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LA TRAMA INCENDIARIA DEL PP - ABC 19/08/06 - JUAN MANUEL DE PRADA

LA TRAMA INCENDIARIA DEL PP - ABC 19/08/06 - JUAN MANUEL DE PRADA ¡Que curioso!, como dicen que una imagen vale mil palabras al abrir la página de ABC nº 5 del día 19 de Agosto, me he enfrentado a la viñeta de D. Antonio Mingote y ella me ha dado pie para expresarme y solazarme a mis anchas. Pero mira por donde al bajar la vista de ese genial dibujo me siento como plagiado. Juan Manuel de Prada, lanza paritarias diatribas sobre el tema, son de chúpate dómine, pero le comunico que en esta ocasión no me ha hecho recurrir al DRAE para captar su contenido, voy mejorando.  Resulta que cada uno en su estilo y en la distancia profesional que nos separa, el lo es, yo, un simple amateur, pero ambos desembocamos en el mismo mar. Claro siempre es primordial conocer el contenido del articulistas para establecer los paralelismos a los que me refiero por ello me atrevo y con su permiso a difundirlo, para establecer la comparación a la que me refiero:LA TRAMA INCENDIARIA DEL PP – JUAN MANUEL DE PRADAHAY que ser, desde luego, un fascista con espolones para negar que detrás de los incendios que en fechas recientes han socarrado los montes gallegos hubiese una trama organizada por la facción opositora. La higiene democrática exige que cada palo aguante su vela; y nuestro Dignísimo y Diligente Gobierno no puede ni debe apechugar con una responsabilidad que a todas luces corresponde a ese hatajo de resentidos que se aloja bajo las siglas de la derecha. Empezando por su secretario general, ese Rajoy que, bajo su apariencia bonancible, encubre a un exaltado de la peor calaña. Porque, veamos, ¿dónde se hallaba Rajoy cuando empezaron los montes gallegos a arder como la yesca? ¿Acaso no veraneaba por aquellos lares? ¿Quién nos asegura que, en lugar de dedicarse al esparcimiento, no estuviera urdiendo con sus compinches el dispositivo pirómano, organizando las falanges de vándalos que, tea en mano, han calcinado los bosques? ¿No se les antoja muy sospechoso que fuera precisamente Rajoy, acompañado de su acólito Núñez Feijóo (otro que, bajo su fachada modosita, esconde un ferocísimo ángel flamígero), quien primero se desplazara a uno de los muchos lugares del delito, mientras nuestro Inmaculado y Benemérito Presidente del Gobierno aún permanecía tumbado a la bartola en su palacete de verano? ¿No parece más probable que el pérfido Rajoy, como aquel Nerón de infausta memoria que alcanzó el orgasmo mientras contemplaba Roma consumida por las llamas que él mismo había prendido, quisiera disfrutar de cerca los frutos de su trapisonda?Allá donde fijemos la vista, sólo nos tropezaremos con pruebas flagrantes de la avilantez del PP. Piensen, por ejemplo, en ese Plan de Emergencias diseñado por Manuel Fraga poco antes de ser providencialmente desalojado de la poltrona autonómica. ¿Alguien puede explicarme por qué demonios el octogenario Fraga se puso a diseñar un Plan de Emergencia, si ya podía imaginarse que, cuando la tortilla diese la vuelta, su sucesor se iba a encargar de anularlo? ¿No adivinan la astucia de Fraga? El muy bellaco diseñó el Plan de Emergencia con el único propósito de despistar a sus sucesores, que ocupados orgiásticamente en desmantelar cualquier vestigio de su legado (aunque fuese provechoso, o sobre todo si fuese provechoso), no tendrían tiempo de reaccionar cuando las llamas empezasen a causar estragos. Y lo mismo puede decirse de esos retenes de veteranos curtidos en mil luchas contra los incendios que Fraga no se preocupó de mandar a su casa con una patada en el culo; como él no lo hizo, en un ejercicio flagrante de omisión del deber, tuvo que hacerlo apresuradamente Touriño, que no puede estar en misa y repicando. Nunca la Historia podrá castigar como se merece la deslealtad de Fraga.Pero cuando se ha demostrado irrefutablemente que los incendios gallegos han sido orquestados por el PP ha sido al descubrirse que, entre los pirómanos detenidos, se cuenta un candidato socialista. Si el pirómano hubiese sido un candidato pepero aún podríamos albergar dudas razonables, pues la felonía de Rajoy no admitiría maniobras tan burdas. De todos es bien conocida la habilidad de estas hienas de la derecha para ganarse la voluntad de tránsfugas con sobornos y demás golosinas crematísticas. Ese pirómano presuntamente socialista no era, en realidad, sino un traidor untado por Rajoy, quien, despechado tras la derrota electoral, no ha tenido empacho en convertir su patria chica en una nueva Troya. ¿Hacen falta más pruebas del ominoso contubernio? Menos mal que en España pegas una patada a un piedra y te salen cien intelectuales valientes y probos dispuestos, con desprecio de su vida, a desenmascarar trama tan criminal. Una trama que sólo los fascistas con espolones se atreverán a negar.”Repito con las distancias de pluma que nos separan el curso de nuestros torrentes nos llevaron al mismo destino. 
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