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Los caminos de la vida ¿sé acierta siempre?

Los caminos de la vida ¿sé acierta siempre? Es difícil acertar en la manera de elegir el camino adecuado. La vida está llena de cruces. En muchas localidades hay algún punto denominado ‘Cuatro Caminos’. Yo resido en Madrid, lo hay. Hay un barrio tradicional llamado así. Pero insisto sin pararme a investigar, creo que sería casi inabordable, en la cantidad de lugares en el mundo que haya denominaciones idénticas. Ni siquiera es necesario que se ubiquen en el interior de ciudades, villas o pueblos. Cualquier cruce de carreteras ofrece esa posibilidad. No es ni más ni menos que una orientación basada en los propios puntos cardinales establecidos oficialmente, Norte, Sur, Este y Oeste. A su vez entre cada uno de ellos puede haber unas orientaciones intermedias que se apreciaría observando la llamada ‘Rosa de los Vientos’. Inicié comentando la dificultad de elección en la ruta a seguir. Si te marcas, previamente, una meta quizás tengas mayor facilidad, pero aún así, partiendo de un punto y pretendiendo seguir esa meta prevista, te encontrarás que no siempre, como bien establecieron en la Roma antigua, en el dicho que el camino más corto es la línea recta, por nada es fácil encontrar esa directriz. El punto de partida es el origen del ‘laberinto’. A partir de ahí, será complicado encontrar la meta o salida pretendida. Te encontrarás con todo tipo de trabas, también de satisfacciones. Administrar cada una de ellas será la habilidad personal la que consiga hacer mas o menos escabroso el camino a seguir. Si te empeñas en pretender obtener rápidos resultados, posiblemente, por no decir seguro, desesperarás, porque nada es sencillo. Si tienes felicidades y no sabes aprovecharlas adecuadamente, perderás el rumbo debido, por ello es recomendable, asentarse en la paciencia, buena administración de recursos, disfrutar del ‘carpe diem’, asimilar con sosiego las alegrías y macerar las desventuras, soslayar estás y ponerlas el remedio adecuado, procurar no tropezar, excesivamente, en la misma piedra, algo connatural en el humano. Escuchar consejos que nos dieron, no desgastar nuestras energías en desesperaciones.
Si consigues la meta, si encuentras la salida, viene también el siguiente paso, no menos escabroso. Saber mantener la posición, no acomodarse en exceso, demasiada confianza puede dar al traste con tan difícil logro en el camino seguido. Conserva la posición no menoscabes y te envanezcas de la consecución. Observa que los demás también tuvieron problemas, como tú, en esa consecución y tienen tanto derecho como tu a ocupar tan privilegiada y conseguida posición.
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