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GOLPES DE ESTADO (18/05/06)

GOLPES DE ESTADO (18/05/06) Por supuesto que los ‘golpes’ llamados de ‘estado’, dicho así son ignominiosos, inconcebibles, reprochables, inauditos y todos los calificativos antinaturales en derecho que se les puedan dar. Por tanto este es mi pensamiento y en ningún momento voy a defender la imposición del auténtico e ilegal ‘golpe de estado’. Que conste que asevero todo esto porque, mal intencionados que puedan leer conclusiones que voy a sacar me clasifiquen en un puesto que no me corresponde aunque, si a pesar de todo, a algunos ciertas cosas les parecen mal, los puedo justificar pero también les pediría que recapacitaran si no tienen confusos muchos criterios por los que puede haber, no justificación, sino confusión.Con ello empiezo mi reconstrucción y recapacitación sobre ciertas situaciones que, vista a través de los politólogos articulistas de diversos diarios, más que por conocimiento propio, me hace situarme en posturas que me crean cierta confusión y que cualquiera que utilizara su magín y profundizara en ello, comparando los escritos de estos ‘expertos’, sin dejarse llevar por el ‘color’, algo difícil, con que cada uno pinta sus visiones, quizá discrepara del contenido expresado por sus admirados. Yo tengo mis ideas y muchas veces, interna o externamente, estoy en contra de la opinión de quien lidera ciertas formas de pensamiento a las que me aproximo. Además ni yo, ni nadie, es capaz de ejercer una exclusividad en el razonamiento. Grandes pensadores y filósofos, han expresado sus teorías, en muchas ocasiones, por no decir casi siempre contrapuestas y por ello no han dejado de ser lo que eran. Se eligen caminos o conductas, pero también se pueden poner ‘peros’ a ciertas formas del camino elegido.Este entreacto proviene de que al contrastar lecturas de articulistas como dije de diversas tendencias, las opiniones me resultan tan distantes que parece mentira que donde alguien ve todo blanco, el opositor lo vea todo negro. Por esa regla la historia nunca puede ser creíble, porque en todas las épocas se habrá escrito a favor o en contra del personaje a tratar.Volviendo a los ‘golpes de estado’ o llamados así no lo son. Es complicado pero trataré de explicarme. Un totalitarista como fue Adolfo Hitler, no accedió al poder y cometió sus desmanes por la fuerza. Fue votado por el pueblo de a pie. El austro-alemán exalto la raza aria y provocó un nacionalismo de gran poderío a ultranza. Muchos de sus votantes luego se arrepentirían, pero en principio confiaron en él. En sus promesas y en sus delirios de grandeza. Esas cosas ocurren a menudo, se meten los papeles de voto en una urnas confiando en la ofrenda que el partido de turno plantea. Empezamos porque la mayoría de los votantes, de momento, no leen ni los programas, y los exaltados que acuden a los mítines, van en loor de multitudes con sus banderines y pancartas. Todo convenido y ocurre en todos los partidos. Aquí no se trata de ofrecer un buen programa, se trata de ganar al contrario, con exclamaciones, gritos y movimientos de brazos y manos que confirman sus procedimientos. En ese momento los políticos se visten de mecánicos, albañiles, van a los mercados, dan la mano a los pescaderos, besan a las amas de casa, visitan viejos y residencias, toda una parafernalia para conseguir el éxito. Vale, normal publicidad con objetivos claros, pero después el día que consiguen la poltrona ya no dan manos, se olvidan de sus promesas y empieza la cadena de errores e incumplimientos, pero nadie dimite, nadie levanta su trasero del puesto sustancioso y cómodo. En ese momento hasta sus propios partidarios o votantes, una vez defraudados y no digamos los opositores deberían solicitar como mínimo referendos para el arreglo de los desaguisados cometidos y si con eso no sirviera, es donde un Consejo de Estado Superior e Independiente, debería derrocar un gobierno de incumplimientos. En una palabra como si dijéramos por ‘incumplimiento de contrato’ se anula este gobierno. Eso sería como un ‘golpe de estado’ suave, porque ese Gobierno se podría defender diciendo que él ha sido el votado, (encima muchas veces gobernando en coaliciones indeseadas), pero sus votantes les confiaron el ejercicio de la verdad, no el de la marrullería. Por eso en países donde el nivel cultural no es elevado, muchas veces los militares, con el poder que representa el administrar las armas, han arremetido contra los aparentes demócratas que, ellos mismo, rompieron la democracia, con sus mamandurrias, nepotismos y demás escalafón de despropósitos. Yo no voto para que mi representante me time una y otra vez, le podré perdonar alguna torpeza pero cuando ya se observa malicia, debería de tener derecho a demandarlo y no aguantar los 4 años mínimo de compromiso para el que solicitó mi voto. Él me puede vejar, engañar, yo no puedo hacer nada contra él.Por ello digo ilegal puede