy viendo, vivía en el piso inferior al nuestro, con lo cual la solicitud de los servicios pudo ser inmediata, sin desplazamientos y esperas. Dicen que fue sobre las 5 y cuarto de la tarde y, aunque no crea en ello, por tanto nací bajo la influencia de Géminis.
La calle se llamaba y se llama Ciudad Real, de hecho mi madre sigue viendo allí. Actualmente es el número 30, entonces fue el 32, una casa con dos escaleras, y 4 pisos de altura, 6 puertas en cada planta, mas los piso de los bajos suman un total de 55 vecinos. El distrito en aquel momento se llamaba Retiro-Mediodía, hoy en día es Arganzuela. La calle empezaba en el paseo de las Delicias, principal del barrio, con boca de metro ‘Delicias’ de la línea 3 y en su primer tramo, mas habitada, llegaba hasta un cruce transversal con Batalla del Salado, y luego ya continuaba con el tramo nuestro. Esta parte sin asfaltar ni luz eléctrica durante muchos años. Al inicio de la calle, en la acera derecha había un tostadero de café, se llamaba ‘Cafés Casado’, después estaban los números 32 y 34 como casa de vecinos y posterior los restos de una fundición de hierros semiderruída por los bombardeos de la guerra. En la casa que nací, vivía en un primer piso interior, letra F de 38 m2 habitables.

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida. (II)

Ahora en el avanzado devenir de mi vida voy a intentarlo de nuevo.
No pretendo que mi nao ‘OFLODA’ y su capitán Adolfo, despierten en nadie un especial interés, pero alrededor de esta ruta del ‘OFLODA’, sin destino especial, sin puertos previstos para escala, pretende dejar alguna constancia de los momentos y circunstancias que le rodearon y los ojos inocentes, primarios, en su inicio, menos después, pero críticos, según el punto de vista, como yo los vi y comprendí. Haré de cronista de lugares y costumbrismos y situaciones que flanquearon el modesto entorno de mi vida, similar a la de tantos y tantos coetáneos. Situaciones vividas desde una posición sencilla y procurando evitar evocar situaciones políticas partidistas que siempre ladean a la nave a babor o estribor, dependiendo del lado subjetivo. Los historiadores profesionales lo tienen siempre más difícil, porque no puede evitar adoptar inclinarse a un bando u otro, a los aficionados, como yo, nos puede pasar lo mismo, pero al tener menos experiencia nos dejamos influir menos por el decurso de ciertos acontecimientos y mirarlo con una posición ecléctica que, aunque, siempre difícil, sea de una total imparcialidad, pero puede evitar el tratamiento riguroso de los rencores en ciertas pormenorizaciones. Lógicamente, siempre se verá algo el plumero, como vulgarmente se dice, siempre se adopta alguna postura, eso no quiere decir que sea la más correcta. Opiniones tiene que haber para todo y discrepancias bien entendidas son, hasta, razonables, sino estaría todo clonificado como en ‘Un mundo feliz’ de Aldous Houxley. No obstante, siempre hay personas, de cierta influencia, mediáticas, a las que les interesa y compensa implicarse en hacer de su vida un abanderamiento de postulados partidistas con lo que fomentan polémicas innecesarias y avivan los rencores como plantación y semilla de enfrentamientos.
Al referirme a estos últimos comentarios, y es tema que evitaré al máximo, quería significar las indelebles huellas que acontecimientos como la cruenta guerra civil del año 36 dejaron cicatrices que, parece mentira, después de 70 años, sigan suscitando y fomentando la división entre los moradores de una nación con mas de 500 años de unión, rica en variedades y costumbres, distinguida por las características de sus moradores que en grandes momentos compartieron éxitos y calamidades que parecen, por algunos, son, premeditadamente, olvidadas y pretenden un segregacionismo en momentos donde, a la vez, se quiere fomentar un espíritu de europeismo. Ese fatídico enfrentamiento entre radicalismos de orientación fascista y comunista fue, pírricamente, ganado, si así se le puede llamar, por los primeros. Impusieron sus criterios radicales, pero no hubiera mejorado mucho con el triunfo de los segundos, habrían cometido felonías similares, en este caso bajo el apadrinamiento de la orla soviética, no menos despreciable que la fascista. Ambas, polos opuestos, se atraen, como regla física. Además, la mayoría de los ciudadanos que vivieron esos momentos eran apolíticos y muchos analfabetos, esto último fomentó su manipulación, y ellos no pretendieron ser rojos ni azules, les tocó el color según el sitio de residencia y, claro, solo oían y aceptaban las proclamas de cada bando. Pero como digo y ya lo dejo, si mal lo hicieron los sublevados, mal lo hubieran hecho los soliviantadores que, en nombre de una denostada democracia, iniciaron torpes desmanes, lejos de las deseadas libertades y si hubieran sido los vencedores, ahí tenemos el ejemplo de cómo los países ‘dominados por la URSS’, han recobrado una necesaria democracia, el menos malo de los sistemas, siempre que deje ejercerse con libertad, cosa que no siempre ocurre, en España tenemos ejemplos evidentes, y eso países liberados han tenido que partir de unos escombros y restos dejados por los cabecillas que exprimieron a ‘sus trabajadores y camaradas’ en beneficio de sus terribles mafias y que les han proporcionada vidas opulentas y capitalismos ultras que tanto proclamaron como explotadores y aborrecibles, pero en sus jardines, ellos plantaron esas ‘maléficas semillas’ y que tan buenos frutos les proporcionaron a unos cuantos en detrimento de sus explotados ‘compañeros camaradas’.
Todos en nuestras familias antepasadas tuvimos víctimas en los dos bandos. ¿Por qué alguien se empeña en diferenciar que unos muertos fueron peor o mejor muertos que otros? ¿Por qué solo buscamos restos y osamentas de las sufridas víctimas de un bando? ¿Por qué aprovechamos esas tragedias, para llevarlas a las urnas? ¿Por qué fomentamos el odio radical?. Dicho todo esto, que sería interminable, procuraré virar mi nave para que no escolle en las aristas rocosas de políticas destructivas, aunque a veces serán inevitables rasguños que habrá que calafatear en buen puerto. Eso sí, deseo que nadie me ubique de antemano en babor o estribor, en un sotavento o barlovento, sin analizar previamente la carta de ruta. A veces iré al pairo, pero trataré de que el velamen se oriente por los vientos de la razón. Los buenos vientos, los favorables vientos.

