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SOPORTE DE LECTURAS ¿PAPEL O eBook? – 09/05/2013

SOPORTE DE LECTURAS ¿PAPEL O eBook? – 09/05/2013

  

Difícil alternativa la que me planteo. Por una parte y por la influencia de mis años soy, como conservador de costumbres, proclive al papel pero no puedo declinar el avance de los tiempos en los que vivo y que, además, son rápidos en alternativas, lo de ayer ya es historia y sobre todo en asuntos de tipo electrónico y temas similares.

Un soporte eBook es una pequeña ‘biblioteca’ de unas medidas de rectangulares de 12x15x2. Ahí tengo almacenados unos 250 libros quedando espacio para muchos más. Encima, ‘baratos’, están a la orden del día las bajadas ‘piratas’ de Internet y no nos resistimos a cánones que, por otro lado, son abusivos. Posiblemente tanto en libros como en músicas si los precios estuvieran más asequibles consumiríamos más legalmente.

Aunque no nos engañemos, ‘las fiestas gratis cuesten lo que cuesten’ que en plan chulapo decía el cajero veterano de una agencia que dirigí del banco donde trabajaba.

Entonces resulta práctico llevar encima esa volátil biblioteca.

A mí, personalmente, preferiría el papel. En mi modesta estructura de estanterías he llegado a tener unos 1.500 libros ahora reducidos a unos 500 o 600, el resto los he ido regalando una vez leídos, ¡jamás he tirado un libro! Me sentó muy mal que en una biblioteca municipal, próxima a mi domicilio, consulté para hacer una donación de unos 600 libros, no de lujo pero en perfecto estado y de autores, de sobra, conocidos, clásicos y modernos, recibí por contestación de la funcionaria de turno que ellos no estaban para recoger lo que sobraba en nuestras casas y que podía llevarlos a la Puerta del Sol un día destinado que había para donar libros a Hispanoamérica. No la denuncié pero tuve que haberlo hecho. Entonces, poco a poco, entre amistades he ido repartiendo esa culturilla de la que nadie anda muy sobrado y además les daba la recomendación que, a su vez, cuando los leyeran que siguiera ‘rodando la bola’ nunca una basura o vertedero.

Ignoro si con el tiempo, nada es imposible, el papel dejará de existir, yo desde luego no lo veré. Además lo mismo que tenemos museos de múltiples argumentos, materias y temas, las grandes bibliotecas nacionales quedarían como tal, museos de lo que fue el libro.

Es imponente en Madrid, la Biblioteca Nacional, en el Paseo de Recoletos, grandioso y monumental edificio que se inauguró bajo el reinado de Felipe V en marzo de 1712, siendo sus arquitectos, Francisco Jareño promotor del proyecto y luego finalizado por su colaborador Antonio Ruiz de Salces.

Ahí se ordenan desde manuscritos, incunables y lujosas colecciones donadas o compradas a familias potentadas.

En palacios y casa solares de la nobleza y familias de alto poder económico las bibliotecas eran presunción de sus moradores, aunque en muchos casos no se les daba el uso debido y eran mas ostentaciones que efectos de su cultura. Pero de una forma u otra sirvieron para dar acogida a esa saber que sí ocupa lugar.

El español no ha sido lector avezado y aún ahora, aunque algo más no tenemos muy buen número en el escalafón de países por lectores. Si un alto grado de edición y publicación de volúmenes, es curioso.

Conocí el Madrid en donde, con escaso espacio para leer por los coches atiborrados de trabajadores, algunos como podían llevaban las novelas del oeste de Marcial Lafuente Estefanía y que, normalmente, alquilaban en casas dedicadas a este negocio y en caso de las mujeres se estilaba Corín Tellado, novelas rosa, románticas y de amoríos. Por cierto, por curiosidad he leído, recientemente, dos novelas de tal autora y me ha parecido un buen estilo de escritura, bastante cuidado. Bueno al menos era leer algo.

Tengo, no sé si buena o mala, costumbre de llevar adelante dos o tres y hasta cuatro lecturas a la vez. Esto me sirve para escoger el momento de ánimo el más acertado aunque siempre hay alguno que engancha más y entonces le das más dedicación.

En el momento estoy leyendo un best seller ’50 sombras de Grey’ que me empezó interesando bastante, ya no me queda mucho pero ha derivado en un sadomasoquismo encubierto, bueno no tanto, y aunque no sea tiquismiquis, leo erótico y veo ero-pornos que, aunque no como materia primordial, de todo hay que conocer.

En papel estoy leyendo ‘La muerte del león’ de Henry James y Madrid-1807, de José María Blanco White y recién acabada ‘La sombra del viento’ de Carlos Ruiz Zafón y ‘La catedral del mar’ de Ildefonso Falcones, ambas las recomiendo.

Desde luego y como conclusión alguien conocido pero que ahora no recuerdo sacó una moraleja ‘Siempre se aprende algo hasta de un libro malo’. Estoy de acuerdo.

 

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3 comentarios

carmen -

Jajajajaja, ha contestado Ud. un poquito tarde eh?
A caso ha estado de vacaciones
Biquiños

Adolfo -

Respeto su opinión y tiene razón que, generalmente, es bueno abonar desde la niñez pero no siempre es posible y no solo por tema económico, yo estuve al borde del hambre dada mi existencia próxima al fin de la guerra incivil.
Por supuesto que el saber ocupa lugar y claro del manantial de la lectura surgen los vocablos para pronunciar o escribir.
Yo tras 45 años de cotización y con jornadas de hasta 11 horas de trabajo, solo parando a las comidas, trasnochaba algo para leer, también en los largos recorridos de autobús para ir al trabajo y dentro del trabajo, tenía que leer un promedio de 12 páginas de circulares bancarias.
¿Satisfecha la señora?. Poder es querer y no justificar.

carmen -

Pues mire Ud.ami personalmente la lectura no me atrae, seguro es debido a lo poco q la practique de niña, por desgracio ami no me fue posible hacerlo.
Ud. si ha tenido suerte, de tanto leer es por lo q escribe con palabras rimbombantes, mientras se lee no se trabaja jajajaja
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