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LOS ARTILUGIOS QUE SOPORTAN O ROTULAN MIS GARABATOS-16/09/12

LOS ARTILUGIOS QUE SOPORTAN O ROTULAN MIS GARABATOS-16/09/12

  

Estoy, una vez más en ‘mi hotel’ La Barracuda (Carihuela, Torremolinos). Sentado en mi rincón del bar-piscina y en compañía de mi whisky de ‘The Happy Hour’ (Hora feliz), tengo extendidos a mi alrededor mis cachivaches diversos, gafas de ver de lejos, de cerca, estuche con diversos bolígrafos y rotuladores, MP4 al oído escuchando algunas de mis selecciones, en una palabra en mi salsa. Encima intercambio conversaciones o chistes con los camareros que poseen el gracejo del acento andaluz, Antonio Bravo ‘El Chato’, su hijo, 20 añitos y todo un tallo que estudiará enfermería en breve, tendrá más de una paciente que suspirara, aunque el de momento tiene bajada la bandera, no está libre, ‘El Agu’, Agustín Fajardo, muy moreno y orondo y con un gracejo y tablas especiales, ‘El Tapia’, no por sordo, es de apellido, Pepe Tapia, parece despistado pero no es tanto, todos profesionales como se dice lo de la copa del pino. A todos los conozco, bueno excepto al junior, desde hace 23 años.

Bien, pues una vez aportado mi perenne prólogo, digo que os podrá parecer curioso el tema pero tiene diversas ‘lecturas’. Me explico, al acabar el bachillerato elemental (4 años y reválida) allá por el año 57, podías quedarte ahí y ya tenías un titulillo base que te habían aportado unos conocimientos someros pero que cimentaban algo tu formación, tengo que decir que el plan de estudios era bueno y si lo estudiabas bien, con ello tenía conocimientos culturales por encima de los de un universitario actual. Sí, se le daba importancia a la memoria, lo que luego mentes demasiado preclaras dijeron que era la inteligencia de los tontos pero que te daba una rapidez de actuación importante. No había calculadoras pero yo nunca tuve necesidad de usar los dedos para contar, cualquier cálculo no demasiado complicado y basado en las cuatro elementales reglas aritméticas lo llevabas a cabo con rapidez. Casi con 9 años y por la dirección de, un gran autodidacta, mi padre, me sabía todas las capitales de los países de mundo. Pregúntale ahora a un bachiller o ‘uni’ la capital de Sri Lanka, entonces Ceilán y no sabrá que tenía el nombre de un famoso detective televisivo, el teniente COLOMBO y sin ir tan lejos, incluso háblale de las de Estonia, Letonia y Lituania, en Europa. Les suena menos que una campana sin badajo y te contestan ‘eso no lo he dado’ y tienen razón. Dicen que es mejor  razonar que memorizar pero hay muchos temas de tipo cultural que no tienen raciocinio por ejemplo éste, el nombre de las capitales de los países y no exageremos ¿eh? a mí no me hicieron aprenderme la lista de los 33 reyes godos, conocía los que la mayoría sabía, Ataulfo, Recaredo, Wamba y Don Rodrigo, el de la batalla del Guadalete donde fue derrotado por Tarik y Muza y fue el inicio de los bereberes invadiendo  España, luego vinieron otros ‘muzurmane’ (que diría un malagueño de arraigo) que solo no pudieron con Don Pelayo, en la montañosa Asturias y la protección de la Santina la virgen de Cuadonga para todos los españoles Covadonga.

Los chavales que por circunstancias no hacían bachiller que eran muchos, en la escuela aprendían en un libro general, una enciclopedia que estaba dividida en diversas materias básicas pero con menos profundidad que los estudios de bachiller mencionado.

Como decía, ese primer título, te daba acceso a formaciones profesionales con mejor cimiento o a carrerillas de segundo nivel.

Si continuabas y accedías al estudio del bachillerato superior (2 años más y su revalidación) en el que había que elegir entre Ciencias o Letras aunque ambas ramas compartían asignaturas pero derivaban, las primeras, en matemáticas, física y química y la segunda en un mayor estudio de literatura y luego, lo principal, el griego y latín.

Cuando acababas ya eras ‘don’ pero, como se decía ‘don sin din (dinero) 3 puñetas en latín’.

La figura del bachiller provenía de antiguo. Que yo recuerde el personaje ficticio en el Quijote, del bachiller Sansón Carrasco. Quizás, pero lo ignoro, haya habido otros famosos bachilleres ficticios o reales literarios. Invito a colaboración a algún lector y que sepa algo del asunto.