parecer derrocar a un gobierno elegido, pero también es muy ilegal el mentir continuadamente e incumplir las ofertas realizadas. Las coaliciones políticas, la mayoría de las veces no son nobles, son simples intereses creados para compartir el poder. El poder tiene siempre muchos pretendientes. Yo opino que se puede sé de izquierdas o derechas (términos que ya van resultando obsoletos y hasta molestos), pero dentro de esas ideologías, están los temibles radicales o extremistas y, menos mal, hay una mayoría de intermedios y moderados, pero claro a estos se hacen notar menos. Los malvados gustan de exhibir sus modos y ya digo que lo peor de estas coaliciones, que entre sí no se pueden ni ver, es que se juntan con un solo objetivo y es derrocar cualquier proposición de lo que ellos llaman de signo contrario u oposición y esto en el mejor de los casos. Coaliciones ha habido siempre y existirán pero, son malos métodos, las derechas se unieron a partidos nacionalistas, las izquierdas hacen lo propio y resulta que los que se llevan el gato al agua son esas minorías o por lo menos nunca mayorías absolutas. Ahora, aunque evito bastante las páginas políticas de la prensa y los comentarios televisivos a nuestro presidente le ha entrado nostalgia de una de las etapas menos afortunadas de nuestra contemporánea historia y es la etapa de la 2ª República y, curiosamente, a la vez con su sonrisa perpetua le hace guiños a la monarquía. No sé puede estar con un pie en cada sitio. Además es de un antagonismo total. ¿Qué sabrá el Sr. Rodríguez de lo que fue la 2ª República si ni los mismos dirigentes de ella llegaron a saberlo? Había personas con gran valía, pero el pueblo era muy manipulable por las grandes dosis de incultura que había en el país. Ni siquiera historiadores que parecen ser de una misma confesión, se ponen de acuerdo en sus relatos. Se piensa en Azaña, como inventor de ‘hazañas’ valga el juego de palabras. Fue un hombre de ideas, pero no eran momentos para hacer fintas o malabarismos. Hubo asesinatos políticos, hubo revoluciones importantes, preludio de la desgraciada guerra que se vino encima, como fue la revolución del 34 en Asturias. Un sostenimiento de ese calibre, en un terreno mal abonado es difícil mantener. Entonces se tiró por la calle de en medio, y un militar golpista quiso arreglar el desaguisado, pero claro, desgraciadamente las confrontaciones civiles son las más trágicas, porque tantos familiares y amigos, apolíticos les tocó luchar en diferentes bandos por situación geográfica que se crearon odios, heridas y resquemores. Raro es el españolito de cierta edad que no cuente con muertos en ambos lados. ¿Son mejor los muertos de una parte que los de la otra?. A algunos les parece que sí. Para mí, tristemente, todos son muertos. En las guerras se pierde el honor y el vencedor, una vez conseguida su victoria, no sé conforma con ella, ya quiere todo y surgen malos consejeros con sus malos consejos y claro toda rehabilitación se va al garete. Porque repito, sin referirme al territorio nacional, sino a cualquier país del mundo, no se vota a una persona, sobre la base de unas promesas y luego no las cumpla, ese mentiroso por las buenas o por las malas debe ser derrocado y castigado. Aquí acabada la guerra, se debieron intentar curar heridas y buscar una solución democrática lo antes posible, pero ya digo los totalitarismos son férreos y consistentes. El Sr. Rodríguez, dado su cargo, debería contemplar aspectos más positivos que propugnaran unificaciones y no levantar las costras de heridas de ya hace 70 años. Ya es hora de olvidar algo el pasado. Prometió gobernar a todos los españoles por igual, promesa que acostumbrar a hacer todos los que llegan y que no cumple ninguno, pues debería haber un Tribunal Superior Independiente políticamente que controlara esas promesas. No puede un Presidente de un Gran Estado, estar a merced de personas como Pérez (Carod Rovira) u Otegui, alguien que nunca condenó el terrorismo ni lo hará jamás. Con esas alianzas la búsqueda de una Unión Europea se va al traste, porque si un solo país quiere convertirse en un complicado puzzle, donde gente popular de la calle, nos hemos entendido más o menos durante tantos años, a que vienen políticos a querer fraccionar los mapas y contar historias distintas de lo que en su momento sucedió. Hasta Sabino Arana, según cuentan los escritos, se arrepintió de sus ideas. Así que nadie me diga que justifico un ‘golpe de estado’, nada más lejos, pero sí debería de juzgarse severamente los constantes incumplimientos políticos.

No creo haber ofendido a nadie, porque contra nadie he ido, si a alguien no le ha gustado mi forma, creo que sencilla aunque no se pudiera compartir, solo he tratado de juzgar las conductas políticas, pero no de ahora sino de los de antes y que aprendan algo de los errores los que vengan. Me temo que soy excesivamente optimista.

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