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida. (I)

Cuando empecé a oír hablar del asunto éste, de los blogs, palabra que según dicen, la verdad es que yo la he buscado en diccionarios dentro de internet y no he conseguido una traducción, que traducido a nuestro admirable y rico idioma significa bitácora. Según el Diccionario de la Real Academia, por ‘bitácora’ proviene del francés ‘bitacle’, por tanto galicismo, y se le llama a un armario fijo próximo al timón de la nave, en el que se pone la aguja de marear. Dentro de este término vienen dos derivaciones aguja de bitácora, que sería la aguja de marear o brújula orientadora del rumbo o derrota a seguir y luego la otra secuela es la que más, creo se adapta al sentido que se le quiere dar al citado ‘blog’ y es cuaderno de bitácora, donde textualmente dice “ libro en que se apunta el rumbo, velocidad, maniobras y demás accidentes de la navegación”. Al escuchar esta palabra ‘bitácora’, rememoré que siendo niño y viendo esas fascinantes, para mí, películas de aventuras, donde esas ‘nueces’ amuebladas con testaferros tremendos de hierro escupían grandes bolas, para derribar a la ‘nuez’, enemiga. Esas batallas navales que se libraban en los mares, los abordajes de piratas, desarrapados, e incompletos, a los que no le faltaba un ojo, les faltaba una mano o una pierna, parches en la cara, pañuelos a la cabeza, garfios en el muñón, patas de palo, etc. Estos personajes atiborrados de ron, eran el martirio de naves oficiales que venían repletas de tesoros esquilmados de los países dominados, y se encargaban de ‘recaudar’, ya con el trabajo hecho, los oros y las platas que venían camino de Europa, luego con estos botines, se escondían en el rosario de islas caribeñas, hasta salir a la próxima batida. Los mismos gobiernos europeos que mantenían disputas en nuestro continente, los utilizaban como mercenarios oficializados para llevar el terror y distraer navíos de guerra en estos pormenores. Esas naos, pertrechadas de bocas de fuego, con tremendos retrocesos al encender sus mechas y disparar descomunales bolas de hierro, bodegas, sentinas, palos de mayores, menores, de mesana, botavaras e interminables nombres descriptivos que recibían cada uno de los rincones del conjunto de maderas claveteadas y embreadas que flotaban. En el rincón más noble, de estas carabelas, fragatas, corbetas, galeones, etc. se hallaba el despacho del capitán del artilugio flotante, en el mismo desplegadas las cartas de navegación y en un escritorio, siempre a disposición, ese cuaderno, el cuaderno de bitácora, en donde reflejaba todo acontecimiento relacionado con la derrota a seguir por la nao, bien rumbos, climatologías, órdenes, acontecimientos del personal, era la caja negra actual pero en ese caso manuscrita donde se recogían todos los avatares de los viajes. En mi niñez, esa palabra, bitácora, quise interpretar lo que, realmente, luego descubrí que significaba, mi incipiente capacidad de deducción y curiosidad, observó que era la descripción cronológica de los acontecimientos ocurridos a bordo. En tal cuaderno el capitán con mas o menos destreza literaria plasmaba el cotidiano desarrollo de cualquier acontecimiento. Muchos de estos cuadernos luego sirvieron para instruir a escritores en el desarrollo de novelas, guiones de película, plasmaciones de historias reales o fantaseadas. Legendarios barcos pasaron a la historia por sus aventuras del uno al otro confín de la tierra.
