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Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (XLIV)

Mi bitácora. La nave en el mar de mi vida (XLIV) 22/06/05*** - blogia 22/08/05
... Una vez cumplido con ese desvío sobre temas radiofónicos, continuaré con descripción en torno a juegos de la época. En época más invernal o húmeda, cuando la tierra estaba blanda por esa humedad, entonces llovía mas que ahora, se jugaba al pico o clavo. Artilugio para ello era un lingote de hierro de entre 25 a 30 cms y un diámetro de 1,5 a 2,5 cms y claro terminado en punta. En diseños improvisados de dos líneas paralelas con sinuosidades, se hacía un punto de salida y una meta, se iba avanzando a base de ir clavando el pico, lo mas lejano posible, sin salirse de los límites establecidos, cuando por mala ejecución el pico no quedaba clavado o te habías salido de las rayas, te quedabas en el último punto desde donde habías tirado. Ganaba, lógicamente, el que primero conseguía llegar a la meta. Una variante, eran las ‘islas’, se hacían diversos redondeles a diferentes niveles de distancia y siguiendo un orden había que ir clavando el pico en cada uno de los islotes además, el tirador, debía saltar a ese islote sin pisar límites, si no se consideraba nulo.
Otra modalidad de emulación de carreras, también con circuitos establecidos entre líneas paralelas trazadas con sinuosidades, a veces, estrechamientos, en otras algún montículo, se trataba de hacer etapas ciclista, pero las bicicletas eran chapas de refrescos a los que se les ponía la foto de algún ciclista famoso, sacada de cromos, un cristal tallado en redondel con una piedra y para asegurar el soporte, un pegamento de masilla, material que se utilizaba para la juntura de cristales a las ventanas. Con esta chapa ya montada, se utilizaban dos dedos el pulgar como soporte y el índice o corazón para soltar el golpe sobre la chapa después de hacer esa presión en el pulgar. Esto coincidía con las carreras clásicas, Tour de Francia, Giro de Italia o Vuelta Ciclista a España. Ganaba, lógicamente, el primero en llegar a la meta, cumpliendo los requisitos formalizados e incluso se llevaban estadísticas de diversas etapas para comparar con las carreras auténticas quien había sido el vencedor de la carrera al final de esas diversas etapas. El premio era el honor de haber sido el ganador. No apostábamos otra cosa que eso, la ilusión de haber sido el ‘laureado’.
Otra variante con las chapas eran los partidos de fútbol, se diseñaba un campo con sus dibujos imitados de los reales y las chapas en esta ocasión eran adornadas con las imágenes de los rostros de tu equipo preferido, una piedrecilla diminuta, lo mas redonda pero plana, para que no se saliera demasiado, y los dedos como ballesta impulsora de las chapas servían para jugar todo un encuentro de fútbol. También se organizaban con ello campeonatos que alguien se encargaba de mantener en anotaciones...

imagen: niños jugando con chapas
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