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PRIMER ESCRITO DEL NUEVO AÑO 10/01/06

PRIMER ESCRITO DEL NUEVO AÑO 10/01/06

En los últimos años el esquema de mi forma de vida ha variado ostensiblemente. El paso de los años va condicionando hasta los ritmos de vida. La transición de las circunstancias provocan y propician nuevas situaciones en los ritmos de vida. Yo, aún no muy dado como algunos conocéis a estos que yo considero ambientes festivos forzados me debo unir, aunque sea por una vez al grupo de los que desean felicidad a los demás. No digo que yo tenga el máximo poder en ello, pero mi deseo de felicidad, siempre insistiré, no consiste en un momento puntual, repito y digo una y otra vez que el buen deseo hacia los demás debe ser perpetúo y demostrado, no un simple gesto sonriente en un momento pasajero como tantos se ven en estos días. Mirar las hojas del calendario para que nos recuerden si debemos ser más felices o amables. Esperar a esos incitativos anuncios de consumo que comercios y televisiones para que nos traduzcamos la felicidad a cambio de unos objetos representativos de un amor programado. Creo que no debiera ser así. Creo que todo debería ser más natural, más perdurable pero, poco puedo hacer yo para cambiar el mundo.

Iniciar el primer escrito de este año el día 10 de enero, no quiere decir que haya desperdiciado los 9 días anteriores, pero como antes dije, fue hace 6 años atrás cuando por ‘invitación sin alternativa’ dejé de trabajar en activo, no de cotizar, había un convenio especial entre la Administración Pública y el Banco pues al ‘disfrutar’ de tiempo libre, dentro de una relativa ‘juventud’ me dio opción a realizar cosas diversas, anteriormente, no factibles, por falta de tiempo.

Entonces, acomodándome a mi presupuesto, dividí el año en 4 partes, casi correspondiéndose con las estaciones del año y elegí como punto de estancia, Torremolinos, en el mismo hotel donde ya venía yendo una vez al año 8 años antes, estas visitas o estancias sueles ser bisemanales. La opción de estar allí, a mucha gente le resultaría monótona de quehaceres, pero se disfruta de buen clima, lugar ameno y agradable, hotel en primera línea de playa, al borde un largo y amplio paseo marítimo y acceso a la playa sin tener que cruzar ninguna calle. Desde la explanada jardín del hotel se puede contemplar el mar perfectamente, unos 50 o 60 metros te separan desde el jardín piscina al mar. Los ratos libres que son todos, se alternan entre paseos a lo largo de esa ‘promenade’, lectura de diario o libro y algún bañito en mar o piscina cuando se propicia. Para refrescar algunas copillas y unos bailes nocturnos (una de mis grandes aficiones). Entonces en estos 6 últimos años, hago unos paréntesis que no desapariciones durante esas épocas del año. En estos días como el tiempo no para las noticias se mueven y por supuesto supera casi siempre la noticia triste a la agradable. Hasta hace poco hacía de ellas efemérides y comentarios. Ahora, en muchas ocasiones, hasta casi prefiero obviar ciertos temas. Además preferiría hablar únicamente de temas positivos pero es casi solicitar un milagro y, con perdón, no creo en ellos.

Pero bueno para iniciarme con un escrito agradable sin demasiados matices negativos, contaré algo sobre la cena de Fin de Año en el Hotel La Barracuda de Torremolinos. Fue distraída y bien organizada. En la propia discoteca montaron mesas para 150 personas, aquí españoles. Vienen a esta cena un grupo de unos 110 sevillanos desde hace varios años, por lo que ya con algunos tenemos cierta relación, así que todo mas distendido. El promedio de edad ya es alto pero no por ello aburrido, hay buen espíritu y entre todos conformamos un buen ambiente.

Te reciben con una copa de fino o manzanilla acompañándolos con unas tapas de ibéricos y queso. Continua con una ración de langostas a la americana. Aquí depende si gusta la carne consistente que suele tener este crustáceo pero está bien cocinado. Para suavizar un caldito de jabugo que entona el estómago y plato estrella, este año, un pato confitado (era la primera vez que lo comía, estaba exquisito). Una fina tarta milhojas y luego dulces típicos de la época. El vino rioja Marqués de Cáceres, pudiendo optar por refrescos o cervezas. Café, cava para el brindis, las clásicas uvas y el cotillón con diversos alamares para hacer algo de disfraz. Si algún pero hay que poner y lo pongo es que este año, la música, para el promedio de edad comentado, ha sido excesivamente discotequera y aunque la noche no sé preste a exhibiciones fue inapropiada. Otros años un grupo de dos o tres persona hacían de orquesta y entonaban músicas mas bailables al caso.

Después el tema bebida era barra libre el resto de la noche y a mitad de ella te sacan unos canapés para mantenimiento.

Yo en conjunto me he encontrado algo menos animado, aún así subí a la habitación sobre las 4 y media, aunque si participé menos en el baile que en otras ocasiones que nunca había parado. Se ve que los años no perdonan.

En conjunto, estupendo y modestia aparte como en esos ambientes suelo ser animado, mas de una conocida (en presencia de su marido, que nadie piense mal) me han recriminado que este año no les haya dedicado un baile, pero ya digo todo en un ambiente cordial y sin otros pensamientos. Ni pretendo otra cosa, ni se presta la noche. No somos mas que grupo sencillo. Ya de los Reyes nada puedo mencionar porque mi mujer y yo de común acuerdo, desde hace varios años convinimos que puesto que hacíamos esta escapada ya era suficiente la inversión y no tirar demasiado de la cuerda del presupuesto.

Bueno pues con esta salutación y casi dedicada a mis propias distracciones reinicio los escritos. Espero se me vaya ocurriendo algo que merezca la pena leer, por lo menos en alguna ocasión.

En el tintero de momento quedan cosas muy serias pero tratando de evitar, en este momento, absurdos politiqueos, ya trataré en adelante de irme actualizando.

Un beso y un gran saludo a todos.

 

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