Bueno con este preámbulo de la descripción de ‘bitácora’ ¿a quién no le gustaría intentar llevarla propiamente sobre el devenir de su vida? Yo lo intenté en varias ocasiones, ‘mi diario personal’, pero nunca fui constante, además considerando la rutina de mi vida, pero se debería observar, no el aspecto personal, sino los acontecimientos que se han desarrollado alrededor de esa rutina, de ahí si se pueden observar crónicas bajo el punto de visto del descriptor. No soy constante, pero lo intentaré.

Nuevas experiencias

Nuevas experiencias
Me animé a la creación de un blog, weblog, bitácora o como se le quiera llamar. Yo, un tanto anárquico en la lectura y seguimiento de directrices e instrucciones, al crear el primero de los blogs porque, realmente, fueron dos, vi que las ayudas venían en inglés y, aunque me defiendo algo, no quise, ni tuve paciencia en esforzarme. (Este fue en ‘Blogger’). El segundo, donde ahora inicio mis piruetas gráficas, me resultó mas cómodo, pero aún así estoy bastante perdido, despistado, todavía no he accedido a las ayudas y descripciones sobre el tema.
Ya he escrito 3 o 4 artículos, ignoro si alguien los habrá visto, lo mismo tengo algún curioso seguidor, pero como desconozco como alguien puede acceder a estas lecturas, no sé si alguien pueda arribar a ‘mis temas’ aunque, realmente, no es prioritario para mi ese objetivo. Solo lo entiendo como una descripción, como si lo hiciera en un cuaderno propio o en un archivo de Words, por ejemplo. Pretendo desahogar en algún momento mis comentarios, acertados o no, sobre temas diversos, opiniones personales, siempre rebatibles, pero que son parte de mis personales puntos de vista.
Lo curioso es que desde el inicio de esta nueva experiencia me siento bloqueado (internamente lo he asociado con ‘blogueado’, haciendo esta invención léxica como sinónima, y con sonido similar). Cuando ahora pretendo escribir sobre algo, mis mientes no reaccionan. Estas ‘bitácoras’, dicen que traducción hispana del anglicismo ‘blog’ podrían, en parte, ser objetivo de diarios personales, pero si reparas un poco, ¿a quién le puede interesar anotaciones de personajes ignotos, carentes de méritos mencionables, ausentes del famoseo y amarilleo.?
Quizás deba proponerme un proyecto y a través de facetas y vivencias de mi ya extensa vida hacer comentarios de los aspectos en que ésta se ha desarrollado, procurando, a modo de cronista de villa, hablar sobre asuntos de los que he sido testigo, tratando de soslayar politiqueos pero, en ocasiones bastante ineludible, y dar y repasar momentos sencillos vividos en niñez, adolescencia y siguientes facetas. Procurando documentar el entorno compartido con seres de mi misma humilde condición y desde mi modesta atalaya dar pregón de la vida que yo vi y del modo que la vi, eludiendo influencias, en lo posible,
Haré o intentaré algo sobre ello y a ese diario, añadiré o combinaré aspectos puntualidades que la actualidad requiera n o merezcan, a mi modo de ver, algún comentario.