Yo, dejemos la modestia a un lado, era un consumado estudiante, por supuesto no sería el mejor pero, tenía responsabilidad y rabia propias para crecerme ante la ya inexistencia y apoyo del instructor de mis años infantiles, hincaba codos en todas las materias, me gustasen o no. Tengo ejemplos en la imposición de una disciplina del régimen estudiábamos Formación del Espíritu Nacional, el libro estaba escrito por un tal De Orte, falangista de alto grado que nos daba la clase y se citaban los 27 puntos de la Falange proclamados por José Antonio Primo de Rivera en la creación de esta facción política y el citado profesor luego comentaba el significado más reconocible de cada punto, pues Adolfito, si digerirlo bien, se aprendió de memoria los 28 puntos, siendo el 18 muy extenso y este prócer me sacaba muy de vez en cuando al encerado o a que lo recitara como ejemplo a mis compañeros, tal es que me ofreció ser flecha y me auguró un preclaro porvenir. Fue un apuro, yo era apolítico, era un niño de 13 años y no entendía nada de eso ni quería serlo pero pensaba que una negativa podría ser ‘peligrosa’. Recurrí a una enfermedad de mi madre que, aunque la tenía no le imposibilitaba el movimiento y eran crisis reumáticas de cadera y espalda, bueno dio resultado y no tuve las posibles represalias pero me siguió exponiendo como ejemplo.

Otra muestra de mi memoria fue que yo el latín no lo digería bien y para aprobar un examen me aprendí de memoria las elegías de Ovidio, creo que alrededor de ciento y pico líneas versadas en latín y su traducción ¿Resultado? MH, matrícula de honor en latín y en Formación.

En la escuela de Comercio teníamos taquigrafía, los garabatos daba lo mismo porque había diferentes trazados pero yo tenía los 10 textos que ocupaban algo más de medio folio su traducción, pues estos fueron a parar a mi disco duro y claro para que no fueran calcados los formateaba a mi manera, el mismo resultado MH.

Sobresaliente en italiano solo por aprenderme de memoria canciones y los verbos más usados, otro Sobresaliente. Memoria y picardía, buena mezcla.

Entonces siendo de ciencias pusieron a convocatoria un concurso sobre poesía épica de la guerra del momento de España en Ifni en el Sahara por culpa de los fosfatos hallados porque sino era un simple desierto y salió Adolfito con 150 versos que ganó el concurso, esto le dio mucha rabia a mi compañero de mesa, Joaquín Arozamena, después locutor y presentador de televisión, éramos y seguimos siendo buenos amigos, ahora con poco contacto pero eso de que le invadieran su terreno le sentó fatal.

El premio consistió en un ejemplar del libro de Ortega y Gasset ‘España invertebrada’ y un viaje de 4 días haciendo la ruta del Quijote por pueblos de Toledo y Ciudad Real, todo un logro y un disfrute para el letrado científico, jjjjj.

Todas estas relaciones con lecturas quijotescas más la lectura entre otras de Os Lusiadas, obra cumbre de la literatura portuguesa de Luis de Camoens en el que su libro también contenían 140 sonetos, la forma más difícil de escritura poética, composición de catorce versos endecasílabos, dos cuartetos y dos tercetos, me provocaron un ataque de inspiración y yo, el platónico, llegó a escribir unos 25 sonetos no publicados, creo que tengo alguno guardado por algún lugar de mi ‘Mancha’ (cajones revueltos).

De la afición poética me pasé a la prosa y hasta quise bocetar  una novela pero quizás me faltaba tiempo o inspiración para hacerme un planteamiento de larga trama así que me quedé en mis relatos y comentarios sobre escritos o columnas leídas de escritores o periodistas a los que acompaño o difiero según mi opinión más o menos acertada.

Luego con los años y ya en la era internet me creé un blog el año 2005, tengo mucho escrito aunque soy algo ‘guadionoso’ entro y saldo a discreción.

Creo tener pendientes de pasar al blog más de mis comentarios, algunos pierden vigencia si son noticiables del momento, pero otros perduran, lo malo es que hay que poner mucha mano a la obra.

Hago los escritos a la mesa o barra de un bar cualquiera. Empecé la idea de escribirlos en esas servilletas del bar que ponen ‘Gracias por su visita’, hubiera sido curioso que las hubiera sido curioso conservarlas pero según entraban en el blog la servilleta era reciclable, luego cuadernillos de todo tipo y ya para romper el molde, estando en septiembre en la barra del bar.piscina de ‘mi hotel Barracuda’ probé escribir en posavasos y este así se engendró en cinco de ellos por delante y por detrás con mi  diminuta ‘hormigueril’ letra que la uso si se precisa porque tengo al menos 5 o 6 maneras de escribir. Lo que escribo diminuto necesito gafas para leerlo.

Y luego, con los útiles que escribo, lápices, portaminas, negro o de color, bolígrafos del BIC al Dupont de oro y ahora, el dia 1 de septiembre vuelve a escena mi adorada estilográfica Montblanc la que he reseñado en anterior blog.

Espero de vuestros comentarios, siempre gustas y sobre todo deseo sea ameno lo plasmado aunque sé que me extiendo un poco pero es que me gusta como le complacía al maestro francés, Marcel Proust y sus 7 volúmenes de La Recherche o ‘ A la busca del tiempo perdido ‘, no os la perdáis, aquí Marcel se iba de 25 a 30 páginas para desglosar como era una salón.

Me contagió.

 

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