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CONJUROS

CONJUROS

No es la primera vez que a través de un artículo de los que leo en la revista dominical XLSEMANAL saco partido para usarlo de referencia a un comentario mío, lógicamente, bajo mi punto de vista sobre lo desarrollado por el articulista profesional.

Ya elogié en una ocasión a Carmen Posadas, escritora y periodista uruguaya, residente en España. Es transparente en sus comentarios, simple. Con esa simpleza aborda temas sobre cualquier asunto, entonces al leerla, te hace vincularte sobre ese contenido.

Este artículo lo titula “Darle la vuelta a la pisada”. Lo inicia para hablar ella sobre conjuros, al parecer, yo no lo leí, recientemente, había denostado a los adivinos y videntes que valiéndose de una ‘influyente palabrería y charlataneo, son capaces de saquear los bolsillos y las mentes de tanto ingenuo e incauto como existe en el mundo’. Con este artículo ella quiere demostrar que no es tan descreída en una forma de interpretar ciertos conjuros, como pareció demostrar en su anterior crítica, sino más bien en el proceder. Su forma de observarlos es muy diferente. Opina que, como a primeros de año, parece que siempre nos proponemos o programamos la realización de buenos propósitos, pues pueden ciertas creencias colaborar a su conquista y ejemplifica con algo tan simple y conocido como colocar unas ramas de perejil es una estatuilla de San Pancracio para la consecución u obtención de un logro pero, inmediatamente, aclara que si no ponemos nuestra voluntad junto con esta ‘creencia’ nada se realizará, con lo que da a entender que lo del perejil puede ser un acicate pero no la solución. Alude. como creyente, que la ‘fe mueve montañas’ pero será el empeño de nuestra voluntad la que nos haga alcanzar ese objetivo, por mucho tengamos luego la ingenuidad del beneficio que nos ha aportado aquella invocación al santo.

Como ejemplo de un conjuro de su país, habla de uno de los gauchos y nos explica que éstos, para cambiar una situación de mala racha continuada, en el campo, por supuesto, marcan la huella del pie derecho en terreno de barro húmedo, con una palita levantan el cepellón donde se sitúa la huella y le hace un giro de 180º como dando a entender que si los pasos que dieron fueron malos, si los cambian de sentido lo malo tendrá que ser bueno.

Visto así, la explicación es simple, si hacemos una cosa mal, pues realizándola al contrario se convertiría en bien. Aparentemente es sencillo de explicar, pero yo soy un tanto escéptico. Entonces todo tendría una fácil solución. Y, sinceramente, se cree alguien ¿qué todo es así de sencillo?. Yo pienso que no. Ahora bien, indudablemente si lo que nos ha salido mal hacemos por cambiar algo en la forma de actuación anterior, posiblemente esto, nos reporte algún beneficio.

Por intentarlo que no quede, pero ya digo con criterio efectivo, no esperando magias ni milagros.

 

 

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