Páginas opinión ABC (Jon Juaristi)

(domingo 01/05/05)
Desde mi rincón, del bar, lugar privilegiado y escogido, para desarrollar mis inesperadas y desprogramadas divagaciones que traslado en simples servilletas (esas que tiene como marca ‘gracias por su visita’), me dispongo una vez mas a relatar, opinar algo sobre cualquier tema que me surja en el momento. El ‘rincón’ de esta ocasión se ubica en el bar La Peseta, modesta esquina que se sitúa en el distrito de Arganzuela de Madrid, situado en la zona sur, pero próxima al centro de la capital. El bar es una modesta instalación sin ningún tipo de lujo, el clásico bar de barrio, regentado por un tal Antonio, no muy profesional, por lo menos en cuanto a los menús del día se refiere (nunca sabe la componenda de los menús y tiene que solicitar información del cocinero si le consultas algo sobre el asunto de comida). En atención a la barra si lo lleva bien. Aunque las circunstancias actuales no favorecen en determinados lugares a mantener un personal especializado, aquí las personas que van pasando son amables y atienden bien. Todos inmigrantes, él mismo, tiene novia marroquí, el fulano en cuestión tendrá cuarenta y tantos años, ella le ayuda, tiene un cocinero argelino, que domina la cocina española, pero a partir de la tarde se transforma, la bebida lo cambia de situación. Desde que llevo yendo he conocido a chicas ucranianas, colombianas, ecuatorianas, peruanas, etc, pero siempre con un buen nivel de atención. Pues una vez identificado el lugar, y escuchando una fantástica melodía de música de fondo desde la emisora KissFm, entonada por la británica Dido y titulada ‘White Flag’ (Bandera blanca), desarrollo mi ‘servilleta’ a raíz de leer un artículo de opinión suscrito por Jon Jauristi, en las páginas de ABC, del domingo (01/05/05), en la nueva sección ‘Proverbios morales’ y de título ‘Lectura’. Me hace un gran favor el buen articulista que, en cuatro palabras, describe el contenido de una obra (no quiero ni mencionarla, pero para referencia debo indicar que es algo así como ‘Otra idea de España’) suscrita por un tal (tampoco quisiera mencionarlo) Suso de Toro, de lo del apelativo Suso ni comentarlo de lo de ‘Toro’ ofende a tan noble, y enraizada en este suelo, especie. Suerte tienen algunos ‘ejemplares’, por favor que no los clonen ni crionicen, que el ‘libertinaje de expresión establecido’ y que sostiene nuestra denostada ‘libertad malinterpretada’, permita a estos ‘ácaros’ depositar sus excrementos gráficos en cualquier lugar y que alguien no menos ignominioso personaje los publica y alguien, no menos impresentable y que, para nuestra desgracia, rige los destinos de este despojo de ¿nación?, ¿sé puede mencionar?, un tal Rodríguez, aliado en tripartitos, aliado con secesionistas, oportunista de aprovechados de prebendas otorgadas por tan corrupto sistema, hablaron en sus tiempos, no lejanos de 100 años de honradez y como acostumbran, si aquello fue o no verdad la derrocharon en poco tiempo, ahora derrochan de la alcancía rebosada por un equipo de 'malvados' que llevó a este país a encabezar los crecimientos económicos europeos, algo imperdonable, para la envidia española, pecado capital prevaleciente, pero que gracias a esos ‘desmanes económicos’ que aquellos 'malvados' cometieron, todavía se sostiene por inercia un ápice de aquel reluciente expansionismo económico. Los momios otorgados a esas hidras que dominan, algo así como, la llamada cultura y que autoaplican a sus currículos (la diosa Ana Belén (Maripili Cuesta), dijo, exclamó en abierto, “nosotros, la gente de la cultura”, jajaja), apancartaron (yo también invento palabras, no solo van a hacerlo ellos) domingo tras domingo, y encabezaron, a los abanderados tricolores, para en el lugar donde otrora estuviera la Mariblanca, en esa céntrica, nunca mejor dicho, Puerta del Sol; para desde ahí, ‘machacar’ a la malvada derechona, fascistoide. “Nunca mais”, proclamaron una y otra vez, algunos, pensaron que eso del ‘mais’ significaba otra cosa, “No a la guerra”, a esa ‘guerra’ no a otras, las de África se ignoran, son lugares mas ignotos, “sigamos las directrices de demócratas castristas, chavistas, mohamedistas, esos si que ejemplifican, pueblos libres por la gracia de líderes tan abiertos”. El tal Rodríguez y sus correligionarios no dudaron en aprovechar, la confusión que produjo la matanza de unos malvados seguidores de Alá (y especifico malvados porque esos fueron, ¿con cómplices internos?, esos no interesan, y para que no se malinterprete, yo reconozco la bonhomía de la mayoría de seguidores de Alá o cualquier otra confesión), en connivencia con profesionales del tiro en la nuca, algún día se sabrá, para tergiversar unas elecciones que nunca se debieron celebrar, después de tal acontecimiento y la manipulación de algo tan sagrado como pasarse por el arco del triunfo una reflexión, invitando desde sus minaretes (SER, PAÍS y demás extensiones favorecidas en su día por un tal González a un tal Polanco), a convocar a la intimidación y asalto de las sedes y seguidores del partido hasta ese momento en el poder.
Pues volviendo a lo que iba el Sr. Juaristi, al desvelar la bazofia de ‘masturbaciones mentales’ de ese híbrido me ha liberado de poder caer en la tentación de emborronar mis ojos con esas inmundicias que en cuatro palabras, repito, descubre el autor del artículo.

A vueltas con las Fiestas

Mi última referencia fue relacionada con las fiestas patronales. Bien pues hoy en Madrid es el Día de la Comunidad, festivo por tanto. Madrid, como gran ciudad y cosmopolita no es el sitio idóneo para la participación en una fiesta. Si anuncian diversos festejos, con relación a ese momento, pero debes de ir ‘in situ’, si es que quieres participar. Nunca fui festero, no desdeño las tradiciones, pero no me gustaron las fiestas colectivas, los tumultos. Entonces dado el carácter impersonal de la ciudad grande, como decía para participar debes acudir. No es como la pequeña localidad en la que nada mas poner los pies en la calle se intuye, se vive directamente la fiesta.
Hoy en día en Madrid, además coincidiendo con la oportunidad de enlazar cuatro días festivos, los llamados madrileños de siempre, ‘usan’ estos escuetos momentos vacacionales para darse un ‘festín’ de carretera y después un difícil acomodamiento playero. Se invaden las arenas, restaurantes, de los llamados típicos que, para nada lo son, llenan los fogones, hornos de corderos, chuletas, ensaladas para dar de comer atropelladamente a esa turba ávida de aventura, pero que no es tal, salen del bullicio capitalino y se agolpan en playas, restaurante, prados, maltrechos, después de esa plaga ‘peor que langosta’ y los móviles festejan también el momento, hoy ni un ápice de intimidad. Hay que contar lo ‘bien que se está pasando’ al que no ha tenido la oportunidad de salir, en un espíritu de ‘chinchamiento’. No sé dan cuenta muchos de esos que el único que se encuentra en ventaja es el que se ha quedado, disfrutando de su parque, su cerveza y tapa del mediodía en el bar habitual, la lectura cómoda de su periódico o su libro y si a mal no viene una película elegida para contemplar en su cómodo sofá.
Resumiendo, no es que pase de las fiestas, no, pero parecen momentos de obligada diversión en grupo. Nada hay peor que a la vuelta al trabajo te encuentres con el relato de las aventuras de los excursionistas, siempre distorsionando la realidad, porque no habrá tribulaciones, todo habrá sido ‘fantástico’, se pretende poner los dientes largos al tranquilo y ‘pobretón’ que no ha participado de los tumultuarios lugares de expansión. Habrá que ampliar playas, campos y demás sitios de asueto, sino llegará el momento que después de esos placenteros viajes no tengas plaza ni para extender la toalla, de hecho ya, a veces, es como encajarla como si fuera pieza para completar el puzzle.

