La Marina se hace femenina

Viene esto a demostrar que, aunque quede mucho por conseguir, el proceso es imparable, afortunadamente y las mujeres, en este caso, nunca mejor dicho, se sitúen al pie del cañón. Imagino que la primera anotación en su cuaderno de bitácora, la teniente, anotará su logro con gran orgullo. Sus primeras modestas declaraciones dice que ya otras mujeres han sido pioneras en nuestra Marinería, pero está claro, digo yo, que no con esa graduación y destino.
Así que nada de cuotas, dejemos alguna vez la hipocresía a un lado, las mujeres deben estar donde sea, según su grado de eficiencia y preparación en cualquier puesto, sin establecer porcentajes de ocupación por razones de sexo.
La que vale, vale, que se acabe su destino único como la cocina, frase que tanto se utilizó y todavía no está en desuso en muchas ocasiones.
¡Fuera los prejuicios machistas!. Que conste que en mi metamorfosis todavía nos se han mutado todas las barreras. Me quedan ciertos residuos que me encantaría se extinguieran de una vez por todas.
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