Diferencia en la concepción de fiestas patronales

Hoy es la patrona del barrio madrileño donde resido, Arganzuela, con una población próxima a los 250.000 habitantes, aquí a esta festividad en honor a la virgen María, la denominan de la ‘Melonera’. Siento decir que no puedo decir porqué, yo, el investigador, pero me enteraré, no cejaré en el empeño. Con motivo de esta celebración y para tratar de animar al personal, las concejalías de barrio organizan una serie de diversa y variada índole de festejos. El centro de animación lo instalan en el parque de Arganzuela, lindero con el minirrío que bordea el sur de Madrid, el Manzanares, con mejor presencia, gracias a una canalización bien cuidada arquitectónicamente, pero con poco agua. Ahí, en ese lugar, donde habitualmente hago mis ejercicios de andar y deportivos, montan una serie de casetas y atracciones verbeneras feriantes. Además un escenario, con el fondo de una fuente iluminada, para la actuación durante 3 noches de cantantes de más o menos popularidad, creo este año Manu Tenorio, Rosarito, no sé mas, no estoy muy puesto en estos temas y que sirven de regocijo a una concurrencia ‘relativa’, Parecen muchos, pero no llegan ni al 3% de los habitantes del barrio. La musa o pregonera de las fiestas será la ex Miss España, Lorena Bernal, también conocida por actuaciones en papeles de series en TV. El sábado una carrera popular por las calles del distrito, unos 10 kms, patrocinada por el Hipercor de la zona. Sesiones de torneos de juegos de mesa, ciclos de cine, bailes, etc. Una serie de actividades, ficticiamente, gratuitas porque las financiamos, indirectamente, con nuestros impuestos.
Pero Madrid es una ciudad impersonal. O vas directamente a los actos ‘in situ’ y te adentras en la fiesta o sino no té enteras, no se propicia el ambiente, la fiesta no llega a ti. Puede parecer que haya bastante nivel participativo pero apelando a estadísticas no acuden a los actos más allá del 4% de los residentes (Arganzuela sobrepasa los 250.000 habitantes).
Yo nunca fui festero. Quizás el condicionante de haber vivido mi infancia en una ciudad grande como Barcelona y el resto de mi vida en otra más grande como Madrid, no me ha hecho muy participativo, he carecido de esa tradición. Por otra parte a mí las fiestas me gustan cuando me apetecen no por tener que seguir una folklore. Posiblemente esto se propicia más cuando el lugar de residencia es más pequeño, pueblo, ciudad pequeña, donde las gentes cohabitan en un círculo mas participativo y esperan con mayor anhelo el cumplimiento de las tradiciones. Hace breves días, en TV, durante una celebración festiva en una pequeña localidad de la Comunidad de Madrid, entrevistaban a un lugareño de edad avanzada solicitándole un comentario al respecto y con la ‘sabiduría’ que otorgan los años, opinaba que las fiestas ya no eran, ni representaban lo mismo. Antaño, la llegada de ese momento era esperada, tras las labores agrícolas, para celebrar una etapa y era el único momento de esparcimiento y diversión con el que contaban tras un duro año, y, seguía, que hoy en día la juventud tiene amplia y holgada fiesta cada fin de semana. La ‘abundancia’ en cualquier cosa desapasiona el deseo. ¡Cuánta verdad se encerraba en ese modesto y simple comentario